Toxoplasmosis: causas, síntomas y tratamiento

La toxoplasmosis es una enfermedad zoonótica causada por un parásito que llega a los humanos a través de distintos animales. Veamos la naturaleza de esta infección.
toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad de origen zoonótico, es decir, que se transmite de animales a humanos, causada por el parásito Toxoplasma gondii. Según la CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), esta patología está considerada una de las causas primarias de muerte por intoxicación alimentaria en Estados Unidos.

Se trata de una enfermedad benigna o asintomática cuando afecta a niños o adultos, pero el cuadro clínico puede llegar a complicarse mucho en fetos y pacientes inmunodeprimidos. Debido a su importancia epidemiológica, es esencial conocer al patógeno causante y los síntomas asociados. A continuación, te contamos todo lo que debes saber acerca de la toxoplasmosis.

Toxoplasmosis: una patología silenciosa

Existen parásitos que tienen como objetivo principal en su ciclo vital infectar al ser humano. En cambio, otros terminan en él de forma accidental por contacto con material contaminado. Este es el caso de Toxoplasma gondii, un protozoo parásito intracelular, especializado en infectar a diversos felinos.

Conociendo al patógeno

Entender la biología del microorganismo patógeno es esencial para abordar la enfermedad. Por ello, vemos necesario contar algunas de las características generales más llamativas de Toxoplasma gondii.

Este parásito es un protozoo muy exitoso, pues a diferencia de otros muchos microorganismos, se considera generalista en tanto que es capaz de infectar a todos los animales homeotermos (de sangre caliente). Presenta tres formas vitales:

  • Ooquiste: forma de resistencia en el medio ambiente, de unos 10 micrómetros de diámetro.
  • Taquizoito: fase motil del parásito. Presenta una forma semilunar de unos 5 a 8 micrómetros de longitud.
  • Bradizoito: contenido en los quistes intratisulares. Son una forma de resistencia en el interior del cuerpo del hospedador.

Las tres formas son de naturaleza infectiva siendo causantes de toxoplasmosis, y se encontrarán en el cuerpo del hospedador en una fase u otra dependiendo del momento concreto del ciclo biológico del parásito.

Un ciclo vital complejo

Aunque pueda parecer que nos estamos sumergiendo en una lección de biología, nada más lejos de la realidad. Cualquier epidemiólogo está de acuerdo en que conocer el ciclo biológico del parásito es una de las primeras barreras de prevención para sortear la infección. A continuación, lo presentamos de forma somera:

  • El hospedador definitivo es el gato, y por lo tanto, los huevos u ooquistes son dispersados por el medio mediante sus heces.
  • Estos ooquistes requieren de un período de esporulación de uno a cinco días en el medio. A partir de aquí, se vuelven infectivos.
  • Estas formas de resistencia son ingeridas por pequeños mamíferos roedores o pájaros, hospedadores intermediarios.
  • En ellos, el parásito adopta forma de taquizoito y luego de bradizoito, invadiendo los tejidos del animal en forma de quistes.
  • Los gatos vuelven a infectarse al consumir a estos hospedadores mediante depredación.

Así se cerraría el ciclo de forma normal. Como podemos ver, el ser humano no juega ningún papel esencial en él, por lo tanto somos un hospedador accidental. Al entrar en contacto con tejido animal infectado o con muestras fecales de gatos, el parásito Toxoplasma gondii invade el cuerpo, generando bradizoitos que pueden permanecer toda la vida. Así comienza el cuadro clínico de la toxoplasmosis.

Toxoplasmosis ciclo

¿Qué vías de transmisión sigue?

Conocer cómo se transmite el parásito es, sin duda, el primer paso para combatirlo. Existen tres posibles caminos.

1. Vía digestiva

Es el método más común de infección. El ser humano puede contraer la enfermedad al consumir carne cruda o semicruda contaminada con quistes, o bien al manipular alimentos en ambientes con trazas de heces de gatos infectados.

Diversas fuentes han citado que en regiones como Sudamérica la principal fuente de infección es el agua (incluso tratada con cloro), pues los ooquistes pueden permanecer latentes en ella.

2. Vía transplacentaria

Se produce en un tercio de las mujeres embarazadas infectadas. Los taquizoitos, en fase móvil circulante por el torrente sanguíneo, pueden alcanzar la placenta e infectar al feto. Esto puede llegar a generar muchos episodios de abortos espontáneos. En el 90% de los casos, las mujeres gestantes desconocen su patología, ya que los signos y síntomas de la infección aguda son tan insignificantes que no suscitan visitas médicas.

Por ello, las pruebas serológicas de detección en mujeres embarazadas en algunas zonas son obligatorias. La vía de transmisión transplacentaria da lugar a la toxoplasmosis congénita, la cual puede ser abordada si se diagnostica a tiempo.

