Personalidad Sumisa: definición y sus 10 características

La personalidad sumisa no existe sin su opuesto, así otros aceptan de buena gana el papel de parte dominante que se les ofrece gracias a este tipo de personalidad. Una descripción de sus bases psicológicas.

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Consideramos admirables las actitudes positivas como la amabilidad y la empatía. Sin embargo, cuando alguien lleva estas características al extremo, puede desarrollar un comportamiento sumiso. Esta actitud se considera un problema, ya que puede causar síntomas psicológicos como malestar en las personas que presentan esta tendencia, y predisponer a otros a adoptar un rol dominante o liderar la toma decisiones que les ofrece este tipo de personalidad.

A menudo el establecimiento del rol “dominante-sumiso” hace que surjan problemas relacionales. En este artículo explicamos en qué consiste la personalidad sumisa, así como sus principales características.

¿Qué es la personalidad sumisa?

Las personas sumisas se someten voluntariamente a la autoridad de los demás. Frente a una personalidad dominante, es probable que reciba órdenes de esta. Los hombres y mujeres sumisos frecuentemente dejan de lado sus propios deseos para complacer a quienes los rodean. Nuestra salud y bienestar no dependen exclusivamente del interior; también tiene que ver con nuestra relación con el mundo y cómo nuestras actitudes afectan a los demás y a nosotros mismos.

Algunos rasgos o predisposiciones psicológicas devienen problemáticas en la relación con los demás. Es más fácil identificar los rasgos sumisos y sus características problemáticas observando como estos interfieren en las interacciones interpersonales. La personalidad sumisa agrupa un conjunto de factores y predisposiciones psicológicas que hacen que alguien actúe como subordinado. En consecuencia, son los demás los que tienen el control y toman las decisiones, mientras las personas sumisas adoptan un rol pasivo y complaciente.

Para hablar de comportamiento sumiso, el rol pasivo debe darse también en relaciones personales donde no existe una jerarquía establecida, esto incluye conexiones de amistad y de pareja. No obstante, cabe añadir que las personas sumisas no adoptan este rol frente a todas las personas con las que interactúan, incluso pueden mostrarse dominantes en algunas situaciones concretas. Podemos decir que la personalidad sumisa se refiere a una tendencia general a adoptar una actitud pasiva en ciertas situaciones y alrededor de personas específicas. Sí bien, las circunstancias en que una persona sumisa asume un papel de líder deben ser menos frecuentes que los momentos en los que se deja guiar o adopta un rol de sumisión.

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Características de las personas sumisas

Tal y como hemos visto, el hecho de que alguien tenga una personalidad sumisa, al igual que en la manifestación de otro tipo de rasgos, no significa que lo encarne por completo. Esta tendencia en cambio, se puede aplicar a situaciones y circunstancias específicas.Incluso, puede ser que otros rasgos psicológicos destaquen más en la personalidad que la sumisión. Además, no hay que olvidar que la personalidad no es algo rígido, ni estanco, puede cambiar con los años. Sin embargo, según la investigación, en el caso de la sumisión, esta característica se muestra relativamente estable en comparación con otras.

Si bien hay que insistir en que estos rasgos psicológicos no deben considerarse grabados en piedra y pueden cambiar a lo largo de los años. Aunque los cambios drásticos en la personalidad sumisa rara vez ocurren en un período de tiempo corto, excepto en los casos en que exista algún trastorno o patología subyacente que afecte al cerebro, susceptible de hacerlo.

La personalidad sumisa presenta una predisposición a ciertos comportamientos y actitudes, que pueden debilitarse o fortalecerse con el tiempo. Sin embargo, debemos recordar que estas manifestaciones no son un suceso estrictamente individual. El comportamiento sumiso se evidencia en las interacciones con los demás y el entorno. Esto significa que para aprehenderlos siempre es importante tener en cuenta el contexto. A continuación enumeramos los rasgos más destacables de este tipo de personalidad y cómo estos interfieren en su vida diaria, su forma de relacionarse con los demás y sus acciones.

1. Evitación del conflicto

La principal característica de la personalidad sumisa es la evitación del conflicto. Las personas sumisas evitan cualquier tipo de enfrentamiento, incluso los más pequeños. Debido a esto, a menudo hacen sacrificios significativos para evitar contradecir a los demás. Esto puede implicar invertir grandes cantidades de tiempo, esfuerzo y recursos para evitar que los demás se percaten de su desacuerdo.

