Trastorno esquizotípico de la personalidad: causas, síntomas y tratamiento

El trastorno esquizotípico de personalidad se trata de una patología mental que comparte una serie de síntomas con la esquizofrenia, pero no son lo mismo. Repasemos sus bases clínicas.
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Distinguir entre rasgo y patología es una cuestión muy compleja. Una persona puede pasar toda su vida adulta experimentando pensamientos suicidas y creer que es “parte de su forma de ser” y, en la otra cara de la moneda, alguien puede creer que tiene depresión en un mal momento de su vida cuando lo que realmente está experimentando son emociones encuadradas en la normalidad.

Por ello, ante cualquier conducta, sensación o problema persistente, la opción más segura siempre será acudir a un profesional médico. Así se podrán detectar trastornos relativamente comunes e “inocuos” (como el trastorno de ansiedad generalizada o TAG, fácilmente tratable) hasta condiciones que pueden poner en riesgo la vida del paciente, como la anorexia nervosa. De todas los desórdenes psicológicos, la anorexia es la más letal, pues mata casi al 20% de personas que no buscan tratamiento.

Por otro lado, las entidades clínicas más comunes en el ámbito de psiquiatría son los trastornos de personalidad (TPs), experimentados por hasta el 60% de los pacientes que acuden a pedir ayuda. Hoy nos centramos en el trastorno esquizotípico de personalidad (TEP), que presenta una prevalencia baja, pero riesgos nada desdeñables.

¿Qué es el trastorno esquizotípico de la personalidad?

Como hemos dicho, el trastorno esquizotípico de la personalidad (TEP) se encuentra englobado dentro de los trastornos de personalidad (TP), específicamente en el cluster A. Comparte categoría con el trastorno de personalidad paranoide y el trastorno de personalidad esquizoide, y los 3 juntos representan aquellos problemas psicológicos con similitudes sintomáticas a la esquizofrenia.

Según estudios epidemiológicos, el porcentaje poblacional afectado por el TEP en regiones de alto ingreso como Estados Unidos oscila el 4% (4,2% en hombres, 3,7% en mujeres), con un impacto social bajo pero cuantificable. Esta entidad presenta cierta comorbilidad con los trastornos bipolares de tipo I y II y el trastorno de personalidad narcisista (TPN), además de una pérdida marcada de calidad de vida, debido a los síntomas presentados y las relaciones con el entorno.

Las personas con TEP tienen una clara dificultad a la hora de abordar las relaciones interpersonales y presentan alteraciones en los patrones de pensamiento, apariencia y comportamiento. Más allá de esto, también tienen síntomas en forma de psicosis transitoria, episodios de desrealización, paranoia y creencias muy poco convencionales. Como ves, guarda ciertas similitudes con la esquizofrenia al uso, aunque recordamos que no son la misma patología en ningún caso.

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El diagnóstico del trastorno esquizotípico de personalidad

La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) edita y publica cada cierto tiempo su Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DMS-V), en el que recoge todas las patologías psiquiátricas y sus criterios de diagnóstico. Para que un paciente con trastorno esquizotípico de personalidad sea considerado como tal, debe cumplir al menos 5 de los siguientes síntomas:

  • Ideas de referencia: creencia de que los sucesos diarios tienen un significado especial o dirigido al paciente. No se puede confundir con los delirios de referencia, pues estos últimos son más intensos.
  • Creencias extrañas o que incurren en el terreno ficticio: por ejemplo, estar preocupado por fenómenos paranormales, creer en superpoderes, telepatía, etc.
  • Experiencias de percepción atípicas: por ejemplo, escuchar voces que susurran al paciente al oído.
  • Habla y tren de pensamiento atípicos: el paciente utiliza un lenguaje que es metafórico, vago, excesivamente elaborado o estereotipado.
  • Ideas paranoides y sospechas del entorno.
  • Efecto incongruente o limitado.
  • Apariencia y/o conducta extrañas.
  • Falta de amigos cercanos.
  • Ansiedad social excesiva: esta no disminuye en presencia de familiares y está relacionada de forma directa con miedos paranoides.

