Los 4 tipos de Psicoterapia (y sus beneficios)

La psicoterapia es un procedimiento por el cual un profesional cualificado puede ayudar a modificar comportamientos, pensamientos, emociones y creencias que resultan disfuncionales y generan malestar en la persona.
Tipos psicoterapia

Todo lo referente a la salud mental siempre ha estado impregnado de vergüenza y tabú. Hasta hace muy poco tiempo, acudir a un profesional de salud mental era algo impopular entre la población. Además, los pocos que daban el paso de hacerlo mantenían ese aspecto de su vida en absoluto secreto, ya que de lo contrario serían bautizados con etiquetas despectivas por el resto de la sociedad.

Afortunadamente, el panorama actual dista bastante de lo que sucedía antaño. Aunque para la mayoría sigue siendo difícil dar el paso de pedir ayuda profesional en un primer momento, la psicoterapia se ha ganado una fama mucho más digna. Progresivamente, la población ha podido comprobar que esta es de muchísima ayuda en el abordaje de problemas que a todos nos afectan en mayor o menor medida.

Lejos de ser algo restringido al tratamiento de los trastornos mentales graves, la psicoterapia es una vía que nos permite mejorar nuestro autoconocimiento así como adquirir herramientas para afrontar la vida de una forma más saludable. A pesar de este creciente reconocimiento, muchas personas se encuentran aún con falta de información y mucha ambigüedad a la hora de averiguar qué es la psicoterapia.

Algo característico de la psicología es que es una disciplina con múltiples escuelas y orientaciones. Dada la complejidad del comportamiento humano, este puede entenderse desde puntos de vista variados, y no todos los profesionales ejercen su labor siguiendo las mismas directrices. Aunque la base esencial es común a todos ellos, la terminología puede llegar a ser confusa e incluso caótica, generando muchas dudas en aquellos que buscan a un profesional que les ayude. Por todo ello, en este artículo hablaremos de qué es la psicoterapia, qué tipos existen y qué puede aportar cada uno de ellos.

¿Qué es la psicoterapia?

La psicoterapia es un tratamiento a través del cual un profesional cualificado es capaz de modificar creencias, pensamientos y conductas que generan malestar en las personas. Uno de los pilares para que la terapia salga adelante es la alianza terapéutica, es decir, la relación que se construye entre terapeuta y paciente. Si la calidad del vínculo es adecuada, quien acude a terapia se sentirá escuchado y comprendido, lo que es un buen primer paso para que el tratamiento funcione.

Todo proceso de terapia suele empezar con una primera fase de evaluación, en la que el psicólogo tratará de recabar información sobre el caso, de manera que pueda delimitar el motivo de la consulta y por tanto el problema a resolver. Para este fin se recurre siempre a la entrevista clínica, en la que el profesional realizará preguntas a su paciente sobre diferentes aspectos (familia, relaciones, salud, trabajo…). Además, también puede complementar los datos extraídos de la entrevista con algún test o cuestionario específico. Estos instrumentos permiten, a través de un sistema de puntuaciones, indagar un poco más en áreas concretas de la persona. Una vez determinado el problema, se da paso a la intervención propiamente dicha.

Cabe señalar que, a diferencia de lo que se suele pensar, la psicoterapia es mucho más que hablar y escuchar. Los psicoterapeutas cuentan con un amplio bagaje de conocimientos y habilidades clínicas, lo que les permite aplicar técnicas variadas encaminadas a conseguir el cambio que cada persona necesita. Estas variarán en función del enfoque que adopte cada profesional, aunque muchos terapeutas deciden combinar técnicas de enfoques distintos dependiendo del caso.

La eficacia de la psicoterapia está avalada por numerosos estudios científicos, siendo el tratamiento de elección para la inmensa mayoría de trastornos psicopatológicos. Solo en algunos trastornos, como la Esquizofrenia y el Trastorno Bipolar, los psicofármacos superan en eficacia a la terapia psicológica. En todos los demás, la psicoterapia se presenta como la primera alternativa de tratamiento. En este sentido, cabe destacar que los beneficios de la psicoterapia suelen mantenerse a medio y largo plazo, algo que no ocurre con el tratamiento farmacológico, que además suele acarrear desagradables efectos secundarios y una gran dependencia.

Es importante señalar que la terapia puede cobrar formas diferentes, pudiendo ser individual, en pareja, familiar, grupal, etc. Esto permite que sea un tratamiento muy versátil que se ajusta a las necesidades de cada caso. Ahora que ya hemos definido qué es la psicoterapia, vamos a indagar en aquellos tipos que existen y qué características poseen cada uno de ellos.

¿Qué tipos de terapias psicológicas existen?

Aunque ningún tipo de psicoterapia es desdeñable por su falta de eficacia, dependiendo del tipo de problemática que se deba tratar habrá algunos enfoques más adecuados que otros. Cada una de ellas ensalza unos aspectos concretos, por lo que resulta conveniente conocer de antemano las opciones existentes en caso de querer acudir a un profesional por un motivo determinado. Los tipos de psicoterapias principales son:

1. Cognitivo-Conductual

Este tipo de terapia se sitúa entre las más populares, debido a su eficacia y utilidad en una enorme diversidad de problemas psicológicos. El nombre de este tipo de terapia se debe a que aborda dos facetas del problema en cuestión. Por un lado, la relacionada con el mundo interno de la persona, sus emociones, pensamientos y sentimientos. Por otro lado, la que concierne a las acciones, la conducta observable y las interacciones de la persona con el entorno que le rodea.

