Los 5 tipos de tendinitis (y sus características)

La tendinitis hace referencia a una inflamación o daño en los tendones, tejidos esenciales para comunicar a los músculos y huesos entre ellos. Te presentamos los tipos más comunes.
Tipos tendinitis

Los tendones son el tejido conectivo fibroso que une los músculos a los huesos, conectando ambas estructuras y permitiendo que el músculo estriado le transmita la fuerza de contracción al tejido óseo, duro e inamovible. Estos “puentes” tisulares biológicos son necesarios para que se pueda producir el movimiento de forma rápida y precisa. Además, existen tipos de tendones especiales (de almacenamiento de energía) que acumulan la fuerza absorbida y la liberan en los momentos locomotores cruciales, en forma de energía elástica.

El sistema locomotor del ser humano está compuesto por 206 huesos, más de 650 músculos voluntarios, 360 articulaciones y cientos de tendones. Todos ellos, con una exactitud milimétrica, permiten el mantenimiento postural y el desarrollo de movimiento en las tres dimensiones. Por desgracia, a veces algunas de estas estructuras fallan, ya sea por estresores mecánicos o enfermedades de naturaleza autoinmune, entre otras causas.

La Organización Mundial de la Salud estima que, en el mundo, hay 1.710 millones de personas con algún tipo de trastorno musculoesquelético. El lumbago es la patología más común dentro de este ámbito (568 millones de pacientes), pues se trata de la primera causa de discapacidad en todo el mundo. De todas formas, más allá del dolor de espalda, existen desgarros musculares, fracturas óseas, dolores articulares y tendinopatías que pueden afectar a la marcha y productividad individual. Hoy te contamos los 5 tipos de tendinitis más comunes y sus características.

¿Qué es una tendinitis y cuáles son sus tipos?

En la literatura general, tendinitis, tendinopatía y tendinosis son términos intercambiables. Los tres hacen referencia a desórdenes en los tendones que provocan dolor, inflamación y funcionalidad reducida. Las personas que realizan labores manuales para ganarse la vida y los atletas profesionales están en más riesgo de sufrir este grupo de condiciones, ya que suelen suceder a causa de movimientos repetitivos, carga excesiva y la práctica de trabajos bruscos sin acondicionamiento previo.

Aunque sí se conocen las causas de las tendinitis, el mecanismo anatomopatológico de su aparición no está nada claro. Existen diversos modelos que tratan de explicar el daño esporádico a los tendones, pero todavía no hay una concordancia universal. Por ejemplo, se cree que, cuando se daña un tendón, se producen respuestas inflamatorias que inducen la liberación de citoquinas, las cuales inhibirían la síntesis de colágeno tipo I. Esto, con el tiempo, haría que se degradase la matriz extracelular de los tendones.

Aun así, esto podría explicar solo una fracción del daño al tendón durante una tendinopatía. También se atribuye este estrés tisular a la sobrecarga de tracción, isquemia inducida por carga, daños termales y respuestas compresivas adaptativas. Una vez sentadas estas bases, te presentamos los 5 tipos de tendinitis más comunes en la sociedad general. No te los pierdas.

1. Epicondilitis

La epicondilitis, también conocida como “codo de tenista”, es un dolor fruto del estrés mecánico en el epicóndilo, una eminencia ósea situada en el húmero. Dicho de otra forma, se trata de una tendinitis de los músculos extensores del antebrazo o, en su defecto, una manifestación localizada de un trastorno difuso y crónico conocido como “fibromialgia”.

Según estudios epidemiológicos, la incidencia anual de la epicondilitis en la población general es de un 1 a un 3%. De todas formas, el 11% de los pacientes con esta condición son profesionales que requieren movimientos repetitivos con contracciones de los músculos del codo en su gesto laboral. La edad media de presentación se sitúa entre los 40 y 50 años y se estima que hasta el 50% de los tenistas profesionales presentarán, al menos, un cuadro de epicondilitis durante su carrera deportiva.

Aunque se pueden utilizar analgésicos de venta libre para reducir el dolor, el tratamiento a largo plazo de la epicondilitis se basa en la utilización de las denominadas «cinchas de epicondilitis», artilugios que se enrollan alrededor del músculo afectado y permiten la recuperación del tendón. Si el cuadro no mejora, se recurre a las inyecciones plasmáticas en el tendón afectado, y si esto tampoco funciona en un intervalo de 12 meses, se requiere cirugía.

