¿Por qué bostezamos? La ciencia nos da la respuesta

Todos sabemos que bostezamos cuando tenemos sueño o estamos cansados, pero, ¿te has preguntado alguna vez para qué lo hacemos? Vamos a descubrir qué función fisiológica cumple el bostezo.

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El bostezo es un mecanismo involuntario, a través del cual, introducimos una mayor cantidad de aire en nuestros pulmones. A lo largo de nuestra vida bostezamos alrededor de unas 250.000 veces. Todavía no existe una explicación clara y precisa de este fenómeno, parece ser que las estructuras que controlan el bostezo, se encuentran en el tronco cerebral, incluyendo los neurotransmisores responsables que se hallan en el núcleo del hipotálamo. El hipotálamo se sitúa en el encéfalo desde donde sabemos que también se controla el sistema nervioso.

El bostezo parecería entonces estar relacionado con los procesos y estructuras cerebrales, pero ¿de qué manera?. En el artículo de hoy intentaremos responder a esta pregunta, explicando todo lo que se conoce sobre el bostezo y exponiendo las diferentes teorías existentes que han intentado entender su función.

¿Qué es el bostezo?

Aunque comúnmente se piense que el bostezo es un reflejo, el bostezo es lo que se conoce en etiología como “pauta fija de acción”, esto significa que es una respuesta instintiva y no la repuesta a un estímulo. Al ser una “pauta fija de acción fija” no se puede bostezar solo un poco, es decir, posee una intensidad determinada. Aunque es verdad que podemos dejar de bostezar si alguien nos molesta o nos interrumpe.

Todos los bostezos se parecen, es fácil reconocer cuando una persona está bostezando, abre ampliamente la boca inclinando ligeramente la cabeza hacia atrás y entrecierra los ojos que se ponen rojizos (lagrimea). En este proceso se saliva y se “abren los oídos” (realmente se abren las trompas de Eustaquio). También se realizan muchísimas más acciones cardiovasculares, respiratorias y neuromusculares de las que no somos conscientes.

Aunque todos los bostezos sean prácticamente iguales, estos pueden tener una duración diferente. Normalmente, duran entre 8 y 10 segundos, pero puede haber bostezos de tres segundos o de mucho más de 10. Los intervalos entre bostezos (no patológicos) se estiman de 68 segundos de media y la frecuencia no presenta ninguna relación con la duración.

Dependiendo del momento, podemos asociar el bostezo a diferentes mensajes no verbales. Bostezamos cuando estamos cansados, pero también cuando nos sentimos ansiosos, incluso a veces cuando tenemos hambre o antes de empezar algo nuevo. El bostezo podría servir como liberación psicológica tras un periodo o momento de alerta o estrés elevado. También puede expresar emociones fuertes y no muy aceptables como aburrimiento, rechazo o ira, por eso muchas veces nos tapamos la boca para disimular el bostezo. Esto es común a diferentes culturas.

Los osos, los cocodrilos, los monos, las iguanas, las aves, las tortugas, los peces, etc., todos los animales que tienen una columna vertebral pueden bostezar. Al parecer podría tener que ver con el grado de evolución de las especies. No todos los mamíferos realizan bostezos iguales de largos.

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¿Para qué sirve bostezar?

Hemos visto que los bostezos son un acto instintivo presente en muchas especies. Son muy parecidos, pero presentan pequeñas diferencias. A partir de estos datos varios estudios han intentado determinar la función precisa de los bostezos.

1. Oxigenar la sangre

Popularmente, se piensa que bostezamos cuando hay una falta de oxígeno en la sangre. El bostezo sería la forma de llevar más oxígeno a la sangre a través de la respiración. La asunción parece bastante razonable, a más cantidad de aire, más oxígeno. Históricamente, esta también ha sido la teoría más aceptada por la lógica presentada. A más ciclos de respiraciones, más oxígeno en sangre y menos CO₂.

Algunos estudios han intentado asociar la detección de falta de aire por el hipotálamo con el bostezo, sin embargo, todavía no hay resultados concluyentes. Es más, no se ha obtenido ninguna relación entre el oxígeno en sangre y la cantidad de bostezos realizados en ninguno de los animales estudiados.

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2. Refrigerar nuestro cerebro

En 2016 la Universidad de Oneonta, Nueva York efectuó un estudio que relacionaba la duración de los bostezos con el desarrollo cerebral de los mamíferos. Como mencionamos, los bostezos difieren en duración, pues al parecer esto tiene que ver con el peso del cerebro y el número de neuronas, pero, ¿por qué? Al parecer el bostezo sería un proceso por el cual refrigeramos las diferentes estructuras cerebrales, sería como un sistema de ventilación. Cuando bostezamos introducimos aire frío en nuestra nariz y boca, este proceso es capaz de refrigerar la sangre aumentando el flujo sanguíneo que va al cerebro.