Toxoplasmosis gato

3. Vía parenteral

Se han descrito casos en los que muestras de transfusiones sanguíneas contaminadas han llegado a infectar al receptor. Aún así, se insiste en que esta vía de transmisión es muy poco común y de baja relevancia en comparación con las anteriores.

Causas

Los números que nos brinda la toxoplasmosis son, como mínimo, mareantes. La prevalencia de esta enfermedad es del 30 % a nivel global. De todas formas, la exposición al parásito varía en humanos del 0 al 100 %, dependiendo del área geográfica. No tenemos que irnos a países de bajo ingreso para contrastar estos datos, pues en Estados unidos se calcula que el 23 % de la población está infectada. Otros países como Brasil están peor, pues se estima una prevalencia oscilante entre el 50 y el 75 %.

De todas formas, no todas las noticias son malas, pues esta tendencia parece haber disminuido en muchos países de Europa y Estados Unidos. Esto se debe, seguramente, a unas prácticas de higienización cada vez más sofisticadas y un mayor control alimentario.

Síntomas

La toxoplasmosis puede ser una patología asintomática o grave, dependiendo del estado del sistema inmune del que la sufre. En personas no inmunocomprometidas, si se dan síntomas, pueden ser los siguientes:

  • Fiebre.
  • Mialgia, dolor muscular.
  • Inflamación de los nódulos linfáticos.
  • Dolor abdominal generalizado.
  • Picor en la garganta.

Un caso distinto es el de las personas con un grado variable de inmunosupresión, por ejemplo, a causa de patologías asociadas como el VIH. En estos casos la toxoplasmosis se puede complicar, dando lugar a leucemias y enfermedades del tejido conectivo.

Un caso especial es el de esta enfermedad en su forma congénita, que en recién nacidos o fetos puede causar diversos síntomas, como estos:

  • Muerte intrauterina del feto.
  • Daños neurológicos permanentes.
  • Hidrocefalia, acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cráneo.
  • Retinocorditis, un tipo de toxoplasmosis ocular que cursa con dolor en los ojos, fotofobia e inflamación entre otros síntomas.

Tratamiento

Como ya hemos mencionado anteriormente, la mayoría de casos no requieren de un tratamiento específico, pues el hospedador ni se da cuenta de que porta el parásito. En manifestaciones clínicas más evidentes, se pueden recetar medicamentos como la pirimetamina o la sulfadiazina, ambos fármacos antiprotozooarios.

En el caso de la toxoplasmosis congénita, ocular, o en personas con sistemas inmunes comprometidos, el tratamiento puede variar, contemplándose la medicación para el resto de la vida del paciente. Hemos de ser conscientes de que, debido a su naturaleza dinámica, eliminar por completo al parásito del cuerpo es una tarea complicada.

Conclusiones

Toxoplasma gondii es un patógeno que presenta una prevalencia mucho mayor de lo que en un principio podríamos pensar. Por su naturaleza silenciosa que suele cursar de forma asintomática, es común que una persona infectada nunca se entere de que lo ha contraído.

Por ello, es esencial realizar pruebas serológicas en mujeres gestantes en países donde la prevalencia de la toxoplasmosis es alta, pues como hemos podido ver, la gravedad de la patología aumenta considerablemente si se da en fetos. También es necesario refinar las medidas de higienización generales en poblaciones afectadas, pues los ooquistes de este parásito pueden sobrevivir en el agua o en medios terrestres contaminados (incluyendo superficies de comida).

A la hora de hablar de patologías generadas por parásitos protozooarios (no virus ni bacterias) las consideraciones generales a tener en cuenta para prevenirlas suelen ser las mismas. Los protozoos son demasiado grandes para transmitirse por el aire como es el caso de otros patógenos. Por lo tanto, la mejor prevención es controlar qué tocamos y las medidas de higienización a utilizar antes de llevarnos algo a la boca.

Referencias bibliográficas

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  • Dodds, E. M. (2003). Toxoplasmosis ocular. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, 78(10), 531-541.

Graduado en biología en el año 2018 (Universidad de Alcalá de Henares) y en un máster de zoología en el 2019 (Universidad complutense). Samuel sintió predilección desde el inicio de su formación profesional por la parasitología, enfermedades transmitidas por animales, bacterias y otros microorganismos patógenos y genética. Por ello, en cuanto terminó el ciclo estudiantil, decidió dedicarse a la divulgación de materia epidemiológica como forma primaria de vida. Desde entonces, y con más de 100 artículos redactados en distintos portales, participa en diversos proyectos divulgativos con el fin de dar a conocer enfermedades y el funcionamiento general del cuerpo humano.