Las 10 diferencias entre querer y amar a alguien

Aunque se escuchen similares, el querer y el amar no son iguales, cada uno representa un concepto y una acción muy diferente.
Diferencias querer y amar

—Te amo —le dijo el Principito.

—Yo también te quiero —respondió la rosa.

—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes…

—Ahora lo entiendo —contestó ella después de una larga pausa

—Es mejor vivirlo —le aconsejó el Principito…”

(Extracto de El Principito, de Antoine de Saint Exupèry)

Amar y querer pueden parecer conceptos similares, incluso si vas a su definición pueden lucir muy parecidos, pero en la práctica de la vida real, son dos historias por completo diferentes.

Todo se basa en la percepción del deseo que tenemos sobre algo o alguien para que sepamos su diferencia. Puede sonar un poco abstracto y subjetivo, pero como se trata de sentimientos personales, va muy bien al caso. Después de todo, aunque puedas sentirlo, el amor y el querer como tal no puedes observarlos.

Podemos atribuirle un sentido de percepción en los gestos, acciones y detalles que las personas hacen a diario, como las muestras de cariño, una melodía romántica, un poema, una historia de amor, un arreglo de flores o una pareja de viejitos abrazados en la calle.

Pero si son dos cosas diferentes, ¿cómo podemos reconocer qué es el amor y qué es el querer? En este artículo te diremos todo lo que necesitas saber al respecto.

¿Por qué es importante conocer la diferencia?

En un plano sentimental no existe una gran diferencia sobre decirle a tu pareja un ‘Te quiero’ o un ‘te amo’ pues ambas representan la misma intensidad de emoción hacia esa persona. Pero, si es importante separar el significado de ambas cuando buscas una estabilidad y un compromiso mayor con tu compañero o compañera. Incluso puede dictaminar el futuro de la relación.

¿De qué manera? Imagina los siguientes escenarios:

  • Llevas varios años con tu pareja y quieres dar el siguiente paso pero muchas dudas surgen en tu mente pues su situación actual es más una relación a distancia y no tienes la seguridad de qué rumbo puede tomar.

  • O en otro caso, estás súper enamorada de un chico especial y tu anhelo más grande es tener un noviazgo con él, pero una vez que lo logras no es como esperabas y ahora solo quieres terminar.

El amor toma tiempo en crecer y asentarse para perdurar en el tiempo, mientras que el querer es un deseo inmediato sobre poseer algo o a alguien a tu lado. Cuando no existe una brecha entre ambos sentimientos, pueden ocasionar problemas en una pareja acerca de cómo ambos ven su relación, hacia donde se quieren dirigir o incluso los sentimientos reales que sienten el uno por el otro.

¿A qué llamamos querer?

¿Cuál es tu intención al decir ‘quiero eso’? De seguro es que lo quieres poseer, ¿no es cierto? Pues de eso se trata en esencia el querer. Etimológicamente hace referencia al deseo de poseer algo que nos llame la atención o necesitemos, por lo cual tiene una inclinación más egoísta y personal, ya que queremos tenerlo solo para nosotros.

Pero en el plano emocional, al decir que queremos a alguien se transforma en un sentimiento dulce de cariño y apreciación. Es una muestra del lugar significativo que posee en nuestras vidas, así como del agradecimiento por estar allí. Así que podemos decir que se trata de una emoción delicada y suave.

El significado de amar

Por otro lado, amar implica un sentimiento más complejo donde entran en acción el deseo, la sinceridad y la entrega absoluta hacia una persona. De alguna manera es posible asegurar que se trata de una evolución del querer hacia un romance que permanece en el tiempo. Cuando amamos a una persona no nos interesa otra cosa más que pasar el tiempo con ella, vivir a su lado, cuidarla y hacerla feliz.

Así que en cierta manera existe un grado de posesión, pero que no se trata solo de satisfacción propia, sino de construir una felicidad mutua en la pareja.