Epicondilitis qué es

2. Epitrocleitis

En la otra cara de la moneda tenemos a la epitrocleitis, conocida como codo de golfista, en la cual se produce una tendinitis en la inserción de los músculos epitrocleares. De todas formas, en la actualidad esta entidad clínica se considera más una epicondilopatía que una tendinitis en sí misma. Se cree que la condición deriva de una reparación fallida del tendón una vez se ha producido el daño, más que de los efectos inflamatorios previamente descritos.

Aunque se trata de una tendinitis común, su incidencia es de 10 a 5 veces menor que la de la epicondilitis. Se suele tratar con vendajes neuromusculares, inmovilizadores (órtesis), crioterapia en algunos casos y educación postural, con el fin de que el paciente no vuelva a cometer los errores que le han llevado al desarrollo del cuadro.

3. Fascitis plantar

Como su propio nombre indica, en la fascitis plantar se inflama la fascia de la planta del pie, una banda gruesa que conecta el calcáneo a los dedos y crea el arco plantar. Es la causa más común del dolor en el talón, representando el 80% de las visitas a la clínica primaria por este síntoma. Esto la convierte en la afección de dolor no traumático en el pie más común del mundo.

Los estiramientos y desgarros repetitivos (en general en forma de marcha y trote durante actividades deportivas demandantes) pueden llegar a irritar e inflamar la fascia, aunque el mecanismo fisiopatológico del dolor aún no está del todo claro. Se suele tratar con fisioterapia, férulas, analgésicos de venta libre y otros procesos comunes a casi todas las tendinopatías. Si nada funciona en un año de abordaje, se recurre a la cirugía.

Fascitis plantar

4. Tendinitis aquílea

Este tipo de tendinitis surge como una lesión por sobrecarga del tendón de Aquiles. Ocurre, sobre todo, en corredores que aumentan la velocidad y la distancia de recorrido sin preparación previa o de forma demasiado brusca. Se manifiesta en forma de dolor súbito e intenso en la parte posterior de la pierna al realizar esfuerzos bruscos o movimientos cargantes, como subir escaleras o saltar. Si se produce un desgarro completo del tendón, la sintomatología se torna mucho más evidente.

Como en los casos anteriores, los primeros tratamientos para la tendinitis aquílea son el hielo, analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos de venta libre (AINEs), elevación del talón y reposo. Si el desgarro del tendón es completo, se suele acudir a la reparación tisular en el ámbito quirúrgico.

5. Tendinitis rotuliana

En este caso, se produce la lesión e inflamación subsecuente en el tendón que conecta la rótula con la tibia. Cuando se produce daño en este conglomerado tisular, uno de los primeros signos es la pérdida de sostén en la zona de la rótula. Al principio se manifiesta en forma de dolor, pero si se sigue incurriendo en actividades demandantes a nivel físico, evoluciona a un claro daño tisular que puede ser mucho más difícil de reparar.

La debilidad en la pierna, el aumento de temperatura en la zona afectada y el dolor al flexionar la rodilla (en la zona del cuádriceps) son los signos más comunes de esta tendinitis. Se trata con hielo, reposo, elevación de la pierna, compresión y terapia física. Los ejercicios excéntricos tras la lesión reportan mejoría en hasta el 70%% de los pacientes.

Tendinitis rotuliana

Resumen

Como habrás podido comprobar, es fácil detectar por qué suceden las tendinitis, pero no tanto explicar el mecanismo patológico que desemboca en la inflamación y daño del tejido (en mayor o menor medida). Si bien casi todos los casos se suelen solucionar con reposo, hielo, antiinflamatorios y cese de la actividad física conflictiva, a veces esto no es suficiente. Las inyecciones de corticosteroides y de plasma son el siguiente paso, solo superado por la cirugía, en los casos que no mejoren en un intervalo de 6 a 12 meses.

Si notas que te duele alguna zona del cuerpo después de realizar ejercicio, te animamos a que acudas al médico con presteza y no dejes que el cuadro evolucione. Un dolor musculoarticular puede ser leve o difuso, pero a medida que se realizan más y más esfuerzos, es cada vez más probable que termine en un desgarro o rotura.

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