Enfermedades

Los 8 tipos de granos en la piel (características y causas)

Los granos pueden aparecer de muchas formas en la piel, e identificar su tipología es el primer paso para su tratamiento.
Tipos granos piel

El acné y los granos en la cara son una serie de patologías y signos clínicos verdaderamente extendidos en la sociedad, pues se estima que el 80% de los adolescentes entre los 13 y 18 años los sufrirán en algún momento. La aparición de granos en la piel supone, de forma aproximada, el 25% de las consultas a la clínica dermatológica (posiblemente muchas más en el médico de cabecera).

La piel es un órgano importantísimo para el sistema inmune y la delimitación del individuo y, para estar en contacto con el medio, presenta una serie de poros por los que “respira”. Cuando estos poros se obstruyen, comienza la aparición de espinillas, puntos negros y acné.

Ya sea por valor estético o como signo clínico revelador, la aparición de granos en la piel puede suponer muchos procesos subyacentes: ansiedad, estrés, una mala alimentación, cambios hormonales e incluso infecciones y otras patologías con peor pronóstico. Si quieres conocer los 8 tipos de granos en la piel y sus características, sigue leyendo.

¿Qué es un grano y cómo se forma?

Un grano típico se puede definir como una eflorescencia primaria, es decir, un tipo de lesión eruptiva en la piel que puede modificar su color, apariencia, o textura. La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos nos muestra el proceso de formación de una de estas surgencias a grandes rasgos. Te lo contamos de forma rápida:

  • Cada poro de la piel es una abertura al folículo piloso, el cual contiene un cabello y una glándula sebácea.
  • El aceite secretado por la glándula sebácea ayuda a mantener la piel suave y a eliminar células muertas y sustancias foráneas.
  • Cuando las glándulas producen demasiado aceite, estos poros pueden quedar obstruidos. Por distintos medios aparecen los tipos de granos epidérmicos.

Generalmente, la aparición de granos está ligada a procesos de seborrea (producción excesiva de grasa) e hiperqueratosis (engrosamiento anormal de la capa más externa de la piel). El término “grano” carece de relevancia médica, pues en él se engloban todas las imperfecciones de la piel: comedones, pápulas y pústulas.

¿Cómo se clasifican los granos cutáneos?

Una vez hemos definido de forma rápida qué es un grano y cómo suele producirse, estamos preparados para diseccionar cada uno de los tipos englobados en este término (o fuera de él, en algunos casos). Vamos a ello, pues tenemos mucha información que ofrecerte.

1. Puntos negros

¿Alguna vez te has preguntado qué diferencia a los puntos negros de las espinillas? La respuesta es mucho más simple de lo que en un principio se podría imaginar. Un punto negro es una acumulación de sebo en el poro pero, a diferencia de la espinilla, este continúa abierto.

Los puntos negros, como su propio nombre indica, son anormalidades de pequeño tamaño, oscuras e indoloras que aparecen sobre la piel. La coloración oscura viene causada por la oxidación del sebo que, al entrar en contacto directo con el oxígeno del medio, adquiere este tono. Por ello los puntos negros no se “explotan”, sino que se extraen: no hay una capa celular que reventar para hacerlos desaparecer.

Puntos negros

2. Espinillas

Si un punto negro es un comedón abierto, una espinilla es un comedón cerrado. Así de simple. En este caso, una espinilla podría definirse como una imperfección inflamada rellena de pus que puede ser dolorosa.

Aunque no lo parezca, el acné (caracterizado por la aparición de múltiples espinillas) es una patología de naturaleza mayoritariamente inflamatoria, pues las microinflamaciones son la principal causa de su aparición. El sistema inmune del individuo reacciona ante crecimientos bacterianos, los lípidos y ciertas hormonas (andrógenos masculinos), produciendo la estructura inflamada por todos conocida.

Curiosamente, el color del pus que encierran las espinillas (y en general este líquido) viene condicionado por la linfa y los leucocitos muertos o vivos que viajan a los espacios intercelulares alrededor de las células afectadas para combatir el proceso infeccioso. También se presentan en él restos de microorganismos muertos, fibrina y secciones de tejido dañado.

3. Pápulas y pústulas

La acumulación de sebo encerrada en el poro es un ambiente verdaderamente apetecible para muchas cepas bacterianas, las cuales normalmente permanecen en nuestra piel como comensales (están ahí pero no nos afectan). Las pápulas y pústulas se definen como cavidades superficiales de la piel llenas de pus, es decir, son el siguiente paso tras el punto negro o la espinilla.

