Cultura y Reflexión

Los 10 tipos de falacias lógicas y argumentativas

Es muy importante saber detectar argumentos que parecen razonables pero que no esconden en absoluto la verdad. Son falacias.
Tipos de falacias

Falacias. Todos nos hemos topado con ellas alguna vez. Discutiendo con familiares, conversando con amigos, hablando con compañeros de trabajo… A diario nos encontramos en situaciones en las que alguien parece “ganarnos” un debate utilizando argumentos que en un primer momento parecen lógicos, pero que pasado un tiempo nos damos cuenta de que no tenían ninguna base en la que fundamentarse.

Estos argumentos o conclusiones a las que llega una persona para zanjar un tema y que aparentemente son válidas pero que, al analizarlas, vemos que no se sustentan bajo ninguna lógica son conocidas en el campo tanto de la filosofía como de la psicología como falacias.

Estos razonamientos que parecen válidos son en realidad erróneos, por lo que todo que se puede “sacar” de ellos es también falso, pues vulnera las reglas de la lógica pero vistiéndose de una supuesta validez argumentativa.

Ser capaces de detectarlos hará que sepamos actuar cuando alguien intente usar una contra nosotros, pues es importante que rebatamos estas falacias con argumentos realmente lógicos y fundamentados.

¿Qué es una falacia lógica?

“La electricidad es necesaria para vivir. La energía nuclear nos permite obtener electricidad. Por lo tanto, la energía nuclear es necesaria para vivir”. Con razonamientos de este tipo nos encontramos a diario en cualquier ámbito de nuestra vida. Parece válido ya que sigue un razonamiento aparentemente lógico, pero si lo analizamos detenidamente, nos damos cuenta de que la energía nuclear no es necesaria ya que tenemos otros modos de conseguir electricidad.

Una falacia lógica es precisamente esto. Un razonamiento en el que a partir de dos (o más) premisas totalmente ciertas se llega a una conclusión que, pese a parecer que deriva perfectamente de la unión entre ambas premisas, no es correcta.

Una falacia es como si alguien nos intentara convencer de que 1+1 es 11 ya que, según el que hace la falacia, las sumas en matemáticas consisten en unir los números. En su razonamiento puede ser cierto, pero no en el mundo real.

El problema es que estas falacias no solo se utilizan a pequeña escala en discusiones con amigos o familiares para zanjar rápidamente el debate, sino que son muy comunes en los medios de comunicación y en los discursos políticos, pudiendo quedar muy arraigadas en la mentalidad colectiva.

Por ello, es importante saber a qué tipo de falacias lógicas estamos continuamente expuestos para detectarlas rápidamente y no dejarnos engañar por su supuesta verosimilitud. Y esto es lo que vamos a hacer a continuación.

¿Cuáles son los principales tipos de falacias lógicas?

Cuando alguien con el que estamos debatiendo utiliza una falacia, automáticamente invalida nuestro argumento por muy razonable que este fuera, por lo que es muy importante detectarlas. El problema es que esto no siempre es sencillo, pues las falacias tienden a ser sutiles.

De todos modos, en este artículo vamos a darte todas las herramientas para que seas capaz de darte cuenta rápidamente de que alguien está utilizando una falacia para “atacar” a tu razonamiento. Estos son los principales tipos de falacias lógicas.

1. Falacia del falso dilema

Cuando alguien hace una falacia del falso dilema es porque está ofreciendo solo dos opciones a un conflicto cuando en realidad hay muchas más. Hay veces en las que realmente solo hay dos opciones, como por ejemplo: “tu coche es rojo o no lo es”. Esto es verdad, no hay más opciones. O es rojo o es de otro color.

Pero una cosa muy distinta es: “si no estás conmigo, estás contra mí”. Esto es una falacia. Y si alguien nos la dice, debemos hacerle ver que hay una amplia gama de opciones. No se puede limitar solo a dos.

2. Falacia del ataque personal

Una de las falacias más típicas cuando alguien se queda sin argumentos cuando discute con alguien. Y es que el último recurso es atacar personalmente a la persona con la que se está debatiendo, huyendo así del propio razonamiento que se estaba realizando.

No hace falta que sean insultos. Normalmente consiste en apelar en algún aspecto de los estudios, de la personalidad, del grupo social, del género, etc, para intentar invalidar a alguien. “Tú no has estudiado medicina, no puedes hablar sobre esto” es un ejemplo de falacia de este tipo. Y es que no es necesario haber estudiado medicina para tener una opinión válida sobre algo relacionado con ella.

3. Falacia del hombre de paja

Una de las más típicas. Esta falacia consiste en tergiversar un razonamiento para que parezca que estamos atacando a alguien. Incluso cuando intentamos decir algo con buenas intenciones, es posible que alguien intente darle la vuelta.

