8 remedios para el acné (eficaces y sin efectos secundarios)

8 de cada 10 personas jóvenes sufren acné. Descubre cómo abordarlo de forma médica y con remedios caseros en las siguientes líneas.
Remedios acné

El acné, denominado desde un punto de vista médico como Acne vulgaris, se puede definir como una inflamación de la unidad pilosebácea, que cursa con un desarrollo crónico y es primordialmente autolimitada. Su desencadenante es el taponamiento de los poros faciales con células muertas y aceites propios producidos por las glándulas epidérmicas. El cuadro se ve agravado por la bacteria Cutibacterium acnes, que degrada algunos componentes de la dermis y epidermis, causando respuestas inflamatorias locales.

Se estima que el acné afecta a unos 40 millones de personas en todo el mundo, sobre todo en la etapa prepúber y durante la adolescencia, ya que el 80-85% de los jóvenes lo presentan en algún momento. Curiosamente, la herencia genética parece jugar un factor muy importante en su desarrollo, pues el genoma codifica la cantidad de ácidos grasos ramificados en el sebo facial que produce el paciente. El porcentaje de heredabilidad de esta característica se calcula en un rango del 50 al 90%.

Aproximadamente, el 20% de las personas con este cuadro clínico terminan desarrollando acné severo, que resulta en cicatrices permanentes. Si quieres saber cómo evitar llegar a esta situación y poder abordar la patología de forma efectiva, sigue leyendo.

¿Cuáles son los remedios para el acné?

Como en otras ocasiones, vamos a tomar un enfoque multidisciplinar, con el fin de abordar una entidad clínica que debe tratarse en el día a día. Haremos un recorrido por remedios tanto comportamentales como médicos, así que no te lo pierdas.

1. Evitar comidas con alto índice glucémico

El índice glucémico (IG) es una medida que cuantifica la rapidez con la que un alimento aumenta los niveles de azúcares en sangre en el paciente. Es necesario conocer que no todos los carbohidratos (entre los que se encuentran los monosacáridos) actúan igual, pues algunos trabajan más lentamente que otros y se digieren de forma paulatina en varios pasos. El máximo de IG lo porta la glucosa pura, con un valor de 100.

Las comidas con un alto índice glucémico causan que el cuerpo provoque más insulina, lo que se correlaciona con un incremento de los andrógenos circulantes. Estos, a su vez, cursa con un aumento de producción de sebo cutáneo, lo que se traduce en el empeoramiento del cuadro de acné. Por ello, a los pacientes con acné se les recomienda seguir una dieta a base de alimentos con un IG bajo, es decir, evitar comidas muy dulces y alimentos demasiado procesados.

Dieta acné

2. Antibióticos

Los antibióticos son necesarios en muchos casos para eliminar el sobrecrecimiento bacteriano en las zonas inflamadas. El fármaco de elección inicial suele ser la eritromicina tópica, que impide la síntesis de proteínas en las bacterias como C. acnes, lo que se traduce en su muerte e impide la proliferación. Normalmente, se acude a un tratamiento con dos antibióticos diferentes (como la eritromicina con peróxido de benzoilo y la clindamicina) para evitar que surjan cepas multirresistentes, ya que hasta el 55% de los cultivos de C. acnes pueden volverse resistentes a la eritromicina si se exponen únicamente a este antibiótico.

3. Retinoides

Estos fármacos están relacionados a nivel químico con la vitamina A y el crecimiento de las células epiteliales del paciente, así que se consideran los únicos capaces de actuar de forma directa sobre el folículo piloso. Estos actúan sobre el tapón producido en la estructura, recuperando la descamación epidérmica normal, promoviendo el drenaje de las estructuras comprometidas y evitando que aparezcan futuras lesiones.

Además de para tratar el acné, los retinoides se utilizan en algunos cánceres de piel, psoriasis y fotoenvejecimiento. En lo que al acné se refiere, son el camino a seguir en cuadros leves y moderados a largo plazo, ya que su efecto comienza a notarse a los 3-4 meses del inicio del tratamiento.

4. Ácido salicílico

El ácido salicílico tópico alivia el acné, pues reduce la hinchazón y el enrojecimiento al abrir los poros de la piel. Se puede aplicar varias veces al día o a la semana, dependiendo de los requerimientos del paciente y la particularidad de la condición. De todas formas, su uso desmedido puede provocar un molesto resecamiento epidérmico, así que los dermatólogos recomiendan empezar con una dosis baja, para ir aumentándola con el tiempo.

