Miedo y ansiedad en el insomnio: ¿por qué están relacionados?

Estos síntomas suelen aparecer de forma simultánea.
Insomnio

La necesidad de descansar bien y de gozar de un sueño reparador es fundamental para mantener un buen estado físico y psicológico; esto es un hecho bien conocido a partir de las investigaciones acerca de los efectos que dormir poco tiene en el cuerpo y en la mente.

Sin embargo, esta realidad choca con otra muy frecuente en nuestra época: nuestro modo de vida en los países de cultura occidental nos expone a la ansiedad de manera constante, sobre todo a causa la carga de responsabilidades, la desaparición de la línea entre la vida personal y la vida profesional y el bombardeo de información que recibimos día a día.

En este artículo veremos cómo la ansiedad y los temores pueden derivar en problemas de insomnio, y qué hacer para combatir este problema.

La relación entre la ansiedad y el miedo

Empecemos comprendiendo los conceptos básicos que sirven para entender cómo surgen estas dificultades para dormir.

La ansiedad es una emoción presente en la gran mayoría de seres humanos, hasta el punto de que ser incapaz de experimentarla en primera persona puede ser considerado una condición neuropsicológica (probablemente producida por una malformación cerebral o una lesión en ciertas partes del encéfalo). Esto es así porque el hecho de estar ansioso no supone un problema de por sí; evolutivamente, nos ha ayudado a sobrevivir durante cientos de miles de años, porque se asocia a la activación de un estado de alarma en el sistema nervioso, muy útil para reaccionar rápidamente ante las primeras señales de peligro.

Es por eso que la ansiedad está ligada, aunque sea indirectamente, al temor, porque lleva implícita la idea de que hay riesgos a los que podríamos estar exponiéndonos, u oportunidades que, en caso de no aprovechar, nos harían estar en una situación peor. Es una experiencia que muchas veces resulta desagradable, pero que también, en numerosas ocasiones, nos ayuda a estar orientados hacia la consecución de metas importantes para nuestra supervivencia y bienestar.

Sin embargo, a veces tendemos a entrar en estado ansioso sin que el contexto lo requiera realmente, y en estos casos el problema pasa a ser la ansiedad en sí, y el temor que produce. El insomnio es una de estas consecuencias indeseadas.

El efecto de la ansiedad en el insomnio

Estos son los aspectos principales por los que la ansiedad y el miedo pueden llevarnos al insomnio.

1. Altera mucho la química cerebral

La ansiedad hace que la actividad del sistema nervioso se reoriente hacia las acciones a corto plazo, dejando de lado procesos considerados menos prioritarios en esos momentos.

Esto se plasma en el modo en el que el cuerpo segrega hormonas y neurotransmisores, moléculas que viajan por nuestro cuerpo y nos afectan tanto física como psicológicamente. Por ejemplo, el cortisol, que es una sustancia producida en masa cuando nos estresamos, hace que a nuestro cerebro le cueste más consolidad recuerdos, de modo que pasados unos pocos días es normal que nos cueste recordar bien lo que ocurría mientras sentíamos ese estado de ansiedad.

Por supuesto, el hecho de conciliar el sueño no es considerado una prioridad cuando estamos ansiosos, y por ello las sustancias químicas asociadas a empezar a dormir pierden terreno ante las de la activación, que generan un efecto totalmente opuesto en nuestra actividad mental.

2. Potencia la rumiación

La ansiedad propicia la aparición de la rumiación psicológica, que es el fenómeno que ocurre cuando un pensamiento preocupante nos ronda por la cabeza y se niega a salir de nuestra mente. Esto es capaz de mantenernos varias horas en vela, en los casos más extremos, dado que nuestra consciencia no "se desengancha" de esa corriente de pensamientos.

3. Nos lleva a postergar el momento de irnos a la cama

Cuando estamos ansiosos, es muy frecuente que percibamos el hecho de irnos a la cama como una pérdida de tiempo: preferimos seguir dándole vueltas a lo que nos preocupa para ver si hallamos una solución o al menos una idea que nos ofrezca consuelo. Por eso, en muchas personas, la ansiedad tiene también un componente claramente objetivable, que se refleja en la predisposición a aplazar el momento en el que intentaremos ponernos a dormir.

4. Puede conducirnos a hábitos dañinos psicológicamente

Por otro lado, la ansiedad no solo nos expone a lo anterior, sino que también nos pone en una situación vulnerable ante otros problemas psicológicos capaces de conducirnos claramente a los problemas para dormir bien.

Un ejemplo de esto son las adicciones: las personas que experimentan ansiedad demasiado a menudo o con demasiada intensidad muestran, estadísticamente, una mayor propensión a involucrarse en hábitos que generan adicción, como por ejemplo beber alcohol. Y la gran mayoría de las adicciones hacen que la calidad del sueño caiga drásticamente.

¿Qué hacer?

Estos son algunos consejos sencillos para combatir el efecto dañino de la ansiedad ante los problemas del sueño.

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Tomás Santa Cecilia

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Referencias bibliográficas

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  • Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. (2009). Aprendiendo a conocer y manejar el insomnio. Información para el paciente. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social. Guías de Práctica Clínica en el SNS.

Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica, en la ciudad de Madrid.