Las 8 partes de la vesícula humana (y sus funciones)

La vesícula biliar es un órgano de pequeño tamaño en comparación con otros del sistema digestivo, pero sus funciones son también esenciales y complejas. Un repaso de su morfología y fisiología.
Partes vesícula humana

El sistema digestivo es esencial para los seres vivos, pues nos permite nutrirnos y obtener la energía necesaria para realizar nuestras funciones fisiológicas de forma adecuada.

Para que te hagas una idea de su extensión y función, te diremos que en el estómago pueden caber hasta 2 litros de líquido y que el intestino delgado de un adulto mide una media de 6 metros. Traducido a superficie, esto supondría 300 metros cuadrados, es decir, la misma extensión de una pista de tenis en forma de pliegues y vellosidades dentro de nuestro cuerpo.

Con unos datos tan impresionantes como estos, es sencillo perderse otras estructuras igual de importantes para el aparato digestivo, pero que tienen un tamaño y extensión mucho menores. Este es el caso de la vesícula biliar, una pequeña bolsa de 7 centímetros de longitud y unos 5 centímetros de ancho. Si quieres saber más sobre esta misteriosa pero esencial estructura, continúa leyendo.

¿Qué es la vesícula biliar humana?

Desde un punto de vista fisiológico, la vesícula se define como un pequeño saco muscular de almacenamiento, con forma de pera, que contiene la bilis y está interconectado con el hígado mediante los conductos biliares. En el 50% de los casos, esta estructura se encuentra a nivel del noveno cartílago costal.

A continuación, te mostramos una serie de datos que condensan la fisiología de la vesícula biliar humana en unas pocas líneas. Vamos a ello:

  • Se trata de un órgano visceral hueco de pequeño tamaño. En adultos puede medir hasta 10 cm de largo, 3-4 cm de ancho y presenta una pared de 1-2 mm de grosor.
  • Su capacidad de almacenaje es de 40-70 mililitros de volumen, si bien puede llegar a los 100 ml en algunos casos.
  • En ciertas patologías y obstrucciones, la vesícula puede llegar a almacenar hasta 300 mililitros de líquido.
  • Se separa del parénquima hepático (tejido del hígado) por una capa de tejido conjuntivo. Está situada por debajo de este órgano.
  • La vesícula se rodea de peritoneo visceral (membrana de sostén interna) y está en contacto con píloro, duodeno, páncreas y colon.
Vesícula biliar

¿Cuáles son las partes de la vesícula humana?

Una vez hemos resumido la localización espacial y las características esenciales de la vesícula humana, estamos preparados para sumergirnos en el mundo de sus partes. Te las mostramos de forma somera, pues tenemos bastantes ramificaciones terminológicas que abarcar en los siguientes apartados.

1. Fondo

En primer lugar, es esencial destacar que la vesícula se divide en cuatro regiones anatómicas funcionales: fondo, cuerpo, infundíbulo y cuello. El fondo es el extremo ciego y redondeado de la vesícula que se extiende, en condiciones normales, de 1 a 2 centímetros más allá de los bordes del hígado. Contiene la mayor parte del músculo de tipo liso del órgano.

2. Cuerpo

El cuerpo es la vesícula biliar en sí misma, lo que le da la forma de pera característica. La cara anterior del cuerpo se encuentra irrigada por la arteria o fosilla cística, que irriga a este pequeño órgano, mientras que la cara posterior o externa está recubierta por peritoneo a nivel del duodeno.

Cabe destacar que el cuerpo de la vesícula presenta la mayor parte de tejido muscular elástico del órgano, pues al ser una zona de almacenaje, esta necesita distendirse o contraerse según la cantidad de bilis acumulada.

3. Cuello

El cuello de la vesícula es la proyección del cuerpo hacia el conducto cístico, un área de conexión con forma de embudo. A través del cuello fluye la bilis hacia las vesículas biliares, cuya funcionalidad describiremos en líneas posteriores.

Partes vesícula biliar

4. Infundíbulo

En la región del cuello de la vesícula biliar puede haber un infundíbulo, el cual recibe el nombre de bolsa de Hartmann. Simplemente se trata de una región bulbosa en el cuello. Cuando un cálculo biliar se aloja en esta zona, la vesícula no se puede vaciar con normalidad y se producen contracciones de un dolor intenso característico.

