¿Seremos algún día inmortales? La ciencia nos da la respuesta

La inmortalidad ha sido una obsesión del ser humano desde tiempos remotos. Sin embargo, en los últimos años este sueño parece una realidad viable en el futuro gracias a las investigaciones sobre envejecimiento.

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El ser humano siempre ansía todo aquello que no posee por naturaleza. Volar, ser invisible, viajar en el tiempo, predecir el futuro, etc. Sin embargo, una de las cuestiones que más interés ha suscitado en la humanidad es la inmortalidad. La posible existencia de la vida eterna ha sido contemplada no sólo desde el ámbito religioso, sino también en el campo filosófico y científico.

La inmortalidad se puede definir como la existencia indefinida que consigue superar la muerte. Los seres humanos siempre han ansiado alcanzar este estado, aunque hasta la fecha es un objetivo que nunca se ha materializado. Desde el plano filosófico, distintos pensadores han planteado que el concepto mismo de inmortalidad surge como respuesta a la angustia que el ser humano siente ante la posibilidad de morir. Crear la idea de que la muerte puede vencerse en ciertas situaciones proporciona así cierto sosiego existencial.

Este hecho puede explicar por qué la mayoría de religiones parten de la inmortalidad como punto central. Generalmente, Dios se presenta como un ente eterno y omnipotente, que promete a los fieles libres de pecado la inmortalidad. Así, los creyentes de religiones como el Cristianismo, el Islam o el Judaísmo creen fervientemente en la existencia de una vida más allá de la muerte. En cambio, la inmortalidad se plantea de manera distinta en las religiones orientales como el budismo y el hinduismo, en las que se defiende la existencia de la llamada reencarnación.

Esta afirma que es posible atravesar vidas sucesivas hasta alcanzar la perfección de uno mismo, punto en el que el ciclo de reencarnaciones finaliza. No obstante, la religión no es el único ámbito en el que se ha planteado la cuestión de la inmortalidad. Muchos mitos como la fuente de la eterna juventud, la piedra filosofal, el elixir de la vida, los melocotones chinos de la inmortalidad o la popular figura del vampiro son ejemplos de lo mucho que anhelamos poder vivir para siempre.

Incremento en la esperanza de vida: sorteando nuestra propia naturaleza

Más allá de la presencia que la idea de inmortalidad tiene en la cultura y la religión, en los últimos años se ha planteado la posibilidad de esquivar la muerte como un objetivo factible. Son muchos los que defienden la viabilidad de este ambicioso sueño, aunque el camino para llegar a dicha meta se encuentra todavía desdibujado. En este artículo hablaremos acerca de la idea de inmortalidad y la posibilidad de que lleguemos a vivir para siempre algún día.

Nuestra ambición por lograr la inmortalidad aún no se ha hecho realidad, aunque esto no eclipsa los enormes avances conquistados en materia de longevidad. La esperanza de vida del ser humano ha aumentado de manera impactante en el último siglo gracias a los avances científicos. Hoy conocemos mucho mejor cómo se desarrolla nuestro proceso de envejecimiento, identificando aquellos marcadores biológicos que indican que el ADN es el que determina cuándo empezamos a entrar en declive.

Sin embargo, esta prolongación de nuestro ciclo vital implica sortear nuestra propia naturaleza. Los seres humanos estamos programados para morir y tratar de rebasar nuestros límites puede tener consecuencias negativas. Aunque el proyecto de alcanzar la inmortalidad es una empresa más que atractiva para muchos, lo cierto es que vivir para siempre podría llevar, paradójicamente, a nuestra extinción. En este sentido, muchos autores plantean el problema de los recursos limitados, pues difícilmente podríamos sostener nuestra vida en un planeta sobrepoblado.

Actualmente, la esperanza de vida media en España es de 85,7 años para las mujeres y 80,3 para los hombres. Cada década incrementamos estas cifras uno o dos años, por lo que ya es habitual ver ancianos que alcanzan los cien años de vida. Como venimos comentando, seguir tensando esta cuerda no es un asunto banal por los efectos que esta tendencia puede acarrear. Por el momento, la ciencia parece estar destinando grandes esfuerzos a descifrar el enigma del envejecimiento e identificar estrategias para lograr ralentizar el proceso de oxidación celular y saborear el sueño de la inmortalidad.

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Proyectos en busca de la inmortalidad: de excéntricas ideas a potentes empresas científicas.