Tanto los comedones negros como blancos producen un cuadro clínico de acné comedónico. Cuando estos se desarrollan a pústulas, el acné pasa a ser de naturaleza pápulo-pustulosa, un evento más avanzado. La causante más común de las pápulas y pústulas suele ser la bacteria Propionibacterium acnes, que encuentra en las acumulaciones de sebos un ambiente ideal para la proliferación.

Pústulas

4. Milium

Cambiamos un poco de tercio, pues poco o nada tienen que ver los milium con las surgencias antes nombradas. En este caso, este tipo de “grano” se forma por la acumulación de queratina en la piel, ya que un poro cerrado puede evitar la salida de esta proteína.

Es importante diferenciar a estas surgencias epidérmicas del acné: este último se presenta en forma de granos enrojecidos, llenos de pus y van evolucionando a medida que se aplica un tratamiento. Por otra parte, los milium tienen siempre la misma forma y grosor: quistes de pequeño tamaño de unos 1-3 milímetros de diámetro. En este caso no hay que acudir a antibióticos para combatir la enfermedad, pues simplemente hay que extraerlos en una consulta.

5. Lipomas

Nos alejamos aún más de la concepción típica del grano, pues los lipomas son tumores benignos de tejido blando. Se tratan de nódulos cutáneos, es decir, unos bultos de grasa de crecimiento lento que se sitúan entre la piel y la capa muscular. Normalmente son indoloros al tacto y se mueven por encima del tejido al aplicarles presión.

La mayoría de los casos esta surgencia no requiere de tratamiento, pero si resulta molesta para el paciente o provoca algún desajuste estético, se puede considerar su extracción quirúrgica.

6. Eccemas

De nuevo, no estamos ante un grano al uso como en el resto de caso, pero un paciente poco experimentado en el ámbito de la dermatología puede confundir ambos signos clínicos con facilidad. Al igual que las espinillas y el acné, los eccemas se caracterizan por presentar distintos grados de inflamación.

Pero aquí acaban las diferencias con las eflorescencias primarias nombradas en los apartados iniciales. Los eccemas se caracterizan por la aparición de picor intenso, sequedad, comezón y un sarpullido característico en la piel. Suelen ser causados por procesos alérgicos o fenómenos como la dermatitis atópica.

Eccema

7. Forúnculos y ántrax

Un forúnculo es una protuberancia dolorosa y llena de pus que se forma debajo de la piel cuando las bacterias infectan y causan la inflamación de uno o más folículos pilosos. Un ántrax, por su parte, responde a una serie de forúnculos comunicados entre ellos.

En general, los forúnculos son bastante más evidentes, dolorosos y grandes (a veces más de 5 centímetros) que una espinilla, ya que avanzan un paso más en el proceso infeccioso: se forma un absceso o un foco de pus. En los casos más graves, se puede requerir de una intervención quirúrgica para abordar un forúnculo. Esto pasa por la incisión y drenaje para eliminar el pus de la lesión y, posteriormente, el recetado de antibióticos para combatir la infección del folículo.

8. Quistes epidermoides

Los quistes epidermoides son bultos no cancerosos que se sitúan por debajo de la piel. Estos crecen lentamente y son indoloros, razón por la cual no suelen requerir ningún tipo de tratamiento.

La superficie de la piel está compuesta por una capa epidérmica que se reemplaza continuamente, dando lugar a una gran cantidad de células muertas que se desprenden sin que nos demos cuenta. La mayoría de quistes epidermoides surgen cuando estas células migran a capas más interiores de la piel en lugar de desprenderse.

Quiste epidermoide

Resumen

Como habrás podido leer en estas líneas, son muchos los tipos de granos y surgencias que pueden aparecer en la piel. Si bien solo los tres primeros elementos (puntos negros, espinillas y pápulas y pústulas) se pueden considerar “granos” en un sentido estricto, el resto pueden fácilmente confundirse con ellos.

Si te aparece cualquier grano hinchado en el cuerpo y no desaparece en unos días, acude al médico. En general, el hecho de que este sea doloroso al tacto, presente un tono más “feo” a lo largo de los días o no mejore con el tiempo, suele ser un indicio de que la infección bacteriana se está descontrolando un poco en su interior. No te preocupes, pues la mayoría de estas surgencias son clínicamente fáciles de tratar.

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