Estrés y ansiedad por teletrabajo ante la pandemia global

El Covid-19 trae consigo una serie de consecuencias psicológicas por la situación de confinamiento, confusión y cambio.
Estrés y ansiedad por confinamiento

A causa de la crisis asociada a la pandemia global y el estado de alarma aplicado a muchos países, el teletrabajo se ha convertido en el día a día de millones de personas.

Esta es una realidad a la que algunos ya estaban acostumbrados, y que ha tomado desprevenidos a muchos otros, quienes no estaban preparados ni psicológica ni tecnológicamente para una situación así. Así, la necesidad de teletrabajar mientras dure el confinamiento ha supuesto una importante fuente de estrés para miles de personas.

Por ello, desde la psicología se trabaja para ayudar a adaptarse a los nuevos escenarios laborales con los que se encuentra la gente en estos momentos de confinamiento.

Las fuentes de estrés y la ansiedad al teletrabajar durante el confinamiento

Para poder adoptar medidas con las que afrontar esta clase de problemas psicológicos, es necesario saber cuáles son los aspectos del teletrabajo capaces de generar estrés y ansiedad en una situación como la actual, marcada por el estado de alarma.

Estas fuentes de malestar son, principalmente, las siguientes.

1. La ruptura de hábitos

El simple hecho de cambiar radicalmente de hábitos puede ser un desencadenante de estrés, sobre todo entre quienes solían apreciar la vida social que tenían en su espacio habitual de trabajo. El hecho de que trabajar frente al ordenador apenas se distinga del tiempo dedicado al ocio (también frente a una pantalla, en muchos casos) vuelve la realidad en algo más monótono, capaz de "quemar" a los trabajadores tanto emocional como físicamente (malestar en los ojos, en la espalda, etc.).

2. Los nuevos retos de convivencia con la familia

Hay que tener en cuenta que la necesidad de teletrabajar no se produce en el vacío: viene de la mano de un contexto en el que, entre otras cosas, el resto de las personas apenas pueden salir a la calle, y los niños y niñas no van a la escuela. Es decir, que para mucha gente, hay que acostumbrarse a estar rodeados de personas en el hogar en todo momento, incluyendo menores de los que hay que ocuparse las 24 horas.

Combinar lo familiar con lo profesional puede ser muy complicado en algunos casos, especialmente si se tiene varios hijos pequeños.

3. La desorganización horaria

Como el límite entre la vida profesional y la vida laboral queda poco claro, resulta más fácil dejar ciertas responsabilidades "para otro momento" y, en definitiva, dejar que la improvisación reine sobre nuestra manera de trabajar. Esto es un error que lleva irremediablemente a momentos en los que se nos acumulan las labores, lo cual deriva en otros problemas: irritabilidad, tendencia a trabajar mal, tendencia a restarle tiempo al sueño, etc.

4. La situación de ambigüedad ante la crisis económica

Todo esto ocurre en una situación en la que muchas personas ven peligrar su puesto de trabajo. Esto, que ya de por sí genera ansiedad en miles de personas, es vivido desde casa, un lugar en el que no se tiene acceso a los centros de decisión y es fácil que se propague la paranoia al depender de los rumores difundidos por mensajes y videollamadas.

5. Un cuerpo poco sano es más propenso a la ansiedad

La combinación de malos hábitos y el impacto que estos generan en el organismo nos vuelve más vulnerables al estrés y la ansiedad.

Cuando el cuerpo está débil a causa de la malnutrición, la falta de sueño y/o la falta de actividad física, empieza a utilizar sus recursos de manera poco eficiente, y eso nos desgasta psicológicamente: dificultad de concentración, bajo estado de ánimo, falta de energía, dolores de cabeza, etc. Al estar peor equipados para trabajar, se genera un círculo vicioso de malestar físico y malestar por el estrés de vernos en dificultades para cumplir objetivos mientras lidiamos con esas sensaciones.

6. La inexperiencia y falta de recursos

Finalmente, no hay que olvidar que no todo el mundo tiene por qué saber teletrabajar, ni contar con los medios para poder hacerlo desde el primer día. El teletrabajo es, en este caso, una necesidad impuesta, no una estrategia adoptada desde la planificación. Por ello, no hay que olvidarse que la necesidad no suele traducirse en conocimiento obtenido automáticamente.

Si para mucha gente las responsabilidades habituales ya estaban llenas de retos, ahora hay que sumarle a esto la complejidad de llevar a cabo tareas pensadas para ser ejecutadas en otro espacio de trabajo.

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Tomás Santa Cecilia

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Soy psicólogo consultor especializado en el modelo de intervención cognitivo-conductual y también trabajo en el ámbito de las organizaciones. Puedes contar conmigo para darte apoyo psicológico y guías que te ayuden a adaptarte rápidamente a esta nueva realidad.

Referencias bibliográficas

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Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica, en la ciudad de Madrid.