Tifus (enfermedad): causas, síntomas y tratamiento

Este conjunto de enfermedades suelen ser causadas por insectos. Explicamos qué síntomas provoca y qué hacer si la padecemos.
Tifus

El tifus es un conjunto de enfermedades infecciosas producidas por varias cepas bacterianas del género Rickettsia. Los vehículos de transmisión son, usualmente, diversos invertebrados hematófagos tales como pulgas, ácaros y garrapatas.

Esta patología se caracteriza por síntomas tales como fiebre, dolor abdominal y de espalda, tos y erupciones cutáneas de color rojizo. La primera descripción de esta enfermedad se realizó en el año 1498, en el reino nazarí de Granada (España), por lo que sabemos que la bacteria causal ha estado en estrecho contacto con las sociedades humanas desde hace cientos de años.

Debido a su relativa alta tasa de mortalidad y el porcentaje de la población al que afecta, conocer las diversas manifestaciones clínicas del tifus se hace esencial para una correcta prevención y abordaje. A continuación, te relatamos en extensión todo lo que debes saber sobre esta enfermedad.

Tifus: una enfermedad de origen bacteriano

Como hemos adelantado con anterioridad, esta patología responde a una infección bacteriana del género Rickettsia. Estamos ante unos microorganismos polifacéticos, pues se presentan en forma de cocos, bacilos o hilos, siendo estos últimos los de mayor tamaño (alrededor de 10 micrómetros).

Estas bacterias pertenecen al grupo de las Gram negativas, y contienen tanto moléculas de ADN como de ARN en su interior. Análisis filogenéticos han conseguido dividir al género Rickettsia en cuatro grupos bien diferenciados:

  • Grupo de las fiebres manchadas (R. rickettsii, R. conorii y R. parkeri, entre otras).
  • Grupo del tifus (R. prowazekii y R. typhi).
  • Grupo transicional (R. akari, R. australis y R. felis).
  • Grupo ancestral (R. bellii y R. canadensis).

Debido a su importancia clínica y epidemiológica, vamos a fijar nuestra atención en la especie Rickettsia typhi, la cual es transmitida al ser humano mediante la especie de pulga Xenopsylla cheopis, un invertebrado que se alimenta de la sangre de las ratas. Esta bacteria es la causante del tifus murino, patología que veremos de forma extensa en los siguientes apartados.

Cifras y afectados

Para poder entender la severidad de la patología que aquí te mostramos, vemos esencial encuadrarla desde un punto de vista global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros estudios epidemiológicos, arrojan los siguientes datos en lo que al tifus se refiere:

  • Se estima que esta patología mata a uno de cada 5 millones de habitantes a nivel global.
  • El mayor riesgo se da en las comunidades pobres y los colectivos vulnerables, incluyendo a los niños pequeños.
  • En países muestreados extensivamente como México, entre los años 2010 y 2014 se diagnosticaron más de 300 casos de tifus murino.
  • En este mismo período y país, se vieron más de 5.000 casos de tifus epidémico.
  • Dependiendo de la variante clínica, el tifus puede llegar a presentar una tasa de mortalidad del 60 %.

Aunque el concepto nos suene a algo ligado al siglo XIX (durante la retirada de Napoleón en Moscú en 1812 murieron más soldados de tifus que por la propia guerra), vemos con estas cifras que se trata de una patología más que presente en la sociedad actual.

Como en casi todos los casos de enfermedades infecciosas, el tifus prolifera mejor en ambientes templados y tropicales. Además, diversos estudios han demostrado que existe una clara correlación entre esta enfermedad y episodios de desastres naturales, como tifones o huracanes, y otros factores socioeconómicos como son la pobreza, las guerras o el hacinamiento de la población.

¡Cuidado con las confusiones!

Es necesario recalcar que estamos ante una patología causada por bacterias del género Rickettsia. Es muy común que la población general confunda el tifus con la fiebre tifoidea, cuando son dos enfermedades totalmente diferentes.

La segunda patología la genera otra bacteria, Salmonella entérica, y esta se transmite mediante agua y alimentos contaminados.

Causas

Como ya hemos dicho con anterioridad, esta enfermedad se propaga a las personas mediante el contacto con pulgas infectadas. Al contrario de lo que pueda parecer, no es la picadura en sí la que transmite la bacteria de forma usual. En general, el contacto entre la pulga y el humano produce una lesión epidérmica en el lugar de la picadura, donde la pulga suele defecar. Es en este rascado de la picadura en el que la persona disemina la materia fecal por su lesión, permitiendo la entrada de la bacteria al torrente sanguíneo.

También es necesario decir que estas heces pueden ser inhaladas de forma accidental, o tenerlas en las manos sin darse cuenta y posteriormente frotarse los ojos. Ambas vías de transmisión son válidas, pues permiten la entrada de la bacteria en el cuerpo humano.

Cabe destacar que los reservorios principales de Rickettsia typhi son las especies de rata Rattus norvegicus y Rattus rattus, pues ni la pulga ni el mamífero presentan ningún tipo de síntoma, pero ambos animales permanecen infectantes de por vida. Estos no son los únicos vectores conocidos, pues a veces el tifus puede contraerse gracias a mascotas domésticas como pueden ser los perros y los gatos.

