Los 4 tipos de autismo (y sus características)

Los trastornos del espectro autista tienen impacto en la sociabilización y la comunicación de niños y adultos. Pero existen diferentes formas y es importante saber distinguirlas.
Tipos autismo

El estigma aún se esconde detrás de los trastornos del neurodesarrollo o de aquellas estructuras neuronales atípicas. Alimentado por el desconocimiento o de la desinformación, estereotipa las personas que lo padecen, o en el caso de los TEA, los niños y niñas, ya que es un trastorno que aparece en la niñez.

Muchas veces los TEA han quedado relegados como autismo a secas y esto puede generar ideas preconcebidas de las personas que lo padecen. Hoy sabemos que se trata de una condición plural que engloba distintas realidades.

¿Qué son los trastornos del espectro autista (TEA)?

En los últimos años, el término TEA ha dejado solo de estar presente en los manuales de los especialistas y su uso se ha hecho popular entre todos los ciudadanos, en especial para los padres y madres que tienen hijos en edad infantil. Sin embargo, aun así se puede tener una idea equivocada de lo que son.

Los TEA comprenden un grupo muy heterogéneo de trastornos que se inician en la infancia y que perduran toda la vida con implicaciones en la conducta de los niños y niñas. Todos comparten alguna afectación en la interacción social y comunicación. Incluye afecciones que antes solían diagnosticarse por separado y ahora se amparan bajo el mismo paraguas. Sin embargo, cada trastorno es distinto y se manifiesta en diferentes grados en cada persona.

Es importante saber que las capacidades de aprendizaje y pensamiento de las personas con TEA varían de una forma considerable; hay personas con TEA con altas capacidades cognitivas y otras que pueden tener más dificultades. Del mismo modo, algunas pueden requerir ayuda para poder llevar a cabo su día a día, mientras que otras pueden ser totalmente autónomas.

La detección precoz de estos trastornos es fundamental y es una labor que suelen hacer los pediatras pero en la que también participan los maestros y psicólogos, dado que es importante valorar al infante en cuestión desde diferentes prismas. Los especialistas llevan a cabo un seguimiento del desarrollo del pequeño y restan atentos delante de aquellos signos que pueden estar relacionados con estas afecciones.

Una vez se obtenga un diagnóstico positivo, se podrán emprender acciones para hacerle frente. Normalmente se instaura una terapia multidisciplinar que se extiende en todos los entornos en los que viven los niños (desde del colegio hasta casa y todos los otros ámbitos). Estas terapias mejoran el pronóstico de los síntomas y buscan promover unas conductas adaptativas para una buena inclusión social.

El artículo de hoy pretende esclarecer en qué difieren los principales grupos del Trastorno del Espectro Autista, así como hacer una pequeña descripción de cada uno.

Pediatra
El pediatra es el médico que debe diagnosticar estos trastornos.

¿Qué tipos de Trastorno del Espectro Autista (TEA) existen?

En el 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualizó su Clasificación Internacional de Enfermedades recogiendo el término único de Trastorno de Espectro Autista y engloba en esta categoría las siguientes manifestaciones:

1. Síndrome de Kanner o autismo infantil

Considerado como el trastorno por excelencia dentro de los trastornos del espectro autista, es un trastorno que afecta al desarrollo neuronal y que puede tener implicaciones en la interacción social, la comunicación y en el área de intereses y comportamientos. Suele detectarse en la infancia y afecta con mayor frecuencia a los varones.

Suelen ser infantes que tienen unas interacciones sociales que se escapan de lo que se considera normal. Pueden tener problemas para establecer una comunicación no verbal apropiada (no hacen uso de los gestos cuando se relacionan) y su manera de relacionarse con los demás es distinta. Prefieren estar solos y les cuesta establecer relaciones de amistad con los otros niños ya que no muestran reciprocidad social y emocional.

Presentan alteraciones importantes en la comunicación y, como hemos comentado anteriormente, no suelen hacer uso del lenguaje no verbal. De la misma manera, su lenguaje verbal también suele estar alterado. Puede existir el caso que no presenten ningún tipo de lenguaje o que este aparezca en estadios posteriores.

Otra área afectada suele ser la del juego ya que no suelen jugar de manera simbólica. Por poner un ejemplo, es muy raro que jueguen a madres ni a padres o que jueguen a recrear roles con sus muñecos. En cambio, sí que disfrutan agrupando y colocando objetos de forma ordenada.

Por lo que respecta a su comportamiento, se adhieren de forma muy rígida a las rutinas y les produce mucho estrés romperlas. Por ello, necesitan que su día esté muy bien planificado y saber con mucha antelación lo que van a hacer.

En último lugar, son personas que suelen mostrar un patrón de intereses un tanto peculiar. Por ejemplo, como si de diseñadores industrial se tratara, muestran un gran asombro por los colores y las texturas de los objetos y les encanta tocarlos y experimentarlos, pero sin ningún objetivo concreto o “funcional”. Se pueden apasionar fuertemente por un tema particular, lo que puede ser un rasgo muy positivo si se canaliza bien. Además, pueden poseer una alta agilidad creativa.

