Las 7 partes del pulmón humano (y sus funciones)

Los pulmones están formados por distintas estructuras que trabajan coordinadamente para oxigenar la sangre y eliminar el dióxido de carbono.
Partes de los pulmones

Respiramos 21.000 veces cada día. Esto son más de 600 millones de inspiraciones y espiraciones a lo largo de nuestra vida. Y es que nuestros pulmones son unas “máquinas” increíblemente eficientes por los que cada día circulan más de 8.000 litros de aire. 240 millones de litros en nuestra vida.

Los pulmones están trabajando constantemente. No pueden detenerse en ningún momento ya que de ellos depende que absolutamente todas las células de los órganos y tejidos de nuestro cuerpo reciban el oxígeno necesario y podamos eliminar el dióxido de carbono de la sangre, el residuo que resulta de la respiración celular y que es tóxico para el organismo.

Y esta funcionalidad es posible gracias a una perfecta coordinación entre las estructuras que conforman los pulmones. Cualquier daño a estas partes puede afectar a la capacidad para respirar, una situación potencialmente mortal. El más claro ejemplo es el tabaco, cuyo consumo está ligado a todo tipo de enfermedades respiratorias.

En el artículo de hoy haremos un repaso de las estructuras que constituyen los pulmones humanos, detallando sus funciones y su papel en la función respiratoria global.

¿Cómo funcionan los pulmones?

Los pulmones son los órganos vitales de nuestro cuerpo especializados en el intercambio de gases. Sus estructuras están constituidas por células diseñadas para permitir el paso del oxígeno procedente del aire hasta la sangre y la expulsión del dióxido de carbono desde la sangre hacia el aire para su posterior eliminación.

El aire entra en nuestro cuerpo por las inspiraciones, ya sean por la nariz (preferiblemente) o por la boca. Este aire pasa, por orden, por la faringe, laringe y tráquea, la cual se bifurca para entrar en cada uno de los dos pulmones, donde se lleva a cabo la función respiratoria, la cual es un acto automático de nuestro cuerpo.

Cuando el aire está en los pulmones, las distintas estructuras que veremos a continuación trabajan conjuntamente para garantizar que el intercambio gaseoso se realice correctamente.

El problema es que estas estructuras son muy sensibles a las sustancias tóxicas y al ataque de patógenos, los cuales llegan a través del aire y pueden colonizar alguna parte de nuestro sistema respiratorio.

Cuando los pulmones son atacados, ya sea por una pulmonía o bronquitis; o si se fuma y se ha desarrollado un cáncer de pulmón, la funcionalidad de estos órganos vitales puede verse afectada de forma más o menos grave, por lo que es de vital importancia mantener nuestros pulmones lo más saludables posible.

Consejos para mantener los pulmones saludables

Sin unos pulmones saludables, el organismo no puede gozar de vitalidad. De hecho, algunos trastornos pulmonares son potencialmente mortales, pues pueden llegar a dificultar la obtención de oxígeno y/o la eliminación del dióxido de carbono.

El principal consejo es no fumar. El tabaco mata a la mitad de sus consumidores. Y esto, en un mundo en el que hay más de 1.000 millones de fumadores, hace que cada año mueran unas 8 millones de personas causa del tabaco o del tabaquismo pasivo, es decir, por convivir con fumadores. El humo del tabaco contiene más de 7.000 químicos distintos, de los cuales 250 son nocivos y al menos 69 provocan cáncer.

También es importante evitar la contaminación en la medida de lo posible. De todos modos, aunque parezca que en las grandes ciudades la situación sea alarmante, lo cierto es que al menos en los países desarrollados, los niveles de contaminación atmosférica no llegan a ser peligrosos.

Abrígate bien y no respires por la boca. Es importante que en los meses fríos, el aire entre a las vías respiratorias lo más cálido posible, pues el frío debilita el epitelio de las estructuras pulmonares y las hace más susceptibles de sufrir problemas. Cubriendo con ropa la zona del cuello y respirando por la nariz haces que el aire se caliente antes de llegar a los pulmones.

Y por último, realiza actividad física y lleva una dieta saludable. El deporte fortalece los pulmones, las estructuras que los conforman están más sanas y esto hace que la función pulmonar sea más efectiva. Además, la fruta, la verdura y el pescado han demostrado tener muchos beneficios para mantener saludables las estructuras pulmonares que veremos a continuación.

¿Cuáles son las partes del pulmón humano?

Los pulmones son el núcleo del sistema respiratorio. Ocupan gran parte de la caja torácica y el izquierdo es ligeramente más pequeño que el derecho ya que tiene que compartir espacio con el corazón.

Sea como sea, ambos están formados por las mismas estructuras que permiten el correcto intercambio de gases. Veámoslas por orden que sigue el aire desde que entra hasta que conecta con la sangre.

