Los 7 tipos de microorganismos (y sus características)

Revisamos la diversidad de las formas de vida microscópicas.
tipos de microorganismos

Los microorganismos son formas de vida imposibles o muy difíciles de detectar sin el uso de instrumentos de aumento, debido a su diminuto tamaño. Tienen funciones muy diversas que afectan al resto del ecosistema en el que residen, desde la creación de oxígeno o la descomposición de la materia orgánica hasta los procesos infecciosos que provocan enfermedades.

En este artículo revisaremos los principales tipos de microorganismos conocidos a día de hoy, analizando sus características y funciones dentro de su ecosistema.

La vida microscópica

Desde el advenimiento de la microscopía, la ciencia ha mantenido el interés en los mundos microscópicos, aquellos que no pueden apreciarse sin el uso de herramientas especiales de observación. La influencia de este mundo y sus habitantes, invisibles a simple vista, tiene un gran impacto en la naturaleza, de la que forman una parte integral.

Dependiendo del tipo de microbio que estemos estudiando, veremos que sus características y funciones difieren en mayor o menor grado de otros tipos de organismos. Podemos encontrar vida microscópica en los ambientes más adversos, pero también en prácticamente todos los ambientes del planeta, desde los mares hasta el interior de los organismos vivos.

La escala de estudio de estos organismos va desde los nanómetros, como Mycoplasma genitalium -patógeno típico de la vejiga de los primates, de unos 200 nm de longitud, el organismo vivo más pequeño conocido-, hasta bacterias “gigantescas” como Thiomargarita namibiensis, que llegan a ser visibles a simple vista por su tamaño cercano al milímetro de longitud.

Las 7 principales variedades de microorganismos

La división de los microorganismos es un tema cada vez más complejo. Algunos de ellos, debido a su facilidad para compartir material genético, complican su estudio filogenético -es decir, nuestra capacidad de clasificarlos según su parentesco-. Otros microorganismos presentan morfologías y funciones muy similares, pese a tener muy poco en común.

Si bien dentro de cada una de las 7 principales categorías de microorganismos encontramos una diversidad enorme, cada uno de estos grupos tiene ciertas características morfológicas y genéticas que les distinguen de una manera más o menos precisa.

Entre estos grupos de microbios podemos encontrar:

1. Bacterias

Las bacterias se encuentran en prácticamente todos los rincones del planeta tierra, incluyendo el interior de los seres vivos o inclusive en las profundidades de la corteza terrestre, a más de 3km de profundidad -los llamados endolitos, que se alimentan de los minerales colindantes-.

Este grupo de organismos se diferencia de otras formas de vida microscópica principalmente por su material genético, que no se organiza en un núcleo, además de la presencia de peptidoglicano en su pared celular, un polímero grande formado a partir de aminoácidos y azúcares, que forman una estructura cristalina ordenada que añade dureza a la pared celular.

Thiomargarita
Aquí podemos ver a Thiomargarita namibiensis, una bacteria visible a simple vista.

El peptidoglicano es tan característico de las bacterias que representa uno de los mayores antígenos bacterianos, es decir, una de las sustancias de las bacterias que inician respuestas inmunológicas de los seres vivos que estas habitan. La disrupción del peptidoglicano y su metabolismo son una diana excelente para los antibióticos.

Las bacterias tienen funciones muy diferentes dependiendo de sus características. Algunas de ellas son parásitos que pueden causar enfermedades -como Salmonella enterica-, otras colaboran con otros organismos de manera simbiótica, como por ejemplo las bacterias fijadoras del nitrógeno que se encuentran en las raíces de algunas plantas.

Uno de los más influyentes tipos de bacteria son las cianobacterias, también llamadas algas azules, capaces de realizar la fotosíntesis y de producir oxígeno. La aparición de las cianobacterias y del oxígeno que estas generan fue responsable de una de las mayores extinciones masivas por las que pasó la vida terrícola. El oxígeno era tóxico para la mayoría de organismos del momento, lo que dio paso a la "Catástrofe Oxigénica" que ocurrió hace más de 2.000 millones de años.

2. Arqueas

Las arqueas eran consideradas hasta tiempos recientes como otro tipo de bacteria, pero los análisis genéticos han demostrado que estos microorganismos procariotas son casi tan diferentes de las bacterias como de los organismos eucariotas, que sí presentan un núcleo genético.

Las arqueas tienen una morfología similar a las bacterias, pero su metabolismo es muy diferente al de ellas. Esto les permite subsistir en ambientes donde la vida es prácticamente impensable, como las fuentes termales o los lagos de sal.