5. Capas histológicas

Si bien esta categoría no describe una parte en sí misma, es necesario describir de forma somera las capas de tejido que forman este curioso órgano. Estas son las siguientes:

  • Capa mucosa: epitelio cilíndrico que protege al órgano. Comprende una única capa de células cilíndricas de plano estriado y glándulas de Luschka (criptas de tipo mucoso) .
  • Capa fibromuscular: formada por fascículos musculares lisos entrecortados por fascículos musculares fibrosos. En esta capa se encuentran los elementos nerviosos.
  • Capa serosa: cubre toda la porción de la vesícula que no está en contacto con la fosa cística.

6. Conducto cístico

Entramos en las vías biliares y abandonamos la vesícula biliar en sí misma, pero es esencial describir estas estructuras pues forman parte de un “todo” funcional. El conducto cístico se origina en el cuello de la vesícula biliar y se une al conducto hepático común procedente del hígado para formar el conducto colédoco, por el que la bilis pasa al duodeno.

7. Conducto hepático común

El conducto hepático común es el que transporta la bilis desde el hígado, lugar donde se sintetiza. El conducto hepático derecho e izquierdo confluyen en esta única vía de transporte, que termina justo cuando el conducto cístico que parte de la vesícula se une con este para dar lugar al conducto colédoco.

8. Conducto colédoco

Como hemos dicho justo en el apartado anterior, el conducto colédoco es fruto de la unión entre el conducto cístico y el conducto hepático común. Ahora sí, este canal transporta la bilis desde la vesícula biliar y el hígado a través del páncreas hasta el duodeno, donde ejerce su función digestiva y absortiva.

La bilis y su importancia

Hemos nombrado a este curioso líquido varias veces a lo largo de estas líneas y, por ello, por ahora sabemos de él que se sintetiza en el hígado y se almacena en la vesícula biliar. Aun así, no podemos cerrar este espacio sin dedicar unas cuantas líneas a la bilis.

La bilis es un líquido espeso y viscoso, de color amarillo-verdoso. Está compuesta por sales biliares, electrolitos, pigmentos biliares, colesterol y otras grasas. Podemos resumir su funcionalidad en dos grandes apartados:

  • Ayudar a la digestión: actúa como detergente, pues ayuda a emulsionar las grasas, lo que facilita su digestión a nivel del intestino delgado.
  • Eliminar del organismo sustancias de desecho: principalmente hemoglobina y exceso de colesterol.

Además, resulta interesante conocer que el pigmento que le da el color verdoso a la bilis (y por lo tanto a la vesícula biliar) es la bilirrubina, un producto de desecho que se forma a partir de la hemoglobina, la hemoproteína de los glóbulos rojos que se encarga del transporte de oxígeno en la sangre. Cuando los glóbulos rojos dañados o viejos se destruyen, se obtiene este compuesto metabólico de desecho.

También cabe destacar que, aproximadamente, se producen de unos 600 a unos 1.200 mililitros de bilis de forma diaria. Más o menos la mitad de la bilis va directa del hígado hasta el duodeno (recordemos, mediante el conducto hepático común y luego el colédoco), mientras que la otra mitad restante es desviada a través del conducto cístico a la vesícula biliar, pasando por el cuello de esta hasta su cuerpo.

Una vez en este órgano, hasta el 90% del agua que compone la bilis se reabsorbe al torrente sanguíneo, lo que nos deja con un líquido muy potente y concentrado. Cuando se ingieren alimentos, ciertas señales hormonales y nerviosas indican a la vesícula biliar que debe contraerse, liberando así la bilis y permitiendo su transporte hasta el intestino delgado, donde realizará su función de digestión, absorción y excreción.

Resumen

Quién nos iba a decir que un órgano de unos 10 centímetros de longitud como mucho iba a albergar tantos secretos, ¿verdad? la bilis es un órgano visceral extremadamente sencillo pero, como habrás podido comprobar, tiene una función esencial en el proceso de la digestión y excreción a nivel metabólico.

Aquí te hemos presentado la morfología de la propia vesícula, así como el conjunto de las vías biliares extrahepáticas, las cuales explican el recorrido de la bilis desde el hígado hasta el intestino delgado. Si una cosa nos queda clara tras leer estas líneas es que, en el cuerpo humano, ninguna estructura es producto del azar: todos y cada uno de los tejidos que nos conforman tienen una función esencial e irremplazable.

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