Las 3 diferencias entre una epidemia y una pandemia

Aunque a veces se usen indistintamente, una epidemia y una pandemia se diferencian por su gravedad, personas a las que afecta y extensión.
Diferencias pandemia y epidemia

A fecha que se escribe este artículo, 23 de marzo de 2020, el mundo está sufriendo una de las peores pandemias de la historia: la del Covid-19. Y es que a día de hoy hay más de 340.000 infectados por coronavirus en 178 países de todo el mundo, habiendo provocado ya más de 14.000 muertes.

Un suceso de estas dimensiones ha ocurrido pocas veces en la historia de la humanidad. Y el punto de inflexión ocurrió cuando la OMS catalogó a la crisis del Covid-19 como “pandemia”, dejando de ser considerada una epidemia.

Epidemia y pandemia no son sinónimos. Una epidemia es algo totalmente común que, generalmente, no suele representar ninguna alarma sanitaria. El problema es que si se reúnen las condiciones, puede pasar a ser una pandemia, una situación alarmante en la que la propagación de la enfermedad es incontrolable y llega a casi todo el mundo.

Por ello, en el artículo de hoy analizaremos las principales diferencias entre epidemia y pandemia, teniendo en cuenta que las pandemias son un suceso muy poco común. De hecho, la del Covid-19 es, juntamente con la del VIH, una de las únicas que hemos sufrido en la historia reciente.

¿Cómo diferenciamos una epidemia de una pandemia?

La frontera entre lo que es una epidemia y lo que es una pandemia suele ser muy sutil, pues son simplemente etiquetas que ponemos a situaciones en las que un patógeno contagiosos empieza a propagarse entre personas y aumentando en mayor o menor medida la incidencia de una enfermedad infecciosa concreta.

De todos modos, hay principalmente tres factores que ayudan a determinar si una situación de estas características es una epidemia o una pandemia: extensión de la región afectada, gravedad y microorganismo responsable de la enfermedad.

1. Extensión de la región afectada

La principal diferencia entre ambos sucesos es la extensión del área afectada por la propagación del patógeno responsable de la enfermedad. A grandes rasgos, la epidemia suele reducirse a una región concreta, pudiendo controlar en mayor o menor medida el avance de la enfermedad. En una pandemia, prácticamente todos los países del mundo están afectados, pues no hay manera de controlar su propagación.

1.1. Epidemia

Una epidemia es un brote localizado de una enfermedad infecciosa. Son mucho más frecuentes que las pandemias ya que están reducidas a un lugar específico en un tiempo concreto. Y aunque puedan afectar a ciudades enteras o incluso a un país, no suele atravesar fronteras. Su control y erradicación es más sencillo precisamente por este motivo.

De hecho, las epidemias son tan comunes que cada año sufrimos al menos una: la de la gripe. Es el más claro ejemplo, pues en función de la época del año, cada país tiene una epidemia de gripe que, aunque cause un aumento muy elevado en la incidencia de esta enfermedad, se localiza exclusivamente en esta nación.

De todos modos, las epidemias son más comunes en países subdesarrollados, pues la falta de recursos, la pobreza, las malas condiciones higiénicas, no disponer de medicamentos ni de sistemas de saneamiento de agua, etc, hace que la propagación de enfermedades sea mucho más sencilla que en los países más desarrollados.

1.2. Pandemia

Una pandemia es una situación totalmente distinta. Proceden siempre de una epidemia cuyo progreso no puede controlarse, lo que hace que la enfermedad atraviese las fronteras y empiece a propagarse por prácticamente todo el mundo. Es una situación mucho más alarmante por este motivo. No está localizado en una ciudad o país. Todos (o casi todos) los países del mundo ven la incidencia de la enfermedad infecciosa en cuestión aumentada.

Claro ejemplo de ello es la pandemia por Covid-19 o la del VIH, quizás los dos únicos ejemplos de pandemia desde la gripe española de 1918. En ambas, el patógeno causante consiguió extenderse por todo el mundo. En el caso del VIH, desde que empezó su propagación en los años 80, ha matado a más de 30 millones de personas. Es una pandemia que lleva unos 40 años entre nosotros.

2. Gravedad

Viendo lo anterior, es evidente que la gravedad de una epidemia y de una pandemia no son en absoluto similares. Una epidemia suele ser una situación relativamente leve. Una pandemia es una alarma de salud pública a nivel mundial, por lo que es muy grave.

2.1. Epidemia

Una epidemia no tiende a ser grave por un simple motivo: casi siempre están provocadas por patógenos con los que llevamos tiempo conviviendo. Esto hace que muchos de nosotros seamos inmunes y no nos infecte, lo que explica que su control sea más sencillo y no se propague a escala mundial.

Además, el hecho de que llevemos tiempo en contacto con los patógenos que típicamente provocan epidemias (como el de la gripe) hace que nuestra relación sea más estrecha. Esto significa que el virus o la bacteria responsable se ha vuelto cada vez menos agresiva.

Y es que hay que recordar que ningún patógeno quiere matarnos. Cuando nos infectan, somos su “casa”. Lo que ellos quieren es que estemos lo más sanos posible, pues así podrán desarrollarse y replicarse más eficientemente.

