Nutrición

Los 5 tipos de veganismo (y sus características)

El veganismo está cada vez más extendido, con un fuerte componente tanto ético como ambiental, así como nutricional. Descubre sus variantes con nosotros.
Tipos veganismo

A día de hoy, se estima que el 5% de la población mundial es vegetariana o vegana, es decir, unos 375 millones de personas. El récord en lo que a proporción total se refiere se lo lleva la India, pues un 30% de sus habitantes son vegetarianos estrictos. En otros países, como México, el 19% de los habitantes son vegetarianos, el 15% flexitarianos y el 9% veganos.

El veganismo y vegetarianismo son elecciones propias en intransferibles, razón por la cual no es de nuestro interés convencer a nadie de hacer algo que no desee. Aun así, hay ciertos datos que se deben tener en cuenta: la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que las carnes ultraprocesadas (embutidos y salchichas, por ejemplo) son cancerígenas confirmadas, pues una persona que consume 50 gramos de estos alimentos al día presenta un 18% de posibilidades de padecer cáncer colorrectal.

Por otro lado, se estima que se requieren 15.4000 litros de agua para dar lugar a un kilogramo de carne de ternera, mientras que los productos hechos a base de soja requieren un total de 2.200 litros. La huella hídrica (HH) es un claro indicador de que, efectivamente, el consumo de carne es desorbitadamente más difícil de satisfacer.

Con todos estos datos hemos presentado hechos, no opiniones: a partir de aquí, la elección personal es libre y el juicio se queda en la puerta. Si te han llamado la atención las cifras y tienes interés por el tema, quédate: te presentamos los 5 tipos de veganismo.

¿Cuáles son los tipos de veganismo?

El veganismo estricto se puede definir como un régimen alimenticio basado exclusivamente en el consumo de productos de origen vegetal. Esto se traduce en que quedan fuera todos (absolutamente todos) los alimentos que contengan elementos animales o hayan sido producidos a costa de la explotación de seres vivos animales: leche, huevos, queso, yogures y un largo etcétera.

Además de los productos ovolácteos, hay otras muchas cosas mas qué contienen trazas de animales de las que se podrían imaginar en un principio: por ejemplo, muchas chucherías están fabricadas con gelatina de origen animal, es decir, presentan en sus contenidos trazas de piel, cartílago y articulaciones bovinas. Algo tan alejado de la carne como la salsa estilo Worcestershire contiene, ni más ni menos, que trazas de anchoas.

Si te planteas el veganismo como opción, te darás cuenta de que muchísimos más elementos y comidas de uso diaria han sido creados a base de animales. Sin duda, este cambio en el régimen vital requiere de tiempo, paciencia y, en ciertos casos, abandono por falta de voluntad. A continuación, te presentamos los 4 tipos de veganismo.

1. Veganismo dietético

En muchos casos, el veganismo alberga una idea general: evitar que los animales sean tratados como mercancía, ya sea para productos alimenticios, cosméticos, ropa y cualquier otro bien de uso humano. Las personas que ejercen un veganismo dietético suelen hacer hincapié en el consumo de productos de origen animal, pero no tanto en los elementos derivados del uso diario.

Este tema es muy delicado, pues escapar de los elementos de origen animal es casi imposible. Sin ir más lejos, casi todos los medicamentos han sido probados en animales en fases experimentales. No existe otra opción a día de hoy, pues los ratones de laboratorio son el único modelo económicamente viable y eficaz en nuestros tiempos para abordar ciertas investigaciones. Por otro lado, otros elementos de uso tan típico como el preservativo poseen caseína, un derivado de la leche.

Generalmente, se considera vegano dietético a aquél que lo hace por razones principalmente de la salud. Como hemos dicho, las carnes ultraprocesadas son cancerígenas confirmadas (que no significa que por comerlas de vez en cuando vayamos a sufrir cáncer) y las carnes rojas están siendo estudiadas.

Veganismo dietético

2. Veganismo ético

Los veganos éticos son los que rechazan cualquier tipo de elemento que haya sido creado en base al sufrimiento animal. Esto implica, sobre todo (a parte de la comida), cosméticos, prendas de vestir y otros complementos diarios no imprescindibles (como los medicamentos, aquí no hay otra opción).

