Los 4 tipos de síndrome de Tourette (y sus características)

El síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico que se puede presentar con muchas manifestaciones clínicas, con tics tanto vocales como musculares. Descúbrelas aquí.
Tipos síndrome Tourette

El síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico que se caracteriza por la aparición de movimientos repetitivos al inicio de la infancia. Sus primeras manifestaciones comienzan antes de los 18 años de edad (entre los 2 y 15 años, generalmente a los 6 de media), pero, para considerar un caso clínico como este síndrome, estas deben permanecer por al menos un año.

Históricamente, esta patología se consideraba como una rara, caracterizada por la emisión de insultos y palabras malsonantes por parte del paciente (coprolalia). Realmente, este conocido síntoma solo está presente en un pequeño porcentaje de pacientes, pues la mayoría de signos clínicos son tics simples como parpadeos en los ojos, sacudir la cabeza, encoger los hombros, mover los ojos repentinamente, torcer la nariz y hacer movimiento extraños con la boca. Además de estos, pueden aparecer síntomas más complejos.

Entre el 0,4% y 3,8% de los niños pequeños en cualquier lugar y momento dados pueden sufrir el síndrome de Tourette, si bien la mayoría de los casos son leves. Si quieres conocerlo todo sobre los 4 tipos y manifestaciones que puede mostrar esta patología, continúa leyendo.

¿Qué es el síndrome de Tourette?

Como hemos dicho, el síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico heredado, con inicio en la infancia, que se define por la aparición de tics físicos (motores) y vocales (fónicos). Estos tics son precedidos por un impulso premonitorio (que lo perciben hasta el 90% de los pacientes) y pueden aumentar o disminuir en su frecuencia a lo largo del tiempo.

La prevalencia del síndrome de Tourette en las edades escolares en todo el mundo es del 1% de los niños. Además, presenta un claro sesgo de género: es mucho más común en hombres que en mujeres, con una razón de 3 a 1. Estudios en Estados Unidos, en base a muestreos aleatorios poblacionales, calculan que 1 de cada 162 niños (0,6%) presentan Tourettes. De todos los niños diagnosticados, aproximadamente el 37% argumentan haber sufrido formas moderadas o severas de la enfermedad.

Pese a estas estadísticas, se cree que hasta la mitad de infantes con esta condición nunca son diagnosticados. Esto se debe a que, en parte, algunas personas son capaces de suprimir, minimizar o camuflar sus tics, con el fin de no sufrir impedimentos sociales graves y estigmatización por parte de la población general. Esto no es positivo a largo plazo: el enmascaramiento de este desajuste impide su correcto abordaje y tratamiento.

Qué es síndrome Tourette

¿Qué tipos de síndrome de Tourette existen?

A la hora de plantear esta pregunta, es necesario tener en cuenta que no se distingue entre “tipos” de Tourette al uso, sino que se clasifica la patología en base a los tics que se presentan. Cabe destacar que esta tipología no es excluyente y que, además, los síntomas en cada categoría pueden ser más o menos graves en base a la condición de cada paciente. Vamos a ello.

1. Tics motores simples

Suelen aparecer en las formas más leves y usualmente solo afectan a un grupo muscular, como por ejemplo, los músculos encargados de cerrar los ojos. Son tics repentinos, leves, breves y repetitivos. Entre ellos encontramos los parpadeos oculares, encoger los hombros, sacudir la cabeza, torcer la nariz, mover los ojos rápidamente y hacer movimientos extraños con la boca.

2. Tics motores complejos

Estos involucran a varios grupos musculares y pueden tener un patrón específico, así que se definen como “un proceso caracterizado por una serie de movimientos consecutivos”. Por ejemplo, una persona puede tocarse partes de su cuerpo en orden ascendente durante el tic, siempre de la misma forma, como si de una suerte de ritualización se tratase.

Algunos de los tics motores complejos son tocar u oler objetos, repetir movimientos observados, hacer gestos obscenos (raramente), inclinarse, saltar de forma repentina y caminar siguiendo un patrón determinado. Los tics complejos implican una variante más severa del trastorno.

3. Tics vocales simples

Los tics vocales, como su propio nombre indica, son sonidos que el paciente emite con su propia voz. Estos generalmente se acompañan de variantes motoras simples, y suelen consistir en gruñidos, carraspeos, gritos y ladridos. Para que se realice un diagnóstico eficaz, los tics vocales deben presentarse con algún tipo de manifestación muscular, por leve que sea.