El deseo de ser inmortales y vivir lo máximo posible es algo que resuena en muchas personas, incluyendo a personalidades reconocidas y poderosas. Lo cierto es que ya desde hace décadas se viene tanteando esta posibilidad. El ejemplo de ello lo vemos en Walt Disney y el mito acerca de su criogenia. No obstante, no ha sido hasta los años más recientes que figuras como Jeff Bezos han empezado a dar pasos firmes en esta dirección.

1. Walt Disney y el mito de la criogenia

El término criogenia se utiliza popularmente para hacer referencia a la práctica de congelar un cuerpo humano muerto a una temperatura de 196 grados bajo cero e introducir en él ciertas sustancias. Esta técnica se realiza con la esperanza de resucitarlo y revertir su envejecimiento en el futuro si los avances científicos así lo permiten.

Hace años corrió como la pólvora el rumor de que el cuerpo del famoso empresario Walt Disney se encontraba congelado con dicho propósito. Sin embargo, este mito era sólo eso, un mito. En realidad, Disney fue incinerado tras su fallecimiento. No obstante, la difusión de este rumor da cuenta de que el ansia por lograr la inmortalidad lleva vivo bastante tiempo.

Los expertos indican que esta práctica carece de evidencia científica, pues congelar un cadáver sería el equivalente a congelar un alimento en mal estado, de forma que el daño celular es irreversible. Sin embargo, son muchas las empresas que aprovechan el desconocimiento para lucrarse y obtener ingentes cantidades de dinero por ofrecer este extraño servicio.

2. Jeff Bezos y su apuesta contra el envejecimiento

Jeff Bezos es el ejemplo actual del interés que suscita la investigación acerca del envejecimiento y la posible inmortalidad. El conocido fundador del gigante Amazon tomó recientemente la decisión de invertir en Altos Labs, una empresa del sector de la biotecnología que tiene como finalidad programar el rejuvenecimiento celular, con el fin de restaurar la salud y la resistencia de nuestras células y así revertir enfermedades.

Esta organización planea abrir dos laboratorios en California y Cambridge, aunque contará con la colaboración de eminencias científicas de diversos rincones del planeta, incluyendo algunos galardonados con el premio Nobel. A la intención de Bezos se han venido uniendo otros grandes empresarios y magnates, como Larry Page (cofundador de Google) y Yuri Milner (uno de los grandes financiadores de Facebook).

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Implicaciones legales

A pesar de todo lo que venimos comentando, alcanzar el sueño de la inmortalidad es un objetivo difícil de cumplir debido a las implicaciones éticas y legales que conlleva. La manipulación genética de los alimentos, algo que hace siglos podría haberse visto como impensable, es hoy una realidad. No obstante, ejecutar esta práctica es una acción repleta de rigurosos controles y límites que garantizan elevados estándares de seguridad.

Manipular el genoma humano es un asunto mucho más espinoso, motivo por el cual se encuentra prohibido. La experimentación con humanos está ampliamente limitada, motivo por el que toda investigación debe pasar por la aprobación de un comité que asegure la ética de la misma. La regulación legal de la manipulación genética en las personas no sólo existe a nivel estatal, sino que la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuenta con una declaración específica acerca del genoma y los derechos humanos, prohibiendo así prácticas como la clonación.

Esta legislación constituye un importante obstáculo para hacer realidad el sueño de la inmortalidad. No obstante, deberíamos ver estas leyes como una garantía de protección más que como un problema, pues como venimos comentando ser inmortales va contra nuestra naturaleza y amenazaría el funcionamiento del mundo y la existencia de nuestra especie.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de la inmortalidad y la posibilidad de que esta llegue a hacerse real. El deseo de vivir para siempre ha obsesionado siempre al ser humano. Por esta razón, el concepto de vida eterna e inmortalidad está muy presente en la filosofía, la religión y la cultura. Sin embargo, en los últimos años se ha avanzado un paso más allá y comienza a plantearse la inmortalidad no como un sueño lejano, sino como una realidad factible de aquí a unos años. Las investigaciones en el ámbito del envejecimiento permiten conocer de forma cada vez más amplia la manera en la que nuestro organismo responde al paso del tiempo y con qué mecanismos este proceso puede hacerse más lento.

Aunque hasta la fecha no hemos llegado a ser inmortales, lo cierto es que hemos logrado avances en este sentido. Muestra de ello es el notable aumento de la esperanza de vida en el último siglo. Aunque muchos sueñan con llegar a vivir para siempre, lo cierto es que hay implicaciones éticas y legales que es fundamental considerar. A día de hoy es ilegal llevar a cabo modificaciones del genoma humano, por lo que no se permiten prácticas como la clonación de personas. La propia ONU se ha pronunciado al respecto, elaborando una declaración específica para regular este tipo de prácticas.

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