Aunque haya un importante interés hacia las arqueas extremófilas -capaces de subsistir en estos ambientes extremos- pueden encontrarse, al igual que las bacterias, en prácticamente cualquier rincón del mundo, incluyendo los seres vivos.

3. Algas microscópicas

Las algas microscópicas, al igual que los protozoos, se consideran protistas, seres vivos eucariotas -que presentan un núcleo con material genético-, diferentes de las plantas, los animales o los hongos. Las algas microscópicas pueden ser multicelulares o unicelulares, pero todas ellas son fotosintéticas.

Diatomeas
Colección de diferentes Diatomeas

Muchos organismos dependen de la acción de las algas microscópicas para su subsistencia. El fitoplancton, el conjunto de algas microscópicas que se encuentran en el agua, representa una fuente de alimento para muchas especies, además de producir cerca del 40% de todo el oxígeno atmosférico.

La mayor parte de este oxígeno es producido por las diatomeas, algas unicelulares recubiertas de un caparazón de sílice, como si se tratase de cúpulas de cristal transparente dentro de las cuales la célula se encuentra protegida.

4. Hongos

La mayoría de hongos son organismos multicelulares, todos ellos tienen núcleo. Su pared celular está formada de quitina, el mismo componente que utilizan los artrópodos -como los insectos, arácnidos y crustáceos- para construir sus caparazones.

Su papel en el ecosistema es principalmente el de descomponer la materia orgánica, pero también realizan funciones simbióticas -por ejemplo con las algas, para formar los líquenes- o parasíticas, como es el caso de algunos hongos patógenos como Candida albicans, responsable de la candidiasis.

5. Protozoos

Los protozoos, al igual que las algas unicelulares, son considerados protistas, eucariotas que no encajan con las plantas, los animales o los hongos. Representan la base de la cadena alimenticia en muchos ambientes, que dependen de su presencia para subsistir.

Giarda Lamblia
Giarda lamblia

Los protozoos tienen una enorme diversidad de formas y especies, que se suelen dividir clásicamente según sus mecanismos de movimiento. Algunos se propulsan con múltiples pequeños apéndices llamados cilios, otros con apéndices grandes con forma de látigo, llamados flagelos, mientras que otros simplemente se extienden y deforman para propagarse en la dirección deseada.

La mayoría de protozoos son inofensivos, pero algunos de ellos son parásitos que pueden causar graves enfermedades, como es el caso de Giarda lamblia, un protozoo que infecta los intestinos de los mamíferos, como los humanos.

6. Virus

Los virus son tan extraños que prácticamente no son considerados organismos. Se encuentran en el límite de la vida, siendo incapaces de reproducirse sin parasitar otras células, ya sean procariotas como en el caso de los bacteriófagos, o eucariotas, como cualquiera de los virus que infectan a los seres humanos.

Los virus son acelulares, lo que significa que no son células. Simplemente consisten de una envuelta proteica que protege y transporta material genético, ya sea en forma de ADN o ARN. Este material genético se mantiene inactivo hasta entrar en contacto con una célula, dentro de la cual empezarán su ciclo de infección y reproducción.

7. Parásitos multicelulares (Helmintos)

Los helmintos son parásitos similares a los gusanos, que viven dentro de los organismos que parasitan, alimentándose de ellos y recibiendo protección del ambiente. Todos ellos son invertebrados eucariotas multicelulares, con cuerpos largos y habitualmente planos. Representan un problema grave de salud, especialmente en las zonas del mundo en desarrollo, ya que su transmisión suele depender de la contaminación de las aguas.

C. Elegans
Imagen donde se aprecia C.Elegans

Se incluyen dentro del mundo microscópico debido a que algunas de sus fases vitales, como la fase de huevo o sus fases larvarias ocurren en este ambiente microscópico. A pesar de esto, en su fase adulta pueden observarse habitualmente a simple vista.

Un terrorífico ejemplo de helminto es Dracunculus medinensis, también conocido como el gusano de guinea. Este parásito habita el intestino de sus afectados, pero poco a poco va escarbando hasta llegar a los pies o pierna, donde produce úlceras a través de las cuales expulsa sus huevos.

Su retirada requiere de un proceso lento, en el cual se va enrollando la parte del parásito que sobresale de la herida a un soporte. Esto puede durar días o semanas, ya que una rotura del parásito puede causar un grave shock anafiláctico en el individuo afectado.

Referencias bibliográficas

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  • Cairncross, S., Tayeh, A., & Korkor, A. (2012). Why is dracunculiasis eradication taking so long?. Trends In Parasitology, 28(6), 225-230. doi:10.1016/j.pt.2012.03.003

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.