Los 5 tipos de árboles (y sus características)

Los árboles se pueden clasificar según muchas estrategias vitales, aunque estas categorías no responden a grupos genéticamente relacionados en todos los casos.
Tipos árboles

La botánica es una rama de la biología que no suele recibir mucha atención, pues los árboles y las plantas no pueden moverse o interactuar con el ser humano de la misma forma que lo hacen los vertebrados superiores. De todas formas, los vegetales son igual de importantes que cualquier otro ser vivo a la hora de construir un ecosistema (si no más).

Según la investigación The biomass distribution on Earth, publicada en la revista PNAS, las plantas aportan el 80% de la materia orgánica en forma de carbono presente en la Tierra, o lo que es lo mismo, 450 gigatoneladas. No nos extraña tanto esta cifra cuando, por ejemplo, conocemos que los árboles han existido desde hace 370 millones de años y a día de hoy hay 3 billones de ellos repartidos por el planeta.

Desde el origen del reino Plantae, los vegetales han colonizado todos los espacios, desde el agua (donde aparecieron sus antepasados) hasta todos los medios terrestres con condiciones compatibles con la vida. Los árboles, como grupo polifilético, no se han quedado atrás: se estiman más de 60.000 especies dentro de este grupo. Si quieres conocer más sobre los tipos de árboles y sus características, sigue leyendo.

¿Qué es un árbol?

Un árbol es una planta de tallo leñoso que se ramifica a cierta altura del suelo. El límite de lo que constituye a un árbol o no es muy difuso, pues dependiendo de la fuente se puede establecer un límite en un metro, dos, tres y así hasta seis. Además de su altura, un árbol debe ramificarse a cierta altura del suelo, generando así una copa bien diferenciada del resto del tallo y estructura radicular.

A nivel evolutivo, cabe destacar que un árbol no es un género, familia ni taxón como tal. Se trata de un grupo polifilético, es decir, no se basa en la categorización por un antepasado común entre todos sus representantes. Los pinos son de la clase Coniferae y los almendros son de la clase Magnoliopsida, pero ambos se consideran árboles. Esta agrupación solo tiene una utilidad divulgativa, pues no engloba a especies filogenéticamente emparentadas necesariamente.

Los árboles producen oxígeno y absorben dióxido de carbono, así que son necesarios para el mantenimiento del ciclo de la materia orgánica, pero también para disminuir la huella ecológica de las poblaciones humanas. Una persona necesita cada día entre 7.200 y 8.600 litros de oxígeno, lo que equivale a la actividad de 22 árboles en 24 horas. Sin los bosques del mundo, todos los ecosistemas colapsarían y los humanos no tendríamos ninguna probabilidad de supervivencia.

Árbol partes

¿Cómo se clasifican los árboles?

Como hemos dicho con anterioridad, el límite entre árbol, arbusto y planta es muy difuso. Por ejemplo, la especie Hibiscus rosa-sinensis crece entre 2 y 5 metros de altura: ¿es esto un arbusto o un árbol muy muy pequeño? Dependiendo de dónde se establezca el límite, los diferentes tipos de árboles también pueden englobarse o no dentro de este espacio. A continuación, te contamos los 5 tipos de árboles que nosotros vemos interesante comentar, aunque no sigan una clasificación botánica estricta. No te los pierdas.

1. Árboles/arbusto

La diferencia clave entre un árbol y un arbusto es la ramificación del tallo. En un árbol, esta escisión del tronco se realiza a cierta altura del suelo, mientras que en los arbustos ocurre en la base. El hibisco, la hortensia, la lavanda, la gardenia y otros muchos vegetales son considerados arbustos: como ramifican desde la base, no hay ninguna duda.

De todas formas, especies como Hibiscus rosa-sinensis o Rhus typhina tienen una altura tan baja (generalmente menor a los 6 metros) que rara vez se consideran como árboles, pero tampoco son arbustos debido a su patrón de ramificación. Por ello, quedan en un limbo terminológico y es el autor del escrito quien debe elegir en qué categoría poner a estas y otras especies de porte muy reducido.

