¿Qué es el sexo tántrico y cómo practicarlo?

Si quieres llevar tu pasión sexual a otro nivel y deseas que la relación con tu pareja sea mucho más profunda, el tantra te puede ayudar.
Sexo tántrico

La palabra Tantra se refiere a una serie de libros de tipo esotérico que proceden del hinduismo donde se describen ciertos ritos, disciplinas y meditaciones sexuales. Se escribieron hace más de dos mil años y se conforman a partir del diálogo entre el dios hindú Shiva, o poder penetrante de la energía enfocada, y su compañera Shakti, que representa la fuerza creadora femenina la cual posee el poder del Tantra.

En la antigüedad, el Tantra era un sistema espiritual donde el amor de tipo sexual era un sacramento con sus propias tradiciones y ritos. De su filosofía nacen unas técnicas que pueden ser aplicables en nuestras vidas y las cuales tienen el potencial de elevar las relaciones de pareja, todo aprendiendo lo que significa amar de forma conscientemente.

Aunque son muchos los que quisieran nacer enseñados en el sexo y las relaciones, lo cierto es que no nacemos siendo buenos por naturaleza. Además, no todo el mundo tiene la suerte de poder recibir una buena educación sexual y aunque nos creamos hijos de la revolución sexual, casi de manera subconsciente, podemos llevar una mochila cargada de culpabilidad, miedo, vergüenza e inseguridad. Esta carga silenciosa nos puede atrapar y a la vez impedir disfrutar del potencial espiritual del sexo.

Por este motivo, hoy haremos una pequeña introducción al tantra, toda una filosofía que va más allá del sexo. Además, al fiinal del artículo serán expuestas algunas de sus técnicas por si te animas a empezar a practicar con quien desees.

El tantra puede ser una gran herramienta

Se considera una disciplina con muchos niveles de estudio y nos puede brindar un grado ilimitado de posibilidades de placer, autoconocimiento y crecimiento personal. Nos guste o no, el sexo nos acaba interpelando de una manera muy directa y forma parte de nuestro ser más intuitivo y carnal. Sin embargo, no es raro sentirnos a veces contaminados por este loco mundo en el que vivimos, donde el sexo se ha convertido en una mercancía más de este engranaje neoliberal en medio del que nos encontramos.

Por lo tanto, el tantra puede dotar de unas herramientas muy útiles a aquellas parejas que buscan cambiar significativamente la forma de relacionarse, que quieren que su amor perdure y se mantenga vivo con el paso de los años sin perder la pasión ni el fuego que un día encendió a aquellos corazones. Eso sí, el sexo tántrico no promete resultados instantáneos, pues no basta con una práctica para aprender a practicar y gozar de un buen sexo. Para ello es necesario un ejercicio de acercamiento y conocimiento de uno y del otro, el cual debe ir evolucionando y haciéndose intenso con el paso de los días.

Los fundamentos del tantra

El tantra se basa en los Chakras, que en el hinduismo son centros de energía “psíquicos” que se reparten por nuestro cuerpo. Los chakras son considerados como “órganos” del Cuerpo sutil o energético, el cual es distinto al Cuerpo físico. El tantra entiende que el cuerpo está dividido en varias capas. La capa más externa es la piel y los huesos, después el sistema respiratorio y por debajo el sistema cognitivo. Finalmente se encuentra la capa del sistema intuitivo o psíquico del cuerpo, la cual es comprendida como la capa más sútil (de aquí el nombre de Cuerpo sutil), donde se albergan los chakras. El tantra cree firmemente que es a partir de la estimulación de esta última capa y de sus chakras que se puede llegar al máximo éxtasis físico y espiritual.

¿Qué chakras existen?

El hinduismo contempla que existen siete chakras principales. Cada uno se usa como generador y depósito de energía y se conectan las otras capas del cuerpo a través de unos canales llamados Nadis, nutriendo todo el individuo. En el arte tántrico, cada chakra tiene un símbolo de una flor de loto distinta (cada flor está compuesta por su propia combinación de colores y pétalos) y se entiende que cada uno contiene una carga positiva y negativa y una afinidad particular con un elemento de la naturaleza (aire, tierra, agua, etc.). A su vez, se conecta con uno de los varios sentidos de nuestro cuerpo.

Se podría hacer la analogía de que cada chakra es una cuerda de una guitarra y cómo los músicos sabrán, cuando estas están afinadas producen un sonido armonioso. Pero estas cuerdas, con el tiempo (y del mismo modo que sucede con una guitarra), se desafinan. Cuando los chakras están afinados, o mejor dicho, alineados, la persona se siente bien, en armonía consigo misma y con el mundo que le rodea.

Como ya hemos comentado, cada chakra corresponde con una área específica del cuerpo y se piensa que cada uno genera una forma particular de impulso orgánico. Los siete chakras se alinean a través del centro del cuerpo y utilizan la columna vertebral como eje. El primero se encuentra en su base y se llama chakra base (valga la redundancia) y según los libros tántricos su deseo es adquirir y poseer. El segundo se encuentra en los genitales, su elemento es el agua y de él nace el impulso sexual.

El tercero se encuentra detrás del ombligo, se relaciona con cuestiones de poder e influye en el sistema digestivo. El cuarto gobierna la respiración, se encuentra cerca del corazón y se considera una la fuente de energía para conectar íntimamente con las personas. El quinto, en la garganta e influye en el impulso de la comunicación mientras que el sexto chakra se encuentra entre las cejas y afecta a la consciencia.