2. Trastorno de Asperger

Llamado anteriormente síndrome de Asperger, se suele confundir con el autismo con regularidad. Una de las diferencias es que no existe una deficiencia en el lenguaje, como sí ocurre en el autismo. De esta manera, las personas con este trastorno, hacen un uso adecuado del lenguaje y solo se ven afectadas la comunicación y las interacciones sociales.

Por otro lado, al no afectar al desarrollo neuronal las personas que lo padecen tienen capacidades cognitivas como cualquier otra, y es un trastorno que no tiene por qué afectar a la autonomía, hecho que sí puede quedar comprometido en algunos tipos de autismo. Hay expertos en neurología que apuntan que este trastorno puede deberse a algunas lesiones en zonas del cerebro encargadas de las emociones y las relaciones sociales.

Las personas que la padecen presentan alteraciones en la comunicación no verbal, así que algunas tienden a no hacer contacto visual cuando interaccionan socialmente. A veces las expresiones faciales no se ajustan a las emociones que experimentan o se pueden considerar fuera de lugar según los estándares de comportamiento que dicta la sociedad.

A veces no existe una evidente reciprocidad en lo social (como por ejemplo el sentimiento de agradecimiento) y pueden tener una baja empatía y una baja comprensión emocional. Su lenguaje puede ser básico y literal, pudiendo no entender las bromas o los chistes.

Suelen ser personas muy metódicas y perfeccionistas, y al igual que con el autismo, pueden obsesionarse con algún tema en particular (ocupando este tema en gran parte de sus conversaciones durante mucho tiempo, por ejemplo). También se adhieren a las rutinas de una forma estrecha.

Es importante saber que es uno de los trastornos de este grupo con más difícil diagnóstico ya que se suelen requerir años de análisis para poderlo asegurar. De hecho, hay infantes que se diagnostican como autistas en un principio pero con reevaluaciones posteriores (con el paso de los años) se confirman como Asperger.

Autismo

3. Síndrome de Heller o Trastorno de Desintegración Infantil

Es un trastorno donde las personas que lo padecen se desarrollan de una forma normal al menos hasta que tienen dos años. A posteriori y antes de cumplir los diez, estas irán perdiendo las habilidades previamente adquiridas. Se distingue del autismo en que este no suele mostrar manifestaciones durante el primer año de vida.

Esta regresión en lo que tenía aprendido el infante tiene implicaciones en las habilidades motrices o en el lenguaje, pero se extiende a las habilidades que permiten al niño jugar de manera simbólica, así como un buen control de los esfínteres, por lo que pierden el control de la micción cuando ya lo tenían dominado.

Además, aparecen anormalidades en la interacción social, comunicación y comportamiento. El establecimiento de una comunicación horizontal con los niños de su edad se hace muy difícil (pueden no saber iniciar o mantener una conversación), hecho que se agrava con la disminución de las habilidades de juego simbólico comentadas, que le obstaculizan poder entender a qué juegan otros niños y poderse sumar.

Aunque es un trastorno muy poco usual, su manifestación repentina lo hace uno de los más preocupantes. Los padres se muestran sorprendidos e intentan buscar las causas, pero todo esto sucede sin que el niño haya estado expuesto a ninguna situación traumática o estresante.

4. Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado

Por último, existe esta categoría que se reserva para aquellos casos que cumplen algunos criterios diagnósticos del Trastorno del Espectro Autista, pero no todos. Por lo tanto, pueden presentar afecciones que tengan repercusiones en las relaciones sociales, en las habilidades comunicativas, motrices y emocionales.

¿Qué pasó con el síndrome de Rett?

El síndrome de Rett ha sido considerado durante muchos años un trastorno que entraría dentro de los de espectro autista, pero con los años se ha considerado como una enfermedad propia y distinguible de las otras.

Una de las razones, es que es un trastorno que solo se muestra en mujeres, por lo que su origen viene muy marcado por la genética (es una anomalía que solo se puede presentar en el cromosoma X). Además, se distingue de los otros en que aparece una fuerte pérdida de masa muscular, el cual es uno de los síntomas que se manifiestan primero.

Similar a lo que sucede con el Trastorno de Desintegración Infantil, las niñas presentan un desarrollo neuronal, físico y comunicativo estándar hasta que cumplen 2 o 3 años, que se detiene y se empiezan a perder las destrezas adquiridas.

Referencias bibliográficas

  • Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la infancia y adolescencia. (2017). Trastorno del Espectro Autista. Valparaíso.
  • Barthélemy C., Fuentes J., Howlin P., Gaag van der R.. (2019). “Personas con el transtorno del espectro del autismo - Identificación, comprensión, intervención”. Autismo-Europa
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2019). “Transtornos de espectro autista (TEA). CDC
Anna Surroca Gibert

Anna Surroca Gibert

Microbióloga y comunicadora científica

Anna Surroca (Granollers, 1996) es graduada en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es estudiante del Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la sexualidad humana y el fotoperiodismo, ha encontrado en el mundo de la comunicación su verdadera vocación. Actualmente es redactora en Médicoplus, AZ Salud y Estilo Next.