Enfermedades

Los 6 tipos de úlceras (y sus características)

Las úlceras son formaciones que abarcan desde lesiones en el intestino a llagas o aftas bucales. La variedad de cuadros clínicos que las presentan es enorme.
Tipos úlceras

La piel es el órgano más grande de todo el cuerpo humano, pues con 2 metros cuadrados de diámetro y unos 5 kilogramos de peso, esta estructura nos protege de inclemencias ambientales, daños mecánicos y agentes patógenos, entre otras muchas cosas.

También presentamos, en el interior de nuestro organismo, una serie de membranas mucosas que se encargan de que todo líquido y resultado de un proceso metabólico continúe en su lugar. Por ejemplo, la membrana mucosa intestinal asegura la contención adecuada de los líquidos luminales en el intestino mientras que nos permite seguir absorbiendo nutrientes.

Así pues, podemos asegurar que nuestro cuerpo está “revestido” tanto por dentro como por fuera. Por desgracia, a veces estas barreras fallan, y acontece lo que muchos temen: la aparición de úlceras. Sumérgete con nosotros en este concepto médico, pues hoy te mostramos los 6 tipos de úlceras y sus características.

¿Qué es una úlcera?

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, una úlcera es una lesión dolorosa similar a un cráter que se puede dar en la piel o en las membranas mucosas del interior de nuestro cuerpo. Generalmente se presenta en la boca y en el estómago, pero pueden hacerlo en otras muchas partes del cuerpo.

Desde una inflamación hasta un cáncer, pasando por un golpe o una infección, la etiología de las úlceras es múltiple y variada. Además, dependiendo del tipo que tengamos entre manos, la curación de una de estas lesiones puede llegar a ser bastante compleja y costosa.

¿Cómo se clasifican las úlceras?

No nos extendemos más en definiciones generales y datos a medias, pues la etiología, epidemiología y tratamiento de cada tipo de úlcera difiere ampliamente según su localización. Sin más dilación, te presentamos los 6 tipos de úlceras.

1. Úlcera péptica

Las úlceras pépticas (UP) o gastroduodenales son defectos circunscritos de la mucosa gástrica o duodenal, secundarios a un desequilibrio entre factores agresivos y protectores. Desde un punto de vista menos técnico, se pueden definir como llagas abiertas o áreas en carne viva en el revestimiento del estómago o la parte inicial del intestino delgado, recibiendo el nombre de gástricas o duodenales, respectivamente.

La incidencia global de la úlcera péptica se sitúa entre el 0,1-0,3% de la población general. Por desgracia, los pacientes infectados con la bacteria Helicobacter pylori (una bacteria que se aloja en el intestino que está muy extendida en la población) presentan una probabilidad de sufrirla de hasta el 1%, es decir, de 6 a 10 veces más que las personas no infectadas.

Por esta razón, la infección de H. pylori o la ingesta continuada de antiinflamatorios no esteroideos (AINES) se han correlacionado positivamente con una mayor probabilidad de sufrir una úlcera péptica. Se calcula que, de forma general, una persona infectada con esta bacteria presenta hasta un 20% de probabilidades de desarrollar una UP a lo largo de su vida.

Como síntomas más comunes de esta patología podemos encontrar dolor abdominal, náuseas, vómitos, fatiga, pérdida de peso, dolor torácico y heces negras (la sangre producida en la úlcera se digiere a medida que el bolo pasa por el tracto gastrointestinal, de ahí el color negro de las deposiciones). Ante cualquiera de estos signos, una visita al médico con presteza se hace esencial.

Úlcera péptica

2. Úlceras por presión

Pasamos del intestino a la piel, pues las úlceras por presión son un tipo de úlcera cutánea. En esta ocasión se ve afectada la epidermis, dermis e incluso hipodermis, pues puede tratarse de una herida superficial o muy profunda. En general, estas lesiones cutáneas se producen por mala irrigación en la zona afectada, fuerzas de fricción, presión, cizallamiento, humedad excesiva o una combinación de todos los factores listados anteriormente.

Las úlceras por presión son muy comunes en pacientes hospitalizados, especialmente en aquellos que no pueden moverse por sí solos y requieren de ayuda, razón por la cual en las unidades de cuidados intensivos la incidencia de estas lesiones puede llegar a alcanzar al 56 % de los ingresados, dependiendo de los cuidados que los profesionales les otorguen.

