Los 5 tipos de huesos (según su forma, estructura o función)

¿Conoces las funciones del sistema óseo? Te explicamos las particularidades del esqueleto humano.
Tipos de hueso

El esqueleto humano cuenta con unos 206 huesos en la edad adulta, después de que varios de los 270 huesos con los que nacemos se fusionen a medida que crecemos. Aunque su función primaria es la de dar forma al organismo y proteger partes vitales de este, los huesos no se limitan a ser una estructura inerte.

En este artículo explicaremos cuáles son las funciones del sistema óseo, así como también presentaremos las distintas clasificaciones de hueso y sus particularidades.

Introducción al hueso

El tejido óseo está formado principalmente por una matriz de colágeno, recubierta de minerales depositados que le dan su dureza. Estos minerales son principalmente fosfato de calcio, también llamado hidroxiapatita, y representan la mayor parte de la reserva de calcio y fósforo del cuerpo humano.

El hueso dista mucho de ser un órgano simple o con una única función. Es una estructura viva y cambiante según las necesidades corporales. Por dar un ejemplo del dinamismo esqueletal, durante el crecimiento "perdemos" un cierto número de huesos, que se fusionan entre ellos para adecuarnos a la vida adulta.

El tipo celular predominante en los huesos es el osteocito, células formadoras de hueso atrapadas en la matriz ósea que han generado a su alrededor. Al estar inmóviles y rodeadas de hueso, se comunican entre ellas mediante diminutos túneles. Están relacionadas con los procesos de regeneración ósea.

En general, un hueso presenta dos partes diferenciadas. Una parte externa llamada hueso cortical, que sería la parte visible del hueso, caracterizada por su dureza y una parte interna que llamamos hueso trabecular o esponjoso, que contiene la médula ósea.

En la parte externa del esqueleto, en el hueso cortical, se lleva a cabo un constante proceso de destrucción y reconstrucción, llevado a cabo por dos linajes celulares, los osteoclastos, que destruyen el hueso, y los osteoblastos, que lo regeneran. Esto permite utilizar el esqueleto como un reservorio mineral en el cual se depositan o retiran materiales según las necesidades que tenga el cuerpo en cada momento.

El hueso trabecular o esponjoso es mucho menos denso y compacto que el hueso cortical. Forma una red irregular porosa de material óseo, que contendrá en su interior la médula ósea, que se encarga de la función hematopoyética (es decir, la de crear células sanguíneas, como los glóbulos rojos o blancos).

Tipos de huesos

La clasificación clásica de los huesos atiende a su forma, de modo que los separamos en 5 tipos de hueso que atienden a diferentes funciones fisiológicas, según su morfología. A pesar de que la mayoría de huesos comparten funciones estructurales, hematopoyéticas y de reserva mineral, existen características distintivas entre estos 5 tipos de hueso que vale la pena explorar.

Los tipos de hueso

1. Huesos planos

Serían ejemplos de huesos planos los omóplatos, el esternón, o también huesos craneales como el parietal y el occipital. Son anchos y finos, con funciones principales de protección de zonas más extensas y establecer superficies amplias de ancoraje para los músculos.

Este tipo de huesos es, en adultos, donde se produce la mayor parte de la función hematopoyética del esqueleto.

2. Huesos largos

Como su nombre indica, son huesos más largos que anchos. Serían claros ejemplos de hueso largo el fémur, el húmero o las clavículas. Suelen presentar áreas redondeadas en los extremos, llamadas epífisis, que están recubiertas por cartílago protector si forman parte de una articulación.

Este tipo de hueso es clave en las funciones de movilidad y conforman la mayoría de huesos de nuestras extremidades. Esto hace que sobre ellos repose una gran cantidad del peso del cuerpo, siendo extremadamente importante su capacidad de soportar esta carga. Esto se confirma con el ejemplo de que el fémur, un hueso largo, sea a la vez uno de los más resistentes del cuerpo humano.

3. Huesos cortos

Son huesos con apariencia “cúbica”, ya que su altura y ancho son similares. Podríamos poner como ejemplos de huesos cortos los tarsos de los pies y los carpos de las manos. Su función es principalmente estructural, dando estabilidad a las estructuras donde se encuentran.

Estos huesos tienen una fina capa de hueso cortical (duro) en su exterior, estando conformados en su mayoría por hueso esponjoso en su interior.

4. Huesos irregulares

Son huesos cuya estructura peculiar los diferencia del resto de categorías de hueso, ya que no somos capaces de colocarlos en ninguna de las otras clasificaciones. Encontraríamos ejemplos como la mandíbula, las vértebras, el sacro o el coxis. La mayoría de huesos irregulares se encuentran en la columna vertebral.

Sus funciones son tanto estructurales como de ancoraje muscular y protección, y su morfología variada les ayuda a realizar estas funciones.

5. Huesos sesamoideos

Llamados de esta manera debido a su forma y pequeño tamaño, similares a los de una semilla de sésamo. Se encuentran acoplados a músculos y tendones, permitiendo que los tendones puedan moverse por su superficie. Esto tiene un efecto de polea, que aumenta la fuerza y estabilidad de la articulación.

Un ejemplo de hueso sesamoideo sería la patela o rótula, en la rodilla. Este es el hueso sesamoideo de mayor tamaño, siendo los demás poco más grandes que un grano de maíz. La calcificación de estos huesos suele coincidir con la entrada en la pubertad.

Conclusión

El esqueleto humano es más complejo de lo que parece a simple vista. Su doble estructura de hueso poroso interno y hueso compacto externo permite que sean duros a la vez que se disminuye su peso. Dentro de algunos huesos se producen procesos importantes de formación de células sanguíneas y el propio hueso actúa de reservorio de minerales para el cuerpo.

Esperamos que este artículo haya aclarado algunos de los misterios de este órgano, que no parece ser tan complejo a simple vista.

Referencias bibliográficas

  • Gray, Henry. Anatomy of the Human Body. Philadelphia: Lea & Febiger, 1918

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de AZSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.