Partes pulmones

1. Tráquea

La tráquea es el conducto respiratorio que lleva el aire hasta los pulmones. Es un tubo que empieza en la laringe y que desciende hasta aproximadamente la altura del corazón, donde se bifurca y cada prolongación entra en uno de los dos pulmones.

No forma parte en sí de los pulmones pero es importante tenerla en cuenta ya que es la que hace llegar el aire a las estructuras pulmonares.

2. Bronquios

Los bronquios son las prolongaciones de la tráquea que ya están dentro de los pulmones. Se van ramificando como si se tratara de las ramas de un árbol y hacen llegar el aire al resto de estructuras de los pulmones.

3. Bronquiolos

Los bronquiolos son las ramificaciones más finas de los bronquios. Cada vez van haciéndose más y más estrechos, aunque de este modo consiguen abarcar toda la superficie de los pulmones para conseguir que el intercambio de gases, que ocurre en los extremos de estos bronquiolos, suceda como es debido y aprovechando al máximo la extensión de estos órganos.

En cada pulmón hay cerca de 300.000 bronquiolos y continúan siendo prolongaciones de la tráquea con la función de hacer llegar el aire a la última estructura, la que está diseñada para el intercambio de gases en sí: los alvéolos.

4. Alvéolos

Los alvéolos pulmonares son unos pequeños sacos de aire localizados al final de cada uno de los bronquiolos, en sus extremos. Es en ellos donde se realiza la función pulmonar en sí, pues es en estos alvéolos donde se intercambian los gases.

Los alvéolos tienen una pared formada por capilares sanguíneos, conectando así con el sistema circulatorio. Cuando inhalamos aire, los alvéolos se cargan de oxígeno ya que las demás estructuras trabajan para que así sea. Una vez estos pequeños sacos están llenos de oxígeno, este pasa por simple difusión a la sangre a través de los capilares.

Los glóbulos rojos, que estaban en la sangre transportando el dióxido de carbono, al tener más afinidad por el oxígeno, “sueltan” el dióxido de carbono. Y como los alvéolos estaban vacíos, por simple compensación de presiones, este gas tóxico va a los alvéolos y posteriormente pasa por el mismo circuito pero al revés, siendo expulsado a través del proceso de espiración.

Esta es la manera en la que respiramos. Es en los alvéolos donde se consigue que el oxígeno pase a la sangre y que el dióxido de carbono sea eliminado. Las demás estructuras pulmonares les hacen llegar el aire y, como veremos a continuación, los protegen.

Otras estructuras pulmonares

Hay que tener en cuenta que los pulmones están formadas por otras estructuras que, si bien no están diseñadas para cumplir con el proceso de intercambio de gases, son igual de importantes para garantizar su funcionalidad. A continuación las detallamos.

5. Pleura

La pleura es una membrana de tejido conjuntivo que recubre cada pulmón, protegiendo las estructuras que hemos visto anteriormente. Esta pleura está recubierta por una sustancia mucosa que permite que los pulmones se mantengan siempre lubricados.

Es la estructura de soporte para los pulmones. Ayuda a absorber los golpes para que no se dañen las estructuras internas, evita roces con la caja torácica y permite que los pulmones se expandan y se contraigan durante el proceso respiratorio.

6. Lóbulos pulmonares

Los lóbulos pulmonares son los segmentos en los que se divide la pleura. Son una especie de pliegues en esta membrana que resultan imprescindibles para que el pulmón se expanda y se contraiga sin forzar demasiado a los pulmones.

El pulmón derecho está dividido en tres lóbulos: superior, medio e inferior. El izquierdo es más pequeño, por lo que solo está dividido en dos: inferior y superior.

7. Diafragma

El diafragma es una estructura que no forma parte de los pulmones pero que sí resulta muy importante para que estos cumplan con su función. Es un músculo con forma de bóveda situado por debajo de los pulmones que se contrae durante la inspiración. De este modo, ayuda a los pulmones a realizar el movimiento necesario para llenarse de oxígeno.

Del mismo modo, se relaja durante la espiración para ayudar a que los pulmones eliminen el dióxido de carbono. Por lo tanto, es un músculo vital para que la función pulmonar se realice correctamente y además da soporte estructural para que los pulmones se mantengan en el sitio que deben.

Referencias bibliográficas

  • Tomashevsky, J.F., Farver, C.F. (2009) “Anatomy and Histology of the Lung”. Dail and Hammar’s Pulmonary Pathology.
  • Less, N., Soni, N. (2014) “Respiratory Physiology”. Clinical Intensive Care Medicine.
  • Wahlstedt, R. (2019) “Anatomy of the Lung”. Liberty University.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador científico

Pol Bertran Prieto (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Posee también un Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Es Editor en MédicoPlus y colaborador habitual en revistas del ámbito de la salud, como Psicología y Mente y AZ Salud.