Un patógeno muy letal es un fracaso evolutivo, pues si nosotros morimos, ellos también. Por ello, a medida que pasa el tiempo, se vuelven menos agresivos, pues es lo más rentable para ellos. Y en las epidemias es lo que suele suceder. Una gripe, si bien es cierto que puede resultar mortal para la población de riesgo, no es en absoluto grave para las demás personas. Llevamos mucho tiempo conviviendo con el virus de la gripe, por lo que este ha encontrado el equilibrio entre obtener beneficios pero sin causarnos demasiados daños.

2.2. Pandemia

Una pandemia es una situación muy grave. No solo porque su extensión es a escala mundial, sino porque tienden a ser enfermedades más peligrosas. Esto hace que los sistemas sanitarios puedan llegar a saturarse, que haya afectaciones a la economía mundial y que muchas personas mueran.

Solo hace falta observar lo que, a día que se escribe este artículo, está sucediendo con el Covid-19. Y es que si bien una epidemia se supera sin mayores complicaciones (si ocurre en los países desarrollados), una pandemia tiene afectaciones en todos los ámbitos de la sociedad, además de reunir todos los ingredientes para provocar miedo.

Es una situación grave ya que muchas personas en todo el mundo se contagian por una enfermedad que hasta ese momento era desconocida, no suele haber tratamientos ni vacunas, suele estar ligada a una mortalidad más alta que las epidemias, hay dudas sobre el modo de contagio, hay falta de inmunidad colectiva, la economía se tambalea… Las pandemias son muy poco comunes pero cuando se desatan, las consecuencias se notan mucho tiempo después de que terminen.

3. Microorganismo causante

Todas las epidemias y pandemias están causadas por microorganismos, ya sean bacterias o virus, con facilidad para transmitirse entre personas. Estos patógenos, una vez dentro del cuerpo, nos provocan daños y nos hacen enfermar. Pero no todos son iguales.

Las epidemias suelen estar causadas por microorganismos patógenos ya conocidos. Una pandemia, en cambio, está siempre provocada por un germen “nuevo”.

3.1. Epidemia

Como hemos dicho, las epidemias suelen estar causadas por patógenos que llevan tiempo circulando por el mundo y que no son en absoluto desconocidos. Pueden ser bacterias o virus, pero el punto positivo es que, al llevar tiempo entre nosotros, estamos más preparados para combatirlos.

Y es que muchas personas son inmunes a estas bacterias y virus, pues han entrado en contacto con ellos en el pasado y cuando hay una nueva epidemia, su cuerpo es resistente a su ataque. Hay inmunidad colectiva, algo que no sucede con la pandemia.

Además, al llevar tiempo circulando, los científicos han tenido tiempo para investigar y descubrir tratamientos. Los antibióticos son capaces de frenar las epidemias causadas por bacterias. Y, de hecho, el cumplimiento de las medidas higiénicas a nivel social y el acceso a estos fármacos ha hecho que prácticamente no haya epidemias bacterianas, al menos en países desarrollados.

Con los virus es algo distinto. Y es que todavía no disponemos de medicamentos que consigan matarlos. Una enfermedad vírica debe ser superada por el propio cuerpo, aunque sí que hay terapias para frenar la replicación del virus y controlar la sintomatología. De todos modos, esta falta de medicamentos para neutralizarlos hace que sean los responsables de la mayoría de epidemias.

Los virus de la gripe, del resfriado común, de la gastroenteritis… Todos estos causan la mayoría de casos de brotes y epidemias en la actualidad.

3.2. Pandemia

Una pandemia está provocada por un patógeno “nuevo”, generalmente un virus. Las bacterias no suelen tener una facilidad de transmisión tan alta como la de los virus. Esto, junto con el hecho que las medidas higiénicas de la actualidad son efectivas para frenar su propagación, hace que solo los virus (en principio) tengan el potencial de causar una pandemia.

Para que haya una pandemia, el virus debe ser un desconocido para nuestro cuerpo, es decir, que nunca haya entrado en contacto con los humanos. Debe también tener una propagación entre personas sencillas, siendo la transmisión por el aire la más efectiva para el virus, como es el caso del coronavirus.

Esto hace que pueda transmitirse rápidamente y, como hay una falta de inmunidad colectiva, prácticamente todos seamos sensibles al virus y nos haga enfermar. Como tienen que reunirse muchas condiciones, las pandemias son sucesos muy extraños.

De todos modos, a lo largo de la historia hemos sufrido pandemias devastadoras: la de viruela, la del sarampión, la Peste Negra, la Gripe Española de 1918, la Peste de Justiniano… Aunque hay que recordar que la medicina ha avanzado mucho y que las condiciones de vida son mucho mejores ahora, por lo que difícilmente volveremos a sufrir catástrofes de estas proporciones. Las pandemias seguirán ocurriendo, pero se superarán siempre que se pongan esfuerzos en todos los niveles de la sociedad.

Referencias bibliográficas

  • Qiu, W., Rutherford, S., Mao, A., Chu, C. (2017) “The Pandemic and its Impact”. Health, Culture and Society.
  • Independent Commission on Multilateralism (2017) “Global Pandemics and Global Public Health”. USA: International Peace Institute.
  • Centers for Disease Control and Prevention. (2012) “Introduction to Epidemiology”. Principles of Epidemiology in Public Health Practice.
  • World Health Organization. (2018) “Managing epidemics: key facts about major deadly diseases”. WHO.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador científico

Pol Bertran Prieto (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Posee también un Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Es Editor en MédicoPlus y colaborador habitual en revistas del ámbito de la salud, como Psicología y Mente y AZ Salud.