Finalmente, bajo el símbolo de un loto con mil pétalos, el séptimo chakra se encuentra en la coronilla y emana mucha energía hacia el exterior. Los libros tántricos indican que el séptimo forma parte de aquel ámbito de aquello que buscamos en nuestro exterior para estar mejor. A lo mejor ahora, los que practicais yoga empezáis a entender porqué los instructores dicen tanto esto de “es importante alargar la coronilla”, pues es posible que nos ayude a pensar mejor qué es lo queremos verdaderamente en cada momento de nuestras vidas.

Chakras

La conexión sexual y espiritual

Vivimos en un mundo alocado y son muchas las personas que tienden hacia lo espiritual para encontrar un poco de calma y paz interior. Pero a veces, deseamos hacer este camino acompañados de un compañero. Es aquí donde entra en juego el yoga tántrico y volviendo al inicio de este artículo y a la antigüedad, era el camino que las parejas hinduistas escogían para sanar dilemas existenciales mundanos, pues esta disciplina permite que las personas que tienen un compañero disfruten del sexo y a la vez experimenten satisfacción espiritual.

¿Y cómo se consigue esta coexistencia entre lo espiritual y lo sexual? Pues en el primer chakra, también llamado Tantra Kundalini shakti, que significa literalmente “energía femenina enrollada” y existe en el mismo grado entre hombres y mujeres. En el resode la “enegría creativa” o “energía vital”. Como este tipo de energía reside tanto dentro de nosotros como en el mundo vivo que nos rodea, algo indica que todos en nuestro interior tenemos aquello que buscamos: sentirnos realizados con nosotros mismos.

Cuando el kundalini es estimulado, este chakra empieza a desenrollarse, liberando su energía hacia arriba del cuerpo, estimulando todos los otros chakras que lo proceden. Es como una “carga eléctrica” que despierta toda aquella consciencia dormida. Cuando este impulso llega al séptimo chakra, el que reside en nuestra mente, la persona puede alcanzar el Nirvana, un gran éxtasis espiritual que se traduce en placer, respiro y paz interior.

Ahora sí, lograr esta meta tántrica no es cosa de un día, justo al contrario, pues se precisan años de estudio de tipo meditativo y devoción. Sin embargo, sí que existen una serie de técnicas que nos pueden ayudar a empezar experimentar con todo este mundo. Actualmente existen muchos seminarios de tantra donde uno puede acudir para empezar a informarse. Del mismo modo, también existen muchos libros que nos pueden ayudar a conocer el Tantra mejor.

Tantra

¿Cómo se practica el sexo tántrico?

Antes de nada, debes desaprender todo con lo que has sido bombardeado por lo que hace a sexo o, al menos, empezar a comprender el sexo des de otra visión. En el tantra no existe el tiempo ni las prisas y se practica con un estado mental sereno y calmado. Hoy en día, sabemos que es un estado difícil de lograr, pues vivimos en un mundo de naturaleza líquida y cambiante.

Por este motivo, se recomienda antes de nada practicar una serie de técnicas (que también proceden del yoga) que nos permiten modular nuestra respiración y hacernos entrar en un estado meditativo. Es posible que en el momento que empieces a practicarlo no sientas excitación y es muy normal pues es una práctica totalmente distinta a la que solemos estar acostumbrados. A continuación te exponemos x técnicas. Aplicarlas o no, ya es cosa tuya.

1. El beso del labio superior

Es un poderoso beso que se hace entre el espacio que queda entre los labios externos de la vulva y el clítoris. La persona que lo practica lame suavemente el labio externo utilizando su lengua y sus labios para llegar al “frenillo” de la vulva (muy cerca del clítoris). Mientras tanto, la persona a la que se está practicando este húmedo beso, se muerde los labios y visualiza con la mente su clítoris y el “frenillo” (justamente donde se concentran los lametones suaves del acompañante). Se puede llegar a experimentar en el clítoris una estimulación muy profunda e incluso llegar al orgasmo solo mediante este beso.

2. Sujetar la vara

En esta técnica cualquiera de las dos personas agarra el pene con los dedos o la mano y lo manipula, como si fuera una vara, y lo hace pasar desde el perineo hasta el ano de la otra persona. Si la otra persona tiene clítoris, se puede aprovechar para pasarlo por encima y alrededor de este.

Es un método muy bueno cuando el pene no está erecto por completo. La estimulación y contacto con la vulva normalmente inspirará una erección rápida pero un pene blando o semiblando también puede ofrecer un placer orgásmico. Puede que sea necesario una lubricación extra para eliminar fricción y ensalzar el disfrute.

3. Unir los polos energéticos

En esta técnica se usan las manos. Una de las dos persona debe tener vulva. Con el dedo índice y corazón se hace presión en la entrada de la vagina sin penetrarla, dejando acceso al pulgar hacia el clítoris, todo estimulando ambas partes. Al mismo tiempo, se puede apoyar la mano sobre el hueso púbico aplicando presión. El movimiento debe ser mínimo o estático, como si de un micro abrazo a la vulva se tratara.

Existe una variación a esta técnica que consiste en ejercer presión solo en la zona del pubis a la vez que se practica sexo oral.

Sexo tántrico placer

4. Golpecitos

Se trata de sujetar el pene de tu pareja sexual y golpearlo suavemente contra tus propios genitales y el perineo y el ano. En un inicio, los golpecitos serán muy lentos e irán incrementando poco a poco la velocidad para después volver al estado inicial de lentitud. Esta técnica produce mucha satisfacción esté el pene erecto o blando.

5. El abrazo

Con esta técnica el coito se convierte en algo espectacular. La persona con vagina dirige el movimiento con su pelvis todo adoptando una postura frente a frente con el pene de su pareja erecto y profundamente introducido. El pene se queda dentro y los amantes presionan sus pelvis el uno hacia el otro para que el hueso púbico y el vello ofrezcan una presión y textura estimulante contra el clítoris. El pene no entra ni sale, sino que la persona que está encima realiza un movimiento lateral.

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