Los 5 tipos de inmunoterapia (características y usos)

La inmunoterapia es una alternativa a la quimioterapia y radioterapia para tratar distintos tipos de cáncer a través de una estimulación de nuestro propio sistema inmunitario. Veamos qué tipos existen.
Tipos inmunoterapia

El término “cáncer” hace referencia a una serie de enfermedades muy heterogéneas y diversas, pero todas ellas tienen algo en común: la proliferación celular desmedida. Cuando una estirpe de células sufre una mutación en su genoma, puede dejar de responder a los patrones de crecimiento y senescencia normales. Por ello, las células cancerígenas se acumulan y forman tumores, que se pueden expandir a otras partes del cuerpo (metástasis).

Cuando hablamos de cánceres es difícil generalizar, pues no todas las neoplasias son malignas ni todos los procesos cancerígenos se manifiestan con masas tumorales. Sin ir más lejos, una leucemia se trata de una proliferación desmedida de linfocitos defectuosos, los cuales desplazan al resto de cuerpos sanguíneos del paciente. Aquí no hay ningún tumor, pero aún así, se considera un tipo de cáncer.

Dependiendo de la localización, estado del tumor y su expansión, se pueden tomar muchos caminos para tratar un cáncer. El problema es que la radioterapia y la quimioterapia también dañan de forma involuntaria a tejidos sanos y, por tanto, a veces no son la mejor opción. Con base en la búsqueda de un mecanismo más refinado, encontramos a la inmunoterapia: hoy te presentamos sus tipos y aplicaciones.

¿Para qué se utiliza la inmunoterapia y qué tipos hay?

La definición de la inmunoterapia es sencilla: consiste en el tratamiento de una patología activando o inhibiendo el sistema inmune del paciente. Como parte natural de los mecanismos inmunitarios, el sistema inmune detecta y destruye a las células que son potencialmente tumorales. Una evidencia de ello es que, a menudo, se encuentran células inmunes en las inmediaciones de los tumores.

Sin ir más lejos, los linfocitos T citotóxicos se encargan de la eliminación de las células tumorales y aquellas infectadas por virus. Por otro lado, las células dendríticas son las responsables de la respuesta antitumoral específica, ya que presentan y procesan los antígenos tumorales. El cuerpo tiene herramientas para evitar que el cáncer se produzca pero, como ya sabrás, a veces fallan. Las células tumorales pueden “esquivar” nuestro sistema de vigilancia de las siguientes formas:

  • Las células de los tumores pueden presentar mutaciones genéticas imprevistas. Estas las hacen “invisibles” al sistema inmune.
  • Pueden presentar proteínas de superficie que inactivan la funcionalidad de los cuerpos inmunes.
  • Son capaces de cambiar las células circundantes a las tumorales, “despistando” así a linfocitos y otros cuerpos inmunes.

La inmunoterapia no solo es útil para tratar el cáncer, sino que también se utiliza para abordar inmunodeficiencias, reacciones hipersensitivas, problemas autoinmunes y trasplantes de tejidos u órganos, entre otras cosas. De todas formas, nosotros nos vamos a centrar en la vertiente oncológica de esta serie de tratamientos, sobre todo por su interés clínico. A continuación, te presentamos los 5 tipos de inmunoterapia más importantes.

1. Transferencia celular adoptiva

Como hemos dicho en líneas previas, los linfocitos T citotóxicos (CTL) juegan un papel fundamental en la eliminación del cáncer. Mediante la transferencia celular adoptiva, se administran estos cuerpos celulares al paciente, con el fin de poder ayudarlo con el combate contra el tumor.

Curiosamente, una de las variantes más extendidas de esta técnica se conoce como “terapia de linfocitos infiltrados en el tumor (TIL)”. En ella, se extraen los propios linfocitos del paciente que ya se han infiltrado en la masa tumoral, son cultivados en el medio de laboratorio (y activados) y luego se vuelven a introducir en el cuerpo del enfermo. Más sorprendente aún es conocer que, en algunas ocasiones, se realizan cambios en los linfocitos en el medio de cultivo, con la finalidad de que sean aún más efectivos.

Transferencia celular adoptiva

2. Inmunomoduladores

Los inmunomoduladores son moléculas que actúan sobre los mecanismos que codifican la actividad del sistema inmune. Hay distintos tipos, pero unos de los más importantes y utilizados son las citoquinas. En concreto, se suele recurrir al interferón (INF), más concretamente el de tipo alfa. El interferón alfa parece mejorar la respuesta inmunitaria a las células cancerosas mediante la activación de algunos cuerpos ya nombrados, como las células dendríticas.