Ácido salicílico

5. Tratamiento láser

Cuando el acné se torna inflamatorio, los remedios caseros hacen muy poco. En este cuadro clínico, C. acnes coloniza los folículos pilosos, degrada el sebo, irrita el epitelio y fomenta la aparición de una respuesta inmune que daña las capas de la piel. Destacamos, de nuevo, que en este caso no hay remedio con aceites caseros, tés, pomadas hechas en casa y otros métodos que valgan. Toca acudir a un dermatólogo y hacerlo rápido.

Además de los antibióticos previamente citados, en estos casos se puede acudir a un tratamiento láser. En él, se utiliza una tecnología de láser pulsado para cauterizar selectivamente los vasos sanguíneos superficiales asociados a la inflamación y rojez. Cuando se corta esta irrigación a nivel microscópico, se adquiere cierto control sobre la estructura inflamada.

6. Exfoliaciones químicas

La exfoliación química en un entorno médico, como su propio nombre indica, tiene la finalidad de ampollar y exfoliar la piel para que nuevas células epidérmicas aparezcan en el lugar de las muertas y/o más afectadas. Existen tres variantes diferentes: exfoliaciones con alfahidroxiácidos (AHA) o ácido glicólico, exfoliaciones con ácido tricloroacético (TCA) y exfoliaciones con fenol.

Cada tipo de tratamiento tiene una intensidad y duración diferentes, así que solo es posible realizarlos con el consejo y monitorización de un dermatólogo profesional. Es un abordaje muy indicado en pacientes con acné superficial o que han desarrollado cicatrices.

7. Infiltración con esteroides

Los nódulos y quistes demasiado evidentes en casos de acné inflamatorio grave se pueden tratar mediante la infiltración de esteroides. El acetónido de triamcinolona se utiliza por vía tópica para tratar afecciones superficiales de la piel, a razón de 2,5 a 10 mg/mL en lesiones quísticas y 10 a 40 mg/mL en cicatrices queloides, cada dos o tres semanas.

De todas formas, cabe destacar que los beneficios y efectos secundarios de la infiltración con esteroides se han debatido en múltiples ocasiones, pues generan efectos secundarios que pueden ir de leves a graves en los peores casos. Si quieres someterte a un tratamiento de esta índole, discútelo extensamente con tu médico de confianza.

Infiltración esteroides

8. Evitar y gestionar la ansiedad y el estrés

Diversas fuentes profesionales proponen que el estrés y la ansiedad favorecen la aparición del acné. Cuando el paciente sufre de estrés y ansiedad prolongados, sintetiza a nivel fisiológico hormonas (como el cortisol), que actúan de forma sistémica, aumentando el ritmo cardíaco, movilizando nutrientes a los tejidos y suprimiendo de forma selectiva el sistema inmune.

Además, también se promueve la formación de citoquinas inflamatorias, que pueden actuar a nivel epidérmico y empeorar el acné. La inmunosupresión típica de los cuadros de ansiedad crónica pueden ralentizar el periodo de curación de C. acnes, lo que provoca un efecto retroactivo. En general, el estrés prolongado nunca es bueno, pero se puede notar mucho a nivel de la piel.

Resumen

Resulta controvertido observar cómo, en muchos portales divulgativos, los primeros remedios para tratar el acné siempre son caseros y no se aportan los datos científicos pertinentes que los respalden. Se argumenta que el aceite de árbol de té, el té verde, semillas y otros productos naturales pueden eliminar el exceso de producción de grasa en los folículos epidérmicos, pero no podemos hacer más que dudar de estas fuentes.

Es necesario tener en cuenta que, en muchos casos, no vale con cuidar la piel y mantenerla limpia. Como hemos visto, el acné tiene un claro componente genético y en muchos cuadros componentes bacterianos, así que el tratamiento con antibióticos y otros fármacos especializados se hace esencial en los casos más severos. Ningún ungüento casero va a eliminar el sobrecrecimiento de C. acnes en la superficie de la piel, por ejemplo.

Con estos datos no pretendemos desalentar a los lectores, pero sí animar a toda persona que presente acné a visitar un dermatólogo profesional para debatir los posibles abordajes y tratamientos en cada caso concreto. En cuestión de salud, prevenir es mejor que curar.

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