Enfermedades

Amigdalitis: qué es, prevención, síntomas y tratamientos

La amigdalitis es un evento muy común, sobre todo durante la infancia. Un recorrido por su tipología, síntomas y posibles tratamientos.
Amigdalitis

Las amígdalas palatinas, también llamadas tonsilas, son dos acumulaciones de tejido linfoide situadas al fondo de la cavidad bucal, a ambos lados de la faringe. Estas estructuras fisiológicas tienen una función defensiva, pues protegen a la mucosa respiratoria y digestiva de agresiones externas por microbios patógenos.

El tejido linfoide que las compone recoge la información de la entrada de elementos extraños a la boca del individuo y sus células se encargan de combatir infecciones en la primera línea de frente, ya que son mayoritariamente macrófagos, linfocitos T y linfocitos B. Además, los últimos son capaces de producir anticuerpos (especialmente IgA) que inhiben la adhesión de bacterias a la mucosa de la boca. Esta situación antigénica puede transmitirse a otros órganos, que reciben el aviso de que algo no va bien en el cuerpo.

Como podrás comprobar, unas masas de tejido que en un principio parecen prácticamente anecdóticas realizan una función esencial a la hora de combatir ciertos procesos patológicos y, por ello, su inflamación es uno de los primeros signos de que se está luchando contra algo. En las siguientes líneas te contamos todo lo que debes saber sobre la amigdalitis.

¿Qué es la amigdalitis?

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la amigdalitis se define como una inflamación de las amígdalas. Este término también se conoce como tonsilitis o anginas, ambos intercambiables ya que hacen referencia al mismo signo clínico. Como podrás imaginar, la amigdalitis es un evento extremadamente común en la sociedad, sobre todo en los grupos infantiles y en personas con riesgo a sufrir más infecciones.

En este punto es necesario destacar que existen dos tipos de amigdalitis según su gravedad y duración:

  • Amigdalitis aguda: muy común en niños pequeños y adolescentes, de carácter benigno y autolimitado.
  • Amigdalitis crónica: en este caso las amígdalas sufren infecciones víricas o bacterianas casi permanentes. Los síntomas se presentan durante más de 6 meses.

A partir de este punto nos vamos a fijar mayoritariamente en la amigdalitis aguda, ya que esta es la que reporta más interés médico y es más común en la sociedad. Aun así, dedicaremos unas líneas finales a su variante crónica.

Causas de la amigdalitis aguda

Quizá te sorprenda conocer que, según estudios epidemiológicos, la amigdalitis aguda supone 1,3 de cada 100 consultas en médicos de cabecera y el 20% de las bajas laborales en adultos. En cifras brutas, esto se traduce en 40 millones de consultas al año solamente en Estados Unidos. Hay que distinguir la amigdalitis de origen vírico o bacteriano, y te diseccionamos ambos eventos en las siguientes líneas.

1. Amigdalitis vírica

Lo más común es que el agente patógeno, independientemente de la edad del afectado, sea de origen viral, pues estos microorganismos son los causantes de más del 50% de los casos de amigdalitis de forma global. A continuación, te mostramos una lista con los principales sospechosos y sus estadísticas epidemiológicas:

  • Virus del Herpes Simple: muy común en la sociedad. Es el causante del 12,9% de los casos de amigdalitis.
  • Virus influenza: la gripe de toda la vida provoca el 5,2% de los casos. Hasta el 20% de la población mundial tiene gripe en cualquier momento dado.
  • Virus de Coxsackie: de síntomas similares a los de la gripe en los casos normales, este microorganismo atribuye el 3,9 % de los casos de amigdalitis.
  • Parainfluenza y adenovirus: por separado no explican más del 4% de los casos de amigdalitis.
  • El 7,1% de los casos no tienen un agente vírico específico identificable.

Con esta lista te hemos querido mostrar que múltiples agentes causales pueden dar lugar a este evento y, además, en muchos casos no se puede encontrar un causante concreto. Recordamos de nuevo que las infecciones víricas son prevalentes en los casos de amigdalitis de niños pequeños y adultos.

Causas amigdalitis

2. Amigdalitis bacteriana

Dentro de este grupo, los agentes bacterianos causantes son 3: estreptococo beta-hemolítico del grupo A, estreptococo beta-hemolítico del grupo no A y otras bacterias no estreptocócicas. El primero de los grupos es el más importante, pues se estima que provoca el 20-40% de los casos en adultos y el 5-15% en niños. También cabe destacar que las amigdalitis bacterianas son más prevalentes que las víricas en un grupo etario concreto: entre los 3 y 15 años de edad.