Otros de los elementos de gran interés en esta metodología son los checkpoint inhibitors, los cuales bloquean algunos puntos de control inmunes que se ven manipulados por las células tumorales, con el fin de protegerse a sí mismas. Por ejemplo, los checkpoints PD-1/PDL-1 pueden inactivar a las células inmunes. Si estos se inhiben, los linfocitos T vuelven a ser capaces de actuar contra las células tumorales. A día de hoy, estos mecanismos son los más conocidos y efectivos dentro de la terapia inmunomoduladora.

3. Vacunas contra el cáncer

Sí, has leído bien: las vacunas contra el cáncer existen. Pero no como las solemos imaginar. No debemos confundir términos, pues por ejemplo, algunas vacunas se administran para evitar el contagio por los virus del papiloma humano (VPH), que son los causantes del 70 % de los cánceres de útero en mujeres. Cuando hablamos de la vacunación contra el cáncer, no nos referimos a esta metodología, pues esta primera variante se engloba dentro de las vacunas normales para agentes patógenos.

En la vacunación para tratar el cáncer, se intenta que las células inmunes se estimulen y ataquen al tumor. En lugar de prevenir una enfermedad, se busca solucionar otra ya existente, en este caso el cáncer propiamente dicho.

Una de las vacunas más llamativas es la Talimogene laherparepvec. Se utiliza para tratar el melanoma avanzado, y consiste en la inyección de una forma debilitada y alterada del virus Herpes Simple tipo I. Este agente vírico ha sido alterado para producir citoquinas, las cuales estimulan al sistema inmunitario a destruir las células tumorales.

Vacunas cáncer

4. Terapia viral oncolítica

Como su propio nombre indica, en este tipo de terapia se usan virus oncolíticos, es decir, aquellos que al infectar a su hospedador descomponen y destruyen a las células cancerígenas, pero no a las normales. Estamos ante un terreno farmacológico apasionante, pues de forma intrínseca, las células cancerígenas tienen unas defensas muy bajas contra los agentes víricos. Si sumamos a la ecuación que estos virus estimulan la presentación de antígenos al sistema inmune del paciente, nos encontramos con una combinación perfecta.

Estamos ante dos caras de la misma moneda, pues la Talimogene laherparepvec, además de ser una vacuna, basa su premisa en la terapia viral oncolítica. Por desgracia, estas terapias son de uso muy limitado y pueden provocar diversos efectos adversos.

5. Terapia dirigida

La terapia dirigida se basa en la detección de características únicas en las células cancerígenas. Si se obtienen rasgos únicos en los cuerpos tumorales, se pueden llegar a diseñar técnicas de inmunoterapia mínimamente invasivas que destruyan a las células malignas, pero no al resto. Esto supone un gran avance con respecto a la quimioterapia (que provoca daños sistémicos) y la radioterapia, que puede ser más o menos dirigida pero, aun así, afecta a los tejidos circundantes del tumor.

Uno de los frentes más prometedores en la terapia dirigida es la creación de anticuerpos monoclonales. Como ya sabrás, las inmunoglobulinas o anticuerpos naturales se presentan en las superficies de muchas células o circulantes en la sangre, y se unen a los antígenos de un virus o bacteria para que el sistema inmune los reconozca y elimine. Con base en esta premisa, se busca la formación de anticuerpos específicos que reconozcan a los antígenos tumorales.

Como los anticuerpos son glucoproteínas, estos pueden ser sintetizados en el medio laboratorial con aminoácidos de compuestos proteicos humanos y de otros animales. A día de hoy, los anticuerpos monoclonales aprobados son los siguientes: Alemtuzumab, Gemtuzumab ozogamicina, Rituximab,Trastuzumab e Ibritumomab tiuxetan.

Terapia dirigida

Resumen

Te hemos presentado los 5 tipos de inmunoterapia para el tratamiento del cáncer, pero debes tener en cuenta que los hemos abordado de forma superficial. Por ejemplo, existen muchas más variantes de terapia dirigida más allá de los anticuerpos monoclonales, igual que se podrían listar muchos tipos de inmunomoduladores. De todas formas, la idea general queda clara: ya sea mediante el trasplante autólogo de linfocitos, el uso de inhibidores de checkpoints, las vacunas víricas o las terapias dirigidas, el cáncer se puede abordar de mil formas.

Estas líneas son cuanto menos esperanzadoras, ya que evidencian que cada vez estamos más cerca de encontrar tratamientos efectivos para muchos tipos de cáncer que a día de hoy se consideran imposibles de tratar. Debido a la heterogeneidad de estas condiciones, será muy difícil encontrar un tratamiento universal contra ellas, pero sí que esperamos que todas se puedan abordar de forma individual con la máxima eficacia en un futuro.

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