Dentro de todos estos signos, los más llamativos son los que involucran las creencias extrañas y las ideas paranoides. Es común que una persona con trastorno esquizotípico de personalidad sienta que el gobierno le persigue, piense que hay cámaras dentro de su casa o que está siendo monitorizada por extraterrestres. También puede creer que alguien de su círculo cercano le está tendiendo una trampa o que cierto grupo quiere acabar con su vida.

Más allá de estos signos diferenciales, cabe destacar que el cuadro debe haber comenzado en la edad adulta temprana y el paciente tiene que mostrar de forma clara distorsiones cognitivas/perceptivas, excentricidad en la conducta y un patrón persistente de malestar intenso con las relaciones cercanas. Por último, los síntomas deben presentarse en un intervalo superior a 2 años y hay que descartar la esquizofrenia como posible causa subyacente.

Causas del trastorno esquizotípico de la personalidad

Estudios han revelado a lo largo de los años que el TEP tiene un claro componente genético, ya que las personas con familiares que padecen algún trastorno de personalidad del cluster A son más proclives a manifestarlo. También se ha demostrado una mayor probabilidad si una persona tiene un gemelo con TEP, aunque esto no explica la totalidad de la condición. Con base en esta premisa, se han asociado anormalidades en genes como el CACNA1C con la esquizofrenia y trastornos esquizoides.

De todas formas, nunca se puede olvidar que casi todas las fuentes colocan al ambiente como el desencadenante principal de este trastorno. Al igual de lo que ocurre con la esquizofrenia, se cree que los daños fetales prenatales (como la infección por virus de la influenza en la sexta semana de gestación u otros eventos) se asocian con una mayor probabilidad de desarrollar conductas esquizotípicas en la población adulta. Por chocante que parezca, algunos de los condicionantes juegan su papel antes de que el paciente nazca.

También se ha detectado que el estrés, los traumas psiquiátricos y los eventos vitales especialmente duros pueden fomentar el TEP. Aun así, la manera en la que responde cada persona al trauma es diferente, y se cree que esta viene determinada en gran parte por el background genético individual. Dicho de otro modo, por ahora la comunidad científica se encuentra en un conflicto cíclico: ¿es la genética el desencadenante y causa o el ambiente propicia su manifestación? La ciencia continúa buscando respuestas.

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Tratamiento del trastorno esquizotípico de la personalidad

Por desgracia, la literatura que refleja el éxito o fracaso de la psicoterapia en pacientes con TEP es escasa o directamente nula. Normalmente, se acude a la terapia cognitivo-conductual, basada en una serie de técnicas e instrucciones que le enseñan al paciente a “desaprender” sus conductas maladaptativas. Si operamos sobre el hecho de que todo proceso de acción es aprendido, entonces este se puede revertir y ser sustituido por opciones que reporten un mayor beneficio a nivel psicosocial.

De todas formas, cabe destacar que la terapia farmacológica no se descarta en ningún caso para este tipo de pacientes. Por ejemplo, la risperidona (0,25 - 2 miligramos), un antipsicótico atípico de segunda generación, ha sido aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) para tratar la sintomatología del trastorno esquizoide de personalidad.

Según ciertas fuentes, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRIs) no parecen tener efectos positivos sobre los signos clínicos del paciente, pero las benzodiacepinas podrían llegar a ayudar en los mayores momentos de estrés, ansiedad y paranoia, aunque sea de forma parcial. Aunque todavía no exista el fármaco perfecto para todos los pacientes con TEP, poco a poco se hacen avances hasta encontrar el conjunto más adecuado para cada caso.

Resumen

Como habrás podido comprobar, el TEP es una entidad clínica con una incidencia relativamente baja (el 4% de la población), pero que se presenta con una sintomatología inhabilitante y bastante notoria, caracterizada por las conspiraciones, pensamientos atípicos, paranoia, sensación de ser perseguido y otras muchas cosas más. Recordamos que, por mucho que se parezca a la esquizofrenia, es una patología diferente.

Si te has visto reflejado en cualquiera de los criterios diagnósticos en los últimos tiempos, lo mejor es que acudas a un profesional psiquiátrico. Aunque parezca una condición muy etérea y difícil de abordar, el trastorno esquizotípico de la personalidad se puede mantener controlado bajo la atención psicológica y el tratamiento farmacológico pertinentes.

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