Este tipo de elecciones morales suelen verse envueltas en dilemas éticos de forma continua. Por ejemplo, La Unión Europea prohibió testar cosméticos en animales en el año 2013, pues esto ya no es necesario con las técnicas disponibles en la actualidad. Aun así, muchos argumentan que un vacío legal sí que permite que ciertas marcas testean con animales fuera de la Unión Europea y luego pongan en esta región a la venta el producto.

Esta corriente del veganismo se centra en el sufrimiento animal y la sostenibilidad ambiental como motores para el cambio. No podemos obviar que, en las granjas intensivas (de donde provienen todos nuestros alimentos), los seres vivos tienen una existencia deplorable, y que la industria cárnica hace más daño que ningún otro evento a los ecosistemas. Para que te hagas una idea, el 75% de la soja plantada en bosques quemados va, directamente, para el consumo de vacas.

Veganismo ético

3. Veganos “integrales”

A falta de una traducción más efectiva al español, estamos hablando de los Whole food vegans. Los veganos “integrales” basan su dieta en alimentos con el mínimo procesado y máximo valor nutricional. Esto pasa por arroz cocido, garbanzos, semillas, vegetales, frutas y otros comestibles que aportan un excelente valor nutricional natural.

Por ejemplo 100 gramos de garbanzos te aportarán lo siguiente: 341 kilocalorías repartidas en 5,5 gramos de grasa, 55 de hidratos de carbono, 20 de proteína y 15 de fibra. El grueso de nuestra ingesta energética diaria debe provenir de los hidratos de carbono (55-60%), así que las legumbres son la base esencial de este tipo de veganos, por su excelente valor nutricional.

Veganos integrales

4. Veganos “junk food”

No todos los veganos tienen por qué llevar un estilo de vida sano. A medida que el vegetarianismo aumenta en el globo, marcas de alimentos ultraprocesados se suben al carro de la modernidad, y sacan a la venta productos con componentes dietéticos debatibles.

Nuggets de “pollo”, San Jacobos, Hamburguesas rebozadas, escalopes y otros muchos ejemplos de alimentos ultraprocesados caen en esta categoría. Puede que la base sea la soja (un elemento más saludable que la carne), pero el frito absorbe el aceite vegetal igual, duplicando casi el contenido calórico entre el rebozado y el aceite.

Veganos Junk Food

5. Crudiveganos

Los crudiveganos son aquellos que consumen elementos vegetales sin cocinar, o con un proceso de cocinado menor a los 48 grados centígrados. Según esta corriente de pensamiento, un alimento que requiere de cocinado al no resultar apetecible de forma biológica en su estado natural quizá no sea beneficioso para nosotros.

Además de ello, también se argumenta que los vegetales pierden propiedades cuando son sometidos a temperaturas muy altas. Diversos estudios han desmentido esta afirmación en múltiples ocasiones, pero el debate sigue abierto. Por ejemplo, sí que es cierto que en algunos casos (como en el pasteurizado de zumos) se pierde una enorme cantidad de vitamina C, pero esta regla no es general.

El crudiveganismo es un tema cuanto menos controvertido, pues muchos de los que lo ejercían han terminado dejándolo por deficiencias nutricionales. Está claro que se puede vivir siendo vegano (algo que se ha demostrado en infinitas ocasiones) pero, a veces, es necesario el uso de suplementos vitamínicos y “superalimentos” que ayuden a balancear la dieta en su totalidad.

Crudiveganos

Resumen

¿Con cuál de las opciones te quedas? El veganismo y el vegetarianismo, a día de hoy, son una opción ética, pero dudamos que esto se mantenga así por mucho tiempo. Es una realidad que el consumo cárnico se va a tener que regular tarde o temprano, no por motivos éticos ni de la salud, sino por falta de recursos. Cada vez somos más y nuestro planeta muere a causa de la explotación: esto no es una opinión, sino una realidad.

De todas formas, no debes concebir esto como un “sí” o un “no”. Entre el crudiveganismo y consumir menos carne a la semana hay años luz de distancia ideológica, pero ambos benefician a los ecosistemas naturales, en menor o mayor medida. Al final, todo se trata de intentar ayudar con lo que uno se encuentre agusto, sin necesidad de avergonzar al prójimo y respetando su libertad individual.

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