Diferencias entre amar y querer

Tal y como dijo el Principito a la rosa, el querer y el amar no es lo mismo y aquí te dejaremos algunas diferencias para que puedas verlo.

1. Fase de enamoramiento

Esta es quizás la mayor diferencia entre estos dos temas. Durante la fase de enamoramiento quieres a esa persona con todas las fuerzas, buscas ser parte de su vida, te sientes dichoso de que esté a tu lado, no observas ningún defecto y presumes un poco de qué están juntos.

Cuando la relación avanza, esta evoluciona y los sentimientos desbordantes disminuyen para sentarse en una combinación de paz, compromiso, aceptación y pasión. Muchos se asustan con esta transformación porque creen que las cosas no son iguales, pero eso no significa que sea para peor. Sino que es una preparación para un posible futuro compartido. a eso llamamos amor.

2. Aceptación de las diferencias

Al querer a una persona es muy difícil observar sus defectos porque creemos que la misma es perfecta tal y como es, incluso se puede llegar a pensar que esa persona es demasiado para nosotros y que es casi una gran hazaña que se esté en una relación. Por lo que tendemos a ser egoístas sobre poseer a esa persona para evitar que nos abandonen, pero realmente ¿crees que alguien sea tan perfecto?

Es cuando la relación avanza que te das cuenta que no, no lo es y está bien, porque amar se trata de aceptar a la persona que quieres con todos sus errores y ayudarla a mejorar, mientras obtenemos la misma reciprocidad de su parte.

3. Necesidad de esa persona

Cuando quieres a una persona solo deseas poseerla, es decir, que esté a tu lado para llenar algún vacío emocional o por una necesidad social que solo esa persona puede aliviar con su presencia en tu vida. Pero cuando amas a una persona sientes otro tipo de necesidad por ella, de querer estar a su lado, convivir y experimentar cosas nuevas con esa persona, donde ya no llena un vacío sino que se convierte en un complemento de la felicidad propia.

4. Desamor vs compromiso

Suele suceder que cuando estás enamorado de una persona, existen ciertos factores que son la base del por qué la quieres y estás con ella, factores que ante el mínimo cambio hace que te desenamores de esa persona. Como por ejemplo, ver un defecto que no te gusta, descubrir que te miente, que actúa diferente contigo cuando está con otras personas o que no eres feliz del todo en la relación.

Mientras que, al amar a alguien ese sentimiento no se desvanece, es decir, siempre estás amándola, incluso en los momentos más difíciles. los problemas se convierten en un reto a superar y cada día trabajan en conjunto para que la relación avance a nuevos niveles y ambos crezcan como personas, siempre acompañados de ese sentimiento de amor perpetuo.

5. Tiempo de dedicación

Cuando estamos enamorados o queremos a alguien, a pesar de querer tener a esa persona con nosotros no buscamos estar del todo disponible para ella, porque sentimos aún la necesidad de tener un espacio de privacidad e intimidad propia que no queremos ver tomada. Por ello no dedicamos tanto tiempo a la pareja y el que se toma por lo general se usa para divertirse.

Mientras que, cuando vas conociendo más a esa persona, te vas interesando por su vida y por ello quieres compartir más de tu propio mundo. Entonces poco a poco dedicamos no solo más de nuestro tiempo sino también queremos invitarlo a nuestro espacio personal. De manera que se comienza a construir un mundo compartido solo para los dos.

6. Sensación de ser querido

Otro punto muy importante en las diferencias entre querer y amar a alguien es nuestro propio nivel de confianza, comodidad y aprecio en la relación. Después de todo ¿cómo podemos estar a al lado de alguien que no nos corresponde de la misma manera?.

Al querer a alguien estos sentimientos de ser queridos pasan a un segundo plano. No en el sentido que dejemos que nos pasen por encima o nos conformemos, sino que nos dedicamos más a hacer feliz a la otra persona y no nos detenemos a pensar si esa persona también nos hace feliz.

Mientras que, al pasar el tiempo podemos darnos cuenta de los detalles que la otra persona tiene con nosotros, su dedicación, apoyo, compromiso y colaboración en hacernos mejor persona, lo cual nos demuestra que también nos ama.

Pero, cuando al pasar el tiempo y la situación es por completo opuesta. Es decir, observamos que la persona sólo demanda sin dar algo a cambio, nos juzga, intenta moldearnos a lo que más le gusta, no comparte su tiempo o no busca maneras de construir un futuro. Entonces ya sabes que eso representa la antítesis del amor.

7. Confianza firme

Cuando queremos a alguien, como ya mencionamos con anterioridad, existe una parte que no le entregas del todo. Mantienes contigo cierto grado de reserva y privacidad que no quieres mostrar, como una forma de defensa por si algo malo ocurre. Por lo general, esta reserva tiene que ver con aquello que puedes confiarle al otro, lo que quieres contarle o mostrarle de tu vida.

Mientras que, al amar a alguien la confianza se da de inmediato y no se siente como un sacrificio o una obligación a tener con tu pareja, sino que se da como un proceso natural de la relación. Esto se debe a que, cuando existe amor, tienes plena seguridad en que esa persona velará por tus secretos y los apreciará como un regalo. Pero además que sabrá escucharte ante cualquier molestia que surja, para que puedan discutirla entre ambos.

8. Percepción del romance

Cuando quieres a una persona a tu lado buscas impresionarla, en especial en la fase de conquista. Le haces regalos, compras flores, dedicas canciones, van a cenar a lugares exclusivos, etc. En esta etapa, el romance es un poco más material y se utiliza como un arma para conseguir lo que quieres.

Mientras que, en el amor de pareja, el romance está en todos lados. En las tardes viendo tv juntos, en las charlas espontáneas, en las llamadas nocturnas, en los mensajes de buenos días, en una comida casera o en una salida sencilla. El amar a alguien transforma el significado del romance, el cual puede surgir solo estando con esa persona especial, sin importar el lugar o las circunstancias.

9. Profundidad en las emociones

De cierta manera, cuando queremos a alguien tenemos una sensación de desespero por tenerla, ya que de no ser posible algo malo podría ocurrir. Como que encuentre a otra persona o nos deje de querer y eso representaría una devastación. Por ello el enamoramiento es tormentoso, siempre estamos agitados, nerviosos y a la expectativa..

En cambio, cuando el enamoramiento se asienta y surge el amor entre la pareja, esa desesperación se transforma en tranquilidad. Ya no estamos desesperados en constatar todo el tiempo lo que esa persona siente por nosotros, ni de demostrar afecto con acciones impresionantes.

Es por ello que muchos se asustan y creen que ya no sienten lo mismo por su pareja o viceversa. Pero no tiene nada que ver con dejar de sentir algo por la otra persona, sino que el amor comienza a esparcirse en todas las acciones y por ende, a tener otro significado.

10. Nivel de pasión

Esta es otra de las grandes diferencias entre querer y amar, donde se constata el dicho ‘Todos sabemos querer, pero poco sabemos amar’ y se trata del nivel de atracción sexual que tenemos hacia la persona.

Cuando queremos a alguien y estamos en la fase de querer poseerla, tendemos a tener un nivel de deseo sexual elevado pues, queremos solo experimentar todo ese sentir frenético. Esto va a acompañado de tomar decisiones apresuradas y solo querer pasar un buen rato. Mientras que al amar, queremos un compromiso, en cualquier nivel de la palabra, nos inclinamos más por la lealtad y afianzar los lazos sentimentales.

No se refiere a una disminución de la atracción íntima, sino que la intimidad propia se amplía más allá del sexo.

Entonces, ¿ya sabes si queres o amas a esa persona a tu lado?

Elvira nació en Madrid en 1994. Es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y actualmente está estudiando el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad de Barcelona. Compagina sus estudios con ser colaboradora de MedSalud.com.