Las personas sumisas tienen una gran dificultad para aceptar incluso la posibilidad de que la otra persona esté enojada o simplemente se muestre impaciente con ellos. Esto significa, que la manifestación de este tipo de conducta no busca la protección del otro, sino que se trata de un vínculo asimétrico en el que el otro se convierte en la parte dominante. Este control se considera total, y puede incluso ser mental.

2. Baja autoestima

El desarrollo de una personalidad sumisa se relaciona con la baja autoestima. Esto se debe a que la falta de confianza y de seguridad derivadas genera dudas y temores en torno a cualquier decisión u obligación que se tenga que tomar. En consecuencia, se asocia la persona sumisa a la falta de personalidad, ya que estas personas se muestran incapaces de mostrarse como son y tomar decisiones.

3. No expresan sus necesidades

Las personas sumisas suelen guardar silencio sobre lo que quieren o desean hacer en situaciones en las que otras personas están involucradas. Prefieren no ponerse en una posición en la que otros no compartan su opinión o se nieguen a cooperar, ya que en esos casos en que las personas se muestran contrarias a sus decisiones, las personas sumisas asumirán la decisión del otro sin quejarse demasiado. No expresar sus necesidades es una forma de anticiparse y enfrentarse a un futuro desacuerdo.

4. Se muestran reservadas

Las personas sumisas no tienden a hablar mucho con extraños, y si lo hacen prefieren discutir temas superficiales. Sus conversaciones generalmente giran en torno a cosas cotidianas sin importancia, no hablan de cosas personales como planes para el futuro o recuerdos de la infancia. Las personas sumisas evitan cualquier tema que les convierta en el centro de atención. Debido a esta tendencia a hablar menos cuando interactúan, y el hecho que las conversaciones generalmente giran en torno a asuntos triviales. Es común que las personas sumisas tengan dificultades para conocer gente nueva.

5. No desobedecen

A las personas sumisas no les importa mostrarse abiertamente como la "parte dominada" en una relación. Aunque, en algunos casos, pueden adoptar un rol pasivo-agresivo, normalmente prefieren evitar el conflicto. Así bien, evitan desobedecer órdenes porque no quieren provocar discusiones o peleas.

6. Malestar

Las personas sumisas afirman que se sienten mal a menudo. Esto se debe a que evitan discutir con los demás, por lo que la única forma de aliviarse y liberar tensión es de manera somática a través del cuerpo. Esto les lleva a enfermarse con más frecuencia y a cansarse más que la mayoría de las personas como resultado de lidiar con el estrés y la tensión acumulada. Las personas sumisas rara vez hacen concesiones cuando se trata de sus necesidades.

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7. Falta de asertividad

La asertividad se refiere a la habilidad que manifiestan las personas que expresan sus emociones de manera adecuada, no son hostiles, ni agresivas, a la hora de comunicarse con los demás. Se expresan de manera correcta y no pierden la calma, tanto a la hora de realizar comentarios positivos o negativos. Las personas sumisas a menudo tienen dificultades para ser asertivas, a menudo se abstienen de decir lo que creen que es importante. Se muerden la lengua con más frecuencia que otras personas. Esto tiene también que ver con su necesidad de evitar el conflicto, saben que decir ciertas cosas puede resultar molesto para el oyente, por lo que prefieren no hacerlo.

8. Son tímidas

Ser sumiso puede hacer que alguien sea introvertido, la timidez es un rasgo natural y frecuente en las personas sumisas. Las personas sumisas sienten que tienen poco valor social y, a menudo, se preocupan en exceso por lo que los demás piensan de ellas, incluso en algunos casos de manera obsesiva. En consecuencia, suelen mostrarse inhibidos en la relación con los demás y se obsesionan con la imagen que dan. Al sentirse poco valoradas piensan que pueden causar una mala impresión.

9. Tendencia a la dependencia emocional

Las personas sumisas involucradas en relaciones afectivas o amorosas presentan una mayor tendencia a desarrollar dependencia emocional del otro. Debido a su papel de sumisión, asumen que el control de su vida depende de la parte dominante y que difícilmente podrían enfrentarse a los desafíos sin esta. Como en otros casos de relaciones dependientes, esto les puede llevar a realizar toda una serie de sacrificios para mantener la relación, a pesar de que estos les produzca un gran malestar.

10. Negatividad

Parece que un aura de negatividad rodea a las personas sumisas. Al sentir que no tienen el control de lo que les ocurre, existe una tendencia en las personas sumisas a enfocarse en la parte mala de las cosas, en vez de intentar ver lo positivo de lo que les sucede. Los hombres y mujeres sumisos a menudo no logran sus objetivos en la vida debido a esta negatividad manifiesta. Además, el hecho de no defender sus posiciones les aleja aún más de sus metas.

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