Síntomas

La forma más común de amigdalitis es la eritematosa, representando aproximadamente el 90% de los casos. En la consulta de atención primaria, el paciente describe dolor faríngeo y dificultad al tragar, entre otras cosas. Podemos englobar los síntomas de esta patología en los siguientes:

  • Dolor de garganta y dificultad al tragar, además de unas glándulas sensibles y dilatadas en el cuello. Esto significa que los ganglios linfáticos también están inflamados por el proceso infeccioso (adenopatía).
  • Amígdalas rojas e hinchadas y aparición de unos parches blancos o amarillos sobre ellas.
  • Fiebre, como respuesta inmunitaria ante el proceso infeccioso.
  • Mal aliento (halitosis transitoria).
  • Dolor estomacal, en especial en los niños pequeños.
  • Rigidez en el cuello, dolor de cabeza e incluso voz rasposa.

En general, si una persona acude con esta sintomatología al centro médico se sospecha inmediatamente de una amigdalitis. El profesional suele realizar una prueba de estreptococos, es decir, obtener una muestra de la mucosa faríngea del paciente para comprobar si hay crecimiento bacteriano sobre ella en cuestión de minutos. Si la prueba sale negativa, se puede requerir un análisis laboratorial para tratar de descubrir cuál es el agente causal de la enfermedad.

Amigdalitis síntomas

Tratamiento

Es muy importante diferenciar una amigdalitis vírica de una bacteriana, pues el tratamiento en ambos casos varía drásticamente. Las amigdalitis víricas son (en la gran mayoría de los casos) autolimitantes, es decir, no se requiere ningún tratamiento específico para combatir la infección. Se pueden recetar ciertos fármacos al paciente, pero todos ellos van enfocados a reducir la sintomatología.

Por otro lado, las infecciones bacterianas en las amígdalas sí que requieren de un tratamiento específico. En estos casos se recetan antibióticos, generalmente penicilina durante 10 días si el agente causal es un estreptococo del grupo A (evento más común). Es importantísimo seguir las recomendaciones del médico en lo que a dosis y prescripción del fármaco se refiere, pues si se interrumpe el tratamiento antes de tiempo, la infección se puede llegar a reactivar con un peor pronóstico.

Prevención

La amigdalitis no es contagiosa, pero los agentes etiológicos que la causan sí. Hablar de prevención en el mundo de los infantes es bastante complejo, pues controlar qué hacen o dejan de hacer en un ambiente escolar (un verdadero caldo de cultivo para enfermedades) es una tarea bastante compleja.

Aun así, como adultos sí que se pueden seguir varias pautas para evitar contagiarse por ciertos virus y bacterias. No salir de casa durante la enfermedad para evitar expandir el patógeno, limpiar con cuidado todos los materiales usados por los enfermos y mantener al máximo los patrones de higienización son las medidas más efectivas para esquivar una amigdalitis. De todas formas, debemos tener clara una cosa: todos nos ponemos malos en algún momento del año y esto es bastante inevitable, pero no toda infección se traduce en una amigdalitis.

Amigdalitis tratamiento

La amigdalitis crónica

Como te prometimos en un principio, dedicamos estas últimas líneas a la amigdalitis crónica, una variante de la patología mucho menos común que suele requerir de cirugía. En general, se considera crónica a una amigdalitis recurrente que aparece más de 7 veces al año o con ciertos patrones de periodicidad durante varios años.

En estos casos o cuando la amigdalitis trae consigo complicaciones severas (dificultad para respirar, imposibilidad a la hora de tragar o abscesos que no desaparecen), se recurre a la amigdalectomía, es decir, la extracción total de las amígdalas. Este proceso quirúrgico requiere de hospitalización y la curación se demora de 7-14 días.

Resumen

Como habrás podido observar, la amigdalitis es una patología que indica de forma inequívoca que se está produciendo una infección, ya sea de origen vírico o de causa bacteriana. La mayoría de los eventos son propiciados por ciertos virus, si bien los estreptococos del tipo A también son agentes causales que se deben tener en cuenta.

Ante un episodio de amigdalitis, acude en todos los casos al médico. No sabes si el causante es un virus o una bacteria, así que esperar en casa a que se resuelva por sí misma no es una buena opción. En el caso de que el agente etiológico sea una cepa bacteriana, es necesario un tratamiento.

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