4. Tics vocales complejos

Entramos en lo que se conoce comúnmente como Tourette en la sociedad general, aunque realmente solo un pequeño porcentaje de los pacientes presenten esta tipología. Los tics vocales complejos implican actos socialmente desagradables, como emitir insultos (coprolalia), hacer gestos obscenos (copropraxia) o repetir las frases que ha emitido otra persona a modo de eco (ecolalia).

La copropraxia está presente del 3% al 21% de los pacientes, así que, en los grupos muestrales más afectados, poco más de un quinto de ellos emiten palabras obscenas sin ningún tipo de sentido. La ecolalia es un poco más común, pues la practican de un 11% a un 44% de las personas con Tourette. De todas formas, estos datos estadísticos evidencian que la idea social de esta condición no se corresponde ni mucho menos con la realidad: la coprolalia y la copropraxia no son manifestaciones comunes en forma de tics vocales.

La progresión del síndrome de Tourette

Tal y como indican fuentes médicas, los primeros síntomas de esta condición se inician entre los 7 y 10 años de edad de forma general. El primer signo clínico habitual es la aparición de tics faciales, a los cuales se pueden ir agregando espasmos musculares a nivel del cuello, tronco y extremidades.

La mayoría de los pacientes experimentan un pico patológico en la entrada de la adolescencia y van mejorando a medida que progresan en esta etapa y entran en la edad adulta. De todas formas, un 10-15 % de los afectados acarrearán síntomas severos que les provocarán disfuncionalidades sociales en diversos frentes de gran importancia. No existe un tratamiento absoluto para tratar el síndrome de Tourette, pero los síntomas se pueden controlar y dominar con la terapia adecuada. La pimozida, un fármaco antipsicótico, también se puede recetar en ciertos pacientes con esta patología.

Progresión síndrome Tourette

¿Pueden las personas con Tourettes evitar sus tics?

Puede que en este punto te preguntes si es posible reprimir los síntomas de esta condición. Debes tener en cuenta que los tics, vengan en la forma que vengan, son involuntarios, a pesar de que puedan desencadenarse por factores sociales. Algunas veces los tics parecen intencionales, ya que aparecen en “momentos oportunos”, pero esto nunca es así.

De todas formas, algunas personas pueden reprimir y disimular los espasmos para evitar confrontaciones sociales. Esto es contraproducente a corto plazo: los individuos que reprimen sus tics experimentan un aumento exponencial en su tensión y ansiedad, lo que se traduce en una mayor probabilidad de manifestarlos.

Las posibles causas del síndrome de Tourette

A pesar de que no se conozcan del todo las causas de esta problemática condición, vemos de interés enunciar una lista con algunos de los posibles sospechosos. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • Factores genéticos: una persona descendiente de un paciente con Tourette tiene un 50% de probabilidades de heredar la condición.
  • Infección estreptocócica: por extraño que parezca, algunas teorías indican que una infección estreptocócica severa puede causar los desajustes neurológicos necesarios para que aparezca el síndrome.
  • Anormalidades neuroquímicas: los neurotransmisores parecen metabolizarse de forma diferente en estos pacientes.
  • Otros desórdenes: hasta en el 90% de los casos aparecen desórdenes asociados con la condición. El ADHD y la dislexia son algunos de los más comunes.

A pesar de las discordancias presentadas en portales consultados, parece ser que existe consenso en que este síndrome puede aparecer como una combinación de factores genéticos y ambientales. Habrá que esperar a que avance la neurociencia hasta dar con una etiología exacta.

Resumen

Como has podido comprobar, el síndrome de Tourette sigue siendo una patología ampliamente desconocida en el mundo de la medicina y neurociencia. Se conoce cómo se expresa y en base a ello se cataloga, pero los agentes causales aún no están nada claros. Mientras que algunas personas con esta condición pueden llevar una vida prácticamente normal a partir de la edad adulta, un pequeño porcentaje de ellas presentarán signos imposibilitantes por el resto de sus vidas.

Si queremos recalcar un punto de todos los términos expuestos, es que el síndrome de Tourette es mucho más que una persona realizando gestos obscenos o insultando a alguien. Los tics vocales complejos están instaurados en el imaginario colectivo como la característica principal de la enfermedad, pero la realidad es que se dan solo en un pequeño porcentaje de los pacientes. Aunque te encuentres con alguien que sufra estos impulsos, recuerda que no son voluntarios y que seguramente él lo esté pasando igual de mal que tú en el momento de la interacción.

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