Si decimos “creo que le falta un poco de sal” y alguien responde “ah, ¿soy el peor cocinero del mundo?”, este alguien está utilizando una falacia del hombre de paja.

4. Falacia de la bola de nieve

Como su propio nombre indica, es una falacia que cada vez se va haciendo más y más grande. Consiste en partir de una suposición ya errónea e ir estableciendo nuevos enunciados que deriven de ella cada vez más erróneos.

“Deja de jugar a la consola. Si no lo haces, cuando seas mayor empezarás a apostar. Y si apuestas perderás todo tu dinero. Y si esto pasa, terminarás delinquiendo para conseguir más” es un ejemplo de la falacia de la bola de nieve.

5. Falacia de la generalización abusiva

Una de las falacias más típicas y donde se esconden la mayoría de formas de racismo. Consiste en sacar una declaración universal sobre algo sin tener suficientes evidencias para respaldarlo, por lo que llegamos a una suposición errónea.

“Ayer un rumano robó a mi madre por la calle. Todos los rumanos son unos ladrones” sería un ejemplo de este tipo de falacia. Cuando generalizamos, lo más probable es que estemos cayendo en una de estas falacias lógicas.

6. Falacia de la conclusión irrelevante

En este tipo de falacia se parte de una premisa concreta para terminar dando una conclusión que no tiene nada que ver con esta premisa. Generalmente esta falacia se utiliza para intentar cambiar el pensamiento a otra persona.

“Si estás en contra del machismo, tienes que defender que la mujer está por encima del hombre” es un claro ejemplo de ello. Se está extrayendo una conclusión precipitada y que no tiene por qué ser cierta, pues si estás en contra del machismo, debes defender que la mujer y el hombre son iguales. Ninguno está por encima del otro.

7. Falacia de la causalidad

La falacia de la causalidad es una de las más típicas. Es la que se da cuando intentamos encontrarle la explicación a un suceso determinado pero lo hacemos de forma incorrecta, estableciendo una causa que lo explique pero que seguramente no tenga ninguna relación.

“He oído que los vecinos se gritaban. Esto será porque van a divorciarse” es un claro ejemplo de ello. Intentamos encontrarle la explicación a algo pero nos apresuramos a dar una causa sin ningún tipo de prueba.

8. Falacia circular

La falacia circular es aquella en la que, como su propio nombre indica, se da vueltas una y otra vez al mismo argumento, sin aportar nada nuevo. Es muy típica de las personas que se escudan siempre en una premisa y por mucho que nosotros aportemos argumentos nuevos, ellos siguen defendiendo su postura con el mismo razonamiento.

Si estamos hablando con alguien sobre cine y estamos comparando dos películas, nosotros quizás decimos “para mí el guion de esta película es más complejo y elaborado” y nos responden “ya, pero esta ha ganado más Óscars”. Y si seguimos “creo que la fotografía es mejor en esta, en la otra está un poco más dejada” y continúan con el “ya, pero esta ha ganado más Óscars”, esta persona está usando una falacia circular contra nosotros. A falta de argumentos, se basan siempre en el mismo para intentar ganar el debate.

9. Falacia populista

Es una de las falacias más comunes. Consiste en suponer que algo es correcto porque la mayoría lo hace, es decir, porque es algo popular. Este tipo de falacias es extremadamente común en el mundo de la publicidad.

“Este producto es el mejor porque es el más vendido”. Que sea el más vendido no tiene por qué significar que sea el mejor. Es posible que sea el más vendido porque es más barato, un famoso lo ha promocionado o simplemente por costumbre de los consumidores. “Fumar no es tan malo porque mucha gente fuma” sería otro ejemplo de falacia populista.

10. Falacia de la apelación a la tradición

A falta de argumentos razonables, mucha gente apela a la tradición para justificar su comportamiento o para zanjar cualquier debate. Las personas que las usan defiende que si algo se ha hecho así desde siempre es porque es lo correcto.

“Los toros no pueden prohibirse porque es una tradición” es uno de los ejemplos de este tipo de falacia más claros. “Los móviles no hacen falta porque antes vivíamos sin ellos”, “Esto no lo ha hecho nunca nadie así, seguro que se está equivocando”, “No podemos cambiar las leyes, llevan mucho tiempo funcionando”, etc, son otros ejemplos. Consiste en apelar a la tradición cuando hay miedo al cambio y se quiere zanjar un debate con alguien que sí está abierto a la evolución.

Referencias bibliográficas

  • Portillo Fernández, J. (2017) “El uso de las falacias en la comunicación absurda”. Logos: Revista de Lingüística, Filosofía y Literatura, 28(2).
  • García Damborenea, R. (2011) “Diccionario de falacias”. Uso de razón.
  • Clark, J., Clark, T. (2005) “Humbug!: The Skeptic's Field Guide to Spotting Fallacies in Thinking”. Nifty Books.
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