Esta combinación de los componentes conductual y cognitivo permite trabajar con parámetros observables y objetivos sin negar la importancia que tiene la subjetividad de la persona. Desde este modelo de terapia se concibe que ambos aspectos son fundamentales y uno no debe entenderse sin el otro ya que coexisten en interacción.

Entre las técnicas más utilizadas en el marco de esta terapia se encuentran el entrenamiento en resolución de problemas, el modelado, la reestructuración cognitiva, las técnicas de relajación o la desensibilización sistemática. Aunque se trata de una terapia muy eficaz a la hora de abordar el problema en el momento presente, suele descuidar la relevancia que la trayectoria pasada del paciente puede tener en relación con su situación actual, pudiendo no llegar a resolver ciertas cuestiones centrales.

La terapia cognitivo conductual se ofrece como una alternativa basada en el rigor científico, la estructura, el uso de técnicas de probada eficacia y el balance entre lo objetivo y subjetivo del malestar psicológico.

Terapia cognitivo

2. Piscoanalítica

Este tipo de terapia fue desarrollada por el célebre psicólogo Sigmund Freud, quien sentó las bases de la psicoterapia actual. El psicoanálisis ofrece un trabajo terapéutico centrado en el mundo interior de la persona, por lo que resalta el papel de nuestros sueños, fantasías, pensamientos, emociones y sentimientos.

Uno de los puntos centrales de esta terapia tiene que ver con lo que Freud llamaba el inconsciente, esto es, el conjunto de contenidos que permanecen inaccesibles en nuestra mente. En otras palabras, para Freud el inconsciente era aquello que se encontraba detrás de lo que las personas hacen, sienten, desean o piensan. Por esta razón, la terapia psicoanalítica asume que el origen de todo trastorno psicológico guarda relación con estos contenidos mentales inconscientes.

De forma contraria a la terapia cognitivo-conductual, la psicoanalítica profundiza en el pasado del paciente, especialmente en su infancia, en búsqueda de posibles traumas o conflictos no resueltos que puedan explicar el malestar del presente. La intervención desde esta perspectiva persigue trasladar los contenidos inconscientes al consciente, ya que entiende que es la única forma por la que la persona puede alcanzar su recuperación.

Lejos de la estructura propia de la terapia cognitivo-conductual, el psicoanálisis apuesta por técnicas como la asociación libre, en la que se pide al paciente que diga en voz alta lo primero que se le pase por la cabeza, ya que de esa forma podrán salir a la luz los ya mencionados contenidos inconscientes.

Además, una de las claves de la terapia psicoanalítica es la relación entre el terapeuta y su paciente. En este sentido, el psicoanalista se presenta como una figura neutral en la que la persona puede proyectar sus sentimientos, un proceso conocido como transferencia. En definitiva, esta terapia ofrece un vínculo intenso con el terapeuta en un marco con escasa estructura, donde se profundiza en el mundo interior de la persona.

Terapia psiconalítica

3. Humanista

Este tipo de terapia emergió como reacción al conductismo y el psicoanálisis a mediados del siglo pasado, de la mano de autores como Carl Rogers. La corriente humanista apareció para ofrecer una visión holística del ser humano en un momento en que el conductismo se había centrado en medir la conducta a través de variables cuantificables y objetivas.

De igual forma, ensalzó el valor de la subjetividad, ya que para los humanistas no existe una realidad única, sino que hay tantas realidades como personas. Además, esta corriente también se mostró muy crítica con la perspectiva negativa y enfocada en lo patológico que el psicoanálisis había adoptado para estudiar al ser humano. Desde la terapia humanista se trabaja con las personas desde una visión positiva y de salud. Además, a diferencia del pesimismo psicoanalista, se asume que la tendencia natural de los seres humanos es la de la bondad.

En referencia a los terapeutas humanistas, estos se alejan del perfil directivo que predomina en las demás corrientes. Lejos de presentarse como el elemento clave para el cambio psicológico, se consideran meros agentes que acompañan al individuo en un proceso en el que él es el protagonista. La terapia, en lugar de ser vista como un tratamiento para una patología, se concibe como un camino de autoconocimiento y aprendizaje.

Esta terapia se centra en el momento presente y no entra a profundizar en las experiencias pasadas del individuo, pues entiende que la clave es dotar al cliente de herramientas que le permitan evolucionar y alcanzar su máximo potencial en la actualidad. En definitiva, la terapia humanista se presenta como una opción alejada del modelo médico, en la que el terapeuta ofrece su acompañamiento en un camino de crecimiento y autorrealización.

Terapia humanista

4. Sistémica

El nombre que recibe esta terapia nos da una pista de la dirección en la que va encaminada. Para los terapeutas sistémicos todos los individuos estamos inmersos en un contexto del que formamos parte. Por este motivo, es inviable hacer psicoterapia ignorando el entorno del individuo en cuestión. Así, los seres humanos nos agrupamos formando sistemas. A lo largo de la vida podemos formar parte de múltiples sistemas simultáneamente, aunque sin duda el más relevante de todos es la familia.

Desde esta terapia se pone el foco en la búsqueda de soluciones en lugar de indagar en posibles causas. Para los humanistas la conducta humana no sigue relaciones de causalidad lineal. Por el contrario, en los grupos humanos las acciones de uno de los miembros repercuten en las del resto, generando todo un sistema de retroalimentación circular.

El terapeuta sistémico no se presenta como el salvador del paciente, sino como un observador que detecta determinadas dinámicas en su sistema que resultan problemáticas y pueden ser modificadas. Esta terapia se ofrece como una alternativa de trabajo diferente a la dinámica individual. Permite resolver los problemas del individuo modificando las interacciones inadecuadas que se dan en el sistema donde este se encuentra.

Terapia sistémica
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