Las diferencias en la duración del bostezo en animales con cerebros más grandes pueden deberse a capacidades cognitivas mejoradas y mostrar un mayor rango de comportamientos. Según el profesor Andrew Gallup, líder del estudio americano, la duración de los bostezos presenta una relación innegable con la complejidad y el tamaño del cerebro, siendo el parámetro que más influye en esta, la cantidad de neuronas de los mamíferos estudiados.

Los ratones tienen unas 4.500 neuronas de media y sus bostezos duran unos dos segundos. Los humanos tenemos 2,2 veces más neuronas y nuestros bostezos duran 3 veces más, 6 segundos por 10.000 neuronas. El cerebro humano es la más compleja de las estructuras, procesa toda la información que proviene de nuestros sentidos, da una respuesta coordinada y a la vez mantiene todas nuestras funciones vitales, por lo tanto, es mejor que no se caliente. Todavía no se sabe, pero se cree que las consecuencias de bostezar afectan a todas las regiones y áreas del cerebro.

A raíz de estas conclusiones, para profundizar y confirmar la teoría de la refrigeración, otro estudio realizado en la Universidad de Viena, quiso relacionar temperatura y bostezos, estos resultados se compararon con los de otro estudio realizado en Arizona. La idea era sencilla, si los bostezos sirven para enfriar el cerebro tiene poco sentido bostezar cuando la temperatura exterior es muy alta.

Los resultados mostraron diferencias según la temperatura, mostrando un aumento de los bostezos en verano en Viena y una disminución en Arizona. Aunque en principio pueden parecer opuestos, Viena y Arizona tienen temperaturas veraniegas muy distintas. En Viena el verano oscila entre temperaturas de 26 y 15 grados, en Arizona puede llegar a los 40 grados. Todos estos resultados permitieron establecer una temperatura óptima en 20 grados.

Comparar estudios de dos ciudades distintas y con diferentes horas de luz, también permitió quitar esos parámetros de las causas de los bostezos. También, se concluyó que a temperaturas muy bajas los bostezos también disminuyen, ya que no hay necesidad de refrigeración. Por lo tanto, estos estudios reforzaron los anteriores y la teoría de la refrigeración. A partir de hoy, fíjate en la duración de tus bostezos, podría significar que eres más inteligente que la media y lo estás desperdiciando. Ahora, fuera bromas, quédate que a bostezo más largo, cerebro más grande y sobre todo más neuronas.

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3. Otras teorías

En este último apartado mostramos una diversidad de teorías que han ido apareciendo a lo largo del tiempo, aunque la mayoría no presentan ninguna evidencia científica o incluso han sido descartadas por falta de resultados. Por ejemplo, otra de las explicaciones más creíbles sería que bostezar es un mecanismo para aliviar el estrés y la ansiedad, es verdad que muchas veces al bostezar sentimos una sensación de paz y bienestar parecida a la de estirarnos. Sin embargo, no hay estudios concluyentes que establezcan una correlación directa, ente bostezos y alivio del estrés.

Otras investigaciones sugieren que bostezar fue un primer sistema de comunicación entre primates y humanos, antes de que apareciera el habla. Aunque hay estudios que demuestran que bonobos y humanos comparten algunas formas de comunicación y estructuras, están lejos de demostrar que el bostezo fuese una forma de lenguaje primitivo.

Aunque ya dijimos que el bostezo es una “pauta fija de acción”, algunos investigadores proponen que es un reflejo que se conserva desde que estamos en el útero materno, aunque esta teoría tampoco explica realmente su función. Quizás podría no tener.

Esto sugieren algunos biólogos y estudiosos de la evolución, que el bostezo es una herencia de las branquias de los primeros anfibios que dejaron el mar para habitar la tierra, esto podría explicar que se trate de una “pauta fija de acción”, algo que no responde a ningún estímulo. Para esta teoría el bostezo simplemente es una herencia y no tiene ninguna función.

También hay teorías que intentan establecer la relación entre el bostezo y la función sexual, más precisamente con las erecciones en los hombres. Por elucubrar, podemos nombrar numerosas teorías que explican la función del bostezo, pero parece que hoy por hoy hay una ganadora. La teoría de la refrigeración ha sido avalada por diferentes estudios y presenta resultados sólidos.

Sin embargo, presenta solo una explicación parcial, puede que el bostezo tenga más de una función, por ejemplo, todavía no sabemos por qué los bostezos se contagian. Una de las hipótesis sería para hacer que la gente esté más atenta y todo el grupo responda lo más rápido posible a una amenaza externa. Pero los investigadores coinciden, todavía no sabemos con certeza porque bostezamos.

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