Síntomas

La patogenia es muy similar en todas las enfermedades causadas por Rickettsia. Estas bacterias invaden diferentes tejidos a nivel celular, pero tienen especial predilección por el endotelio (tejido que tapiza la luz de los vasos sanguíneos), donde liberan diversas citocinas. Esto produce inflamación en los vasos sanguíneos (vasculitis), lo que deriva en una sintomatología característica.

Como respuesta por parte del humano, se produce una alteración de la permeabilidad capilar (lo que promueve la salida de líquido a los tejidos), una alteración del funcionamiento normal de los órganos y una coagulación a nivel local.

En este punto, es necesario que distingamos correctamente entre tifus murino y tifus exantemático. El primero es el que hemos estado describiendo hasta ahora, pero la variante exantemática presenta ciertas diferencias a señalar, siendo las principales que la bacteria causante en este caso es Rickettsia prowazekii y el vector principal, el piojo humano Pediculus humanus corporis. A continuación, te mostramos los síntomas de ambos procesos patológicos.

1. Tifus murino o endémico

Esta variante tiende a ser menos intensa que su contraparte exantemática, pero presenta una sintomatología muy parecida a ella. Esta patología comienza con una fase prodrómica (malestar precedente) caracterizada por cefaleas, astenia (fatiga) y náuseas.

Posteriormente, se manifiesta un cuadro clínico mucho más evidente, con dolores abdominales y de espalda, toses, fiebre muy elevada (hasta 41 grados), y la aparición de exantemas (erupciones rojizas de la piel) que se diseminan por las extremidades. En el 10 % de los casos, estas lesiones cutáneas van acompañadas de petequias, es decir, sangrado dentro de la piel.

2. Tifus exantemático o epidémico

Es interesante conocer que, tal y como indica su nombre, esta variante se manifiesta en forma de brotes o epidemias de forma usual. Se da sobre todo en condiciones de hacinamiento en las que los piojos pueden saltar libremente entre hospedadores, producto de guerras, hambruna o desastres naturales.

La probabilidad de complicación del tifus murino es de un 5 %, mientras que el exantemático puede llegar a una tasa de mortalidad de entre el 40 y el 60% si no se trata correctamente, lo que evidencia que se trata de una patología mucho más grave.

Esta enfermedad se manifiesta con síntomas muy similares a la anterior, pero aparecen otros nuevos tales como dolor articular, presión arterial baja y la aparición de luces en el foco ocular que pueden dañar la visión del paciente. Complicaciones comunes son la neumonitis y afecciones neurológicas secundarias.

Tratamiento

Por suerte, el tifus es una enfermedad que cuenta con un tratamiento específico de pronóstico favorable. A los pacientes se les administra fármacos del tipo tetraciclinas, como es la doxiciclina, en dosis de 100 miligramos cada 12 horas por una o dos semanas. Se recomienda como variante en ciertos casos la administración de cloranfenicol.

Conclusiones

Como hemos podido ver, el tifus es una enfermedad que ha acompañado al ser humano desde tiempos antiguos, causando epidemias con miles de muertos a lo largo de la historia.

Gracias al uso y normalización de los medicamentos antibióticos, a día de hoy, enfermedades como esta han reducido drásticamente su tasa de mortalidad. Por desgracia, muchos países de bajo ingreso o situación socioeconómica delicada no tienen acceso ilimitado a estos fármacos, lo que genera muertes que podrían prevenirse.

Referencias bibliográficas

  • García-Acosta, J., & Aguilar-García, C. R. (2015). Tifus murino o endémico. Medicina interna de México, 31(4).
  • García-Acosta, J., Aguilar-García, C. R., & Aguilar-Arce, I. E. (2017). Tifus. Medicina interna de México, 33(3), 351-362.
  • Nicolás Sánchez, F. J., Ribes Amorós, I., Cervera del Pino, M., Sarrat Nuevo, R. M., Bestard Solivellas, J., & Cabau Rubies, J. (2008, January). Neumonía cavitada por tifus murino. In Anales de Medicina Interna (Vol. 25, No. 1, pp. 46-47). Arán Ediciones, SL.
  • Tifus murino, CDC. Recogido a 27 de julio en https://www.cdc.gov/typhus/es/murine/index.html

Graduado en biología en el año 2018 (Universidad de Alcalá de Henares) y en un máster de zoología en el 2019 (Universidad complutense). Samuel sintió predilección desde el inicio de su formación profesional por la parasitología, enfermedades transmitidas por animales, bacterias y otros microorganismos patógenos y genética. Por ello, en cuanto terminó el ciclo estudiantil, decidió dedicarse a la divulgación de materia epidemiológica como forma primaria de vida. Desde entonces, y con más de 100 artículos redactados en distintos portales, participa en diversos proyectos divulgativos con el fin de dar a conocer enfermedades y el funcionamiento general del cuerpo humano.