Algunos autores defienden que el 95 % de estas heridas son prevenibles, pues con una higienización clara y un cambio de postura y ropajes periódico en el paciente postrado se reducen drásticamente las probabilidades de su aparición. Por ello choca conocer que, en todo el mundo, 29.000 personas murieron en el año 2013 como causa directa de una úlcera por presión.

3. Úlceras genitales

Como su propio nombre indica, son aquellas que aparecen en los genitales tanto masculinos como femeninos. Generalmente suceden por enfermedades de transmisión sexual, como es la invasión del herpes genital subtipo VHS-2, la bacteria Haemophilus ducreyi (causante del chancro blando), el linfogranuloma venéreo, la sífilis y otros muchos agentes infecciosos.

Las úlceras genitales están asociadas en la mayoría de los casos a Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), sobre todo en ambientes empobrecidos donde la higienización y la educación sexual son mínimas. Suelen ser lesiones dolorosas, que producen picor y que remiten con el tratamiento pertinente para la infección. Desde luego, el uso de preservativo es la mejor prevención ante estos cuadros clínicos.

4. Úlcera corneal

Una úlcera corneal se define como la pérdida de continuidad en la superficie epitelial de la córnea (parte superficial del ojo) que se asocia a necrosis o destrucción del tejido subyacente. Puede llegar a complicarse gravemente si no se trata con el tiempo.

En general, los agentes infecciosos vuelven a ser los causantes principales de este tipo de úlceras: bacterias, virus, hongos y parásitos que se instalen en la superficie ocular pueden llegar a dañar este tejido con facilidad si no se aplica un tratamiento pertinente a tiempo. Además, estas lesiones también se pueden producir por traumatismos oculares, por el síndrome de ojo seco o por el cierre inadecuado de párpados.

Estas heridas en el ojo suelen manifestarse con síntomas tales como dolor ocular, ojo rojo, fotofobia (intolerancia a la luz), sensación de un cuerpo extraño y producción anormal de lágrimas. Cuanto más profunda sea la úlcera más graves serán los síntomas, razón por la cual ante cualquiera de estos signos de presentación intensa la visita al médico con rapidez se hace obligada.

5. Úlcera rectal

Volvemos al aparato gastrointestinal, pues las úlceras rectales solitarias aparecen en el recto. Los signos más comunes de esta lesión son el sangrado en el recto, estreñimiento, deposiciones mucosas, esfuerzo excesivo durante la defecación y un dolor rectal característico. Esta úlcera es de carácter benigno y se puede solucionar, generalmente, con un cambio de estilo de vida y hábitos alimenticios, especialmente introduciendo fibra en la dieta.

6. Úlcera bucal

Sin duda, las más comunes de toda la lista. Lo que todos conocemos como “llaga” o “afta”, esa molestia lesión en alguna zona de nuestra boca es, efectivamente, un tipo de úlcera bucal. Estamos ante una lesión que puede alcanzar una prevalencia de hasta el 80 % en la población general, pues todos las hemos experimentado alguna vez en nuestra vida.

La etiología de las aftas es tan extensa que daría para un espacio entero por sí sola. Desde algo tan simple como morderse el labio hasta la celiaquía, pasando por estrés, consumo de tabaco, falta de vitaminas y trastornos autoinmunes varios, las llagas bucales se presentan de todas las formas y motivos posibles.

Úlcera bucal

Resumen

Como has podido ver, el mundo de las úlceras es tan extenso como las superficies epiteliales y mucosas presentes en el cuerpo humano. Sin duda, el “premio” a gravedad se lo llevan las úlceras pépticas, las corneales y las producidas por presión, pues sus efectos pueden ser devastadores a largo plazo y requieren de un tratamiento extenso.

Por otro lado, otras úlceras como la bucal son completamente comunes y no les prestamos mayor atención. Convivimos con ellas, y solo cuando se presentan de forma anormalmente alta o con molestias severas podemos empezar a sospechar de que algo va mal en el interior de nuestro cuerpo. El mundo de las úlceras, como el de la propia fisiología humana, es tan apasionante como extenso. ¡Esperemos que solo las conozcas por estas líneas y no al experimentarlas de primera mano!

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