2. Árboles de hoja caduca

Los árboles caducifolios (o de hoja caduca) son aquellos que pierden todas sus hojas en determinadas épocas del año. La pérdida del follaje es un proceso adaptativo que han adoptado estas especies en lugares con climas extremos, ya que son capaces de ahorrar energía en los momentos donde la luz y nutrientes escasean. Cuantas menos hojas tengan que nutrir, más pueden ahorrarse a nivel metabólico.

Las hojas de los árboles de hoja caduca son grandes y planas, unidas a las ramas a través de un tallo especial, conocido como peciolo. Este follaje denso y ramificación “a lo ancho” suele darle a los árboles de hoja caduca un aspecto tupido, aunque no siempre es el caso. Como no todas las especies pertenecen al mismo género, dentro de este grupo funcional existe mucha diversidad.

Es común que la caída de las estructuras foliares tenga lugar en otoño y en invierno, pero no siempre es el caso: a veces, algunas especies de árboles pierden el follaje en los momentos donde el pico de polinización es más alto, ya que los insectos se ven más atraídos por las flores cuándo no hay estructuras que impidan su detección.

Árbol hoja caduca

3. Árboles de hoja perenne

El término perennifolio ejemplifica el caso contrario al anterior. En esta ocasión, las hojas permanecen en el árbol o arbusto durante todo el año, a pesar de que lleguen épocas de estrés hídrico o térmico. Dentro de este grupo, se engloban una serie de géneros y familias diferentes entre ellas:

  • La mayoría de especies de coníferas: desde los pinos a las piceas, casi todos los integrantes de la clase Pinopsida son de hoja perenne.
  • Las gimnospermas más antiguas a nivel evolutivo también tienden a la estrategia perennifolia. Las Cycas son un claro ejemplo de ello.
  • La mayoría de las gimnospermas que viven en ambientes libres de periodos de congelación, como los eucaliptos y árboles tropicales.

Solemos pensar en pinos y otras coníferas cuando se habla de árboles perennes, pero una gran cantidad de angiospermas de copa ancha también son perennes: siempre y cuando se presenten las condiciones climáticas adecuadas, conservar las hojas es una estrategia más viable a nivel evolutivo.

4. Árboles frutales

Tal y como ocurría en la categoría de árboles/arbustos, en este caso no se sigue una clasificación típica. Muchísimas especies de árboles producen frutos que encierran a sus semillas, pero solo concebimos como árboles frutales a aquellos que reportan algún beneficio alimenticio al ser humano.

En esta sección, quizá te venga a la mente el plátano, el manzano, limonero, naranjo y otros muchos más. Los frutos son esenciales a nivel evolutivo para muchas especies vegetales, pues su dulce sabor y atractivo aroma permite a estos árboles utilizar a los vertebrados como vehículo de dispersión: cuando un herbívoro se come una naranja entera, puede excretar las semillas ingeridas a cientos de metros de distancia del árbol y dispersar así el genoma del individuo, de otro modo inmóvil.

Árbol frutal

5. Árboles ornamentales

De nuevo, esta categoría arbitraria solo refiere a un criterio basado en la utilidad del árbol para el ser humano. Los árboles ornamentales son aquellos estéticamente llamativos o agradables para la vista que, sobre todo, gracias a sus flores llenan de color los parques y jardines del mundo. Un claro ejemplo dentro de este grupo es el almendro, aunque todo árbol con flores llamativas puede caer sin problema en esta categoría.

Resumen

Como puedes ver, los tipos de árboles se catalogan mediante un criterio muy superficial, que no va más allá de las características externas del árbol o de rasgos adaptativos muy extendidos entre taxones (como el ser caducifolio o perenne). Al final, la importancia de esta categorización en botánica es prácticamente nula, pues lo esencial a la hora de categorizar un grupo de seres vivos siempre es la genética.

De todas formas, esta clasificación es excelente a nivel divulgativo y para establecer ciertas generalidades. Por ejemplo, ahora sabes que un árbol de copa ancha que viva en el Ecuador seguramente será perenne porque su ambiente se lo permite, más allá de la imagen de lo perennifolio que se tiene en la cultura general (pinos y afines). En la naturaleza, nada es lo que parece.

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