Los beneficios psicológicos y cognitivos del ayuno intermitente

Supervisado adecuadamente y siguiendo las instrucciones de profesionales, esta práctica puede tener efectos positivos e interesantes para nuestra mente.
Beneficios psicológicos ayuno

El ayuno intermitente es una estrategia que rápidamente está ganando popularidad como estrategia para ponerse en forma, y siempre que se realice sin sobrepasarse con el tiempo durante el cual no se come nada sólido, no solo no conlleva daños para el organismo, sino que resulta saludable.

Sin embargo, algo que se suele pasar por alto es que las ventajas del ayuno intermitente no se quedan únicamente en el mundo del fitness. Cada vez más investigaciones indican que este proceso también tiene implicaciones psicológicas a tener en cuenta, y además estas dan motivos para alegrarse.

Aquí veremos un resumen de los beneficios psicológicos y cognitivos asociados al ayuno cognitivo, diferentes motivos por los que es una buena idea incorporar este hábito al día a día.

Los 4 principales beneficios cognitivos de practicar ayuno intermitente

Estas son razones por las que, desde el punto de vista de la psicología, merece la pena plantearse la posibilidad de realizar ayunos intermitente de manera consistente como un hábito más. Eso sí, debes tener en cuenta que el ayuno intermitente debería ser realizado contando con supervisión médica o de la mano de nutricionistas, entre otras cosas porque determinadas poblaciones pueden exponerse a riesgos por el simple hecho de realizarlo.

Además, no hay que olvidar que el ayuno intermitente no es una dieta, y que si no se gestiona del modo adecuado, puede producir una especie de “efecto rebote”: atracones cuando termina la etapa de ayuno, para compensar la sensación de hambre.

1. El nivel de concentración aumenta

Desde el punto de vista de la evolución, tiene sentido que determinadas funciones cognitivas relacionadas con la realización de tareas de manera consciente y con la toma de decisiones queden afinadas cuando nos encontramos en ayunas. Quizás por eso, diferentes estudios indican que cuando ayunamos, aumentan los niveles de neurotransmisores asociados al estado psicológico de la concentración, como la noradrenalina y la orexina.

2. Podría potenciar la neuroplasticidad

La cetosis es un fenómeno metabólico que ocurre cuando, tras estar un tiempo quemando carbohidratos para obtener energía, el cuerpo pasa a quemar grasas. Pues bien; existen evidencias de que el hecho de entrar en cetosis e ir alternando entre las diferentes maneras de ir obteniendo energía estimula la plasticidad cerebral.

Por plasticidad cerebral entendemos la capacidad del cerebro a la hora de crear conexiones neuronales nuevas, y es un proceso clave a la hora de aprender, de crear recuerdos e incluso para amortiguar el impacto negativo que producen las enfermedades que afectan al encéfalo.

3. Protege contra la depresión

Hoy se sabe que la distinción entre lo racional y lo emocional es fundamentalmente una ficción que nos contamos a nosotros mismos para entender mejor la complejidad de la mente humana. Por ejemplo, se ha visto que fenómenos básicamente emocionales, como los síntomas de la depresión, van ligados a una significativa reducción de la calidad de varios procesos cognitivos y de la agilidad mental en general.

En este sentido, se sabe que existe una sustancia producida por el cerebro, el llamado BDNF (o “factor neurotrófico derivado del cerebro”) que está casi ausente en los sistemas nerviosos de las personas deprimidas, y se sabe que potenciar su producción protege contra la depresión.

Relacionado con esto último, se ha observado que el ayuno intermitente potencia la producción de BDNF de manera consistente, de modo que ir intercalándolo en nuestros hábitos alimentarios permite contar con estos efectos beneficiosos, incluyendo sus implicaciones en cuanto a las funciones cognitivas.

4. Protege contra los procesos inflamatorios

Los procesos inflamatorios tienen la característica de que muchos de ellos pueden estar afectándonos sin que nos demos cuenta, y que a la vez, muchas veces tiene una incidencia significativa en la actividad del sistema nervioso, debido a que alteran los procesos neuroendocrinos.

El resultado de esto es que las habilidades psicológicas superiores suelen perder protagonismo, ya que buena parte de los recursos de los que suele disponer el cuerpo son movilizados para contrarrestar los daños producidos por la inflamación. Por ejemplo, se sabe que probablemente una parte de los casos de depresión son desencadenados por este tipo de complicaciones de la salud.

Además, también se sabe que muchos de los alimentos más populares en el mercado tienen una gran facilidad para generar inflamación, sobre todo los que contienen grandes cantidades de azúcar refinado.

Tomás Santa Cecilia

Pero hay motivos para ser optimistas, dado que varios estudios indican que el ayuno intermitente previene la aparición de inflamaciones y favorece la eliminación de sustancias sobrantes que circulan por nuestro organismo.

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Referencias bibliográficas

  • Li, L.; Wang, Z. & Zuo, Z. (2013). Chronic Intermittent Fasting Improves Cognitive Functions and Brain Structures in Mice. PLoS One, 8(6): e66069.
  • Mattson, M.P.; Moehl, K.; Ghena, N.; Schmaedick, M., Cheng, A. (2018). Intermittent metabolic switching, neuroplasticity and brain health. Nature reviews Neuroscience, 19(2): pp. 63 - 80.
  • Shojaie, M; Ghanbari, F.; Shojaiec, N. (2017). Intermittent fasting could ameliorate cognitive function against distress by regulation of inflammatory response pathway. Journal of Advanced Research, 8(6), pp. 697 - 701.

